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25 junio 2017

LA REALIDAD SUPERA A LA PRISIÓN (II)


En la entrada anterior recurrimos a la teoría de juegos para entender los incentivos que tenemos las personas a la hora de contribuir al mantenimiento del Estado del Bienestar. A modo de resumen, planteamos un dilema del prisionero en el que los individuos tienden a no contribuir a la financiación de los servicios públicos. En esta entrada trataremos de aplicar nuestras conclusiones al sistema público de pensiones en España.

Actualmente el sistema público de pensiones va camino de ser insostenible. Esto se debe a que el paro es elevado (18,4% en marzo de 2017), una circunstancia que, unida a la precariedad laboral (medida ésta como la probabilidad de no encontrar trabajo o hacerlo, pero percibiendo un salario insuficiente para escapar de la pobreza) y a los bajos salarios, traen consigo una baja recaudación de impuestos.

Esta situación parece estar causada por la crisis (aunque la tasa de desempleo estructural ha subido, en nuestro análisis vamos a suponer que se sitúa en los niveles previos a 2008) y tener solución, pero en España existe un problema de fondo: la pirámide de población, es decir, la distribución por edad de los habitantes. 

Pirámide de población española y perspectivas futuras. Fuente: Instituto Nacional de Estadística.
Si observamos la imagen, podremos apreciar la forma de la “pirámide”, y es que el grueso de la población dentro de unos años habrá envejecido, pasando de contribuyentes a pensionistas y creando una situación parecida actual, con un número insuficiente de contribuyentes y otro muy elevado de jubilados. El sistema de pensiones está abocado a la quiebra, y las soluciones para evitarlo son elevar la edad de jubilación, reducir las pensiones, subir las cotizaciones sociales, aumentar el número de contribuyentes o cambiar de sistema.

Una vez descrita la situación del sistema público de pensiones, vamos a relacionarla con las conclusiones de la entrada anterior. Podríamos considerar un juego repetido infinitas veces, pero como comentamos anteriormente, este supuesto no parece creíble debido al envejecimiento de la población. No obstante, cabe la posibilidad de que alguna de las soluciones que hemos enumerado haga pensar a los jugadores que el juego es infinito. Repasemos las soluciones:

1. Un aumento del número de contribuyentes no parece factible, según las proyecciones del INE.

2. Un aumento de las cotizaciones a la Seguridad Social podría ser posible si aumenta la productividad, los salarios y, con ello, la recaudación de impuestos. Pero si observamos la tendencia constante de los costes laborales durante los últimos años, nos damos cuenta de que esta opción no es viable. Podría considerarse un aumento del coste laboral por la coyuntura económica, pero no sería suficiente para resolver el problema.


3. Un aumento de la edad de jubilación sería la opción más viable, pero cabe la posibilidad de que ese incremento sea tan grande que los contribuyentes piensen que nunca serán beneficiarios del sistema.

4. Un aumento de impuestos que sufragara el gasto en pensiones. Este supuesto no es factible, pues los impuestos ya son muy altos (aproximadamente el 30% del total de los salarios se destina a la Seguridad Social). Además, debido a la disminución del número de cotizantes y al incremento del número de jubilados, dicho aumento debería ser tan alto que terminaría resultando inviable.

5. Reducir las pensiones sería la solución más fácil, pero con ello se desincentivaría a los contribuyentes, debido a la baja rentabilidad que les devolvería el sistema.

6. Cambiar el modelo del sistema por otro, como por ejemplo el de la mochila austriaca, en el cual las contribuciones no pagan las pensiones presentes, sino las futuras y de forma individual. Sin embargo, si se acometiera esta reforma, los individuos que estuvieran cerca de la edad de jubilación no dispondrían del tiempo suficiente para ahorrar el dinero necesario. Esto también desincentivaría a los contribuyentes.

7. Por último, una mezcla de las anteriores propuestas, aunque ni el Gobierno ni la oposición muestran interés en aplicarlas ni discutirlas, situando sus prioridades en otros asuntos.

Así, podemos decir que las pensiones, en un futuro en que el número de pensionistas sea demasiado elevado, no van a poder ser pagadas. Ello contradice la solución del juego infinito que comentábamos antes... o no. En la vida real, las personas siguen pagando impuestos pese a ser conscientes de la amenaza de que en un futuro no se paguen, es decir, que este juego no sea infinito. Los jugadores cooperan a pesar de que las evidencias son claras a favor de desertar

Es cierto que la Ley obliga a los individuos a pagar impuestos, pero la alternativa a este suceso es que se vote masivamente a partidos neoliberales que aboguen por la autogestión de los recursos de las personas, es decir, la supresión del Estado del Bienestar. Si observamos los resultados de las últimas elecciones generales y buscamos los partidos neoliberales, veremos que no forman una mayoría, más bien todo lo contrario. De los partidos que obtuvieron escaños, ninguno llevaba en su programa la eliminación del sistema de pensiones.


Entonces, ¿qué es lo que falla en el dilema del prisionero y en la teoría de juegos para que la gente siga cooperando? Podemos barajar varias hipótesis:

1. Pese a la evidencia, el conjunto de la población cree que el Gobierno salvará las pensiones a toda costa, es decir, que el juego es infinito. Pero, pensándolo bien, sabemos que no puede ser así.

2. La población no tiene los conocimientos de Economía suficientes como para darse cuenta de que el sistema de pensiones es insostenible, lo cual podría estar ligado a la primera hipótesis. Sin embargo, es cuestión de tiempo que todos nos percatemos de la verdad, fortaleciendo los incentivos a no pagar impuestos.

3. Lo más probable es que el modelo no se ajuste a las características de la sociedad española. Las personas no somos tan egoístas como los jugadores de nuestro modelo.

Por lo tanto, de este ejercicio obtenemos la misma conclusión que cuando trabajamos con otros modelos económicos: hay que tomar sus previsiones con cautela. Aunque la teoría de juegos y el análisis económico nos indiquen que el sistema público de pensiones no es sostenible debido a las tendencias demográficas y al egoísmo de los contribuyentes, la mayoría de la población está de acuerdo en buscar soluciones que garanticen el mantenimiento del sistema. Quizás otros supuestos que reflejen mejor esta actitud enriquecerían modelos como el nuestro. De momento, parece que la realidad supera a la prisión.

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24 junio 2017

LA REALIDAD SUPERA A LA PRISIÓN (I)


Como decíamos en una entrada anterior, muchas situaciones de la vida cotidiana pueden modelizarse con la ayuda de la teoría de juegos. En concreto, destacábamos la utilidad del dilema del prisionero para entender el comportamiento de agentes que interactúan en situaciones donde el beneficio individual entra en conflicto con el bienestar colectivo. El mantenimiento del Estado del Bienestar podría ser una de ellas. Vamos a desarrollar un modelo sencillo para ver cómo y por qué. 

Supongamos que existe un Estado con solo dos personas (J1 y J2) en su territorio. Un día deciden diseñar un sistema de Estado del Bienestar, basado en impuestos y transferencias, de la misma forma que en muchos países del mundo. Si ambos cooperan pagando impuestos lograrían mejorar, debido a la posibilidad de prosperar si ambos aportan una parte de sus ingresos a la financiación del sistema. Esta posible prosperidad vendría en forma de mejores instalaciones, edificaciones, sanidad, protección, etc.; servicios de los que solo podrían disfrutar bajo el Estado del Bienestar.

Suponiendo que los dos individuos tienen las mismas preferencias, la peor situación de todas para un contribuyente sería que él pagara y su homólogo defraudara impuestos, de modo que el primero tendría que hacer frente a todos los gastos. En caso de que no colaborasen pagando impuestos, cada uno se quedaría con su dinero y sin servicios, quedando en peor posición quien no pagaba en el escenario anterior y en mejor situación el que sí lo hacía. El juego escrito en forma estratégica quedaría así: 

En cada casilla, el número de la izquierda representa la utilidad que obtiene J1, y
 el número de la derecha, la utilidad de J2.
Si atendemos a los pagos, tenemos un equilibrio de Nash en el perfil en el que ninguno de los jugadores paga impuestos. Esto quiere decir que, a pesar de que ambos obtendrían más utilidad pagando impuestos, ese perfil no es estable, ya que tienden a no pagar impuestos para obtener más utilidad.

Ahora supongamos que tenemos un Estado más grande, compuesto por 3 personas (J1, J2 y J3). El anterior planteamiento se podría ampliar para cualquier número de personas, pero de momento tenemos otro participante que debe decidir si paga o no impuestos. Bajo el supuesto de que cada individuo debe tributar lo mismo que para el caso de dos personas, cambian ciertos pagos en las celdas.

Por ejemplo, si solo una persona paga impuestos y las otras dos no (jugador 1 paga, jugadores 2 y 3 no pagan), ésta debe hacerse cargo ahora del triple de impuestos que le corresponderían si todo el mundo pagara, por lo que el contribuyente obtendría menos utilidad que en la ocasión precedente, mientras que el resto obtendrían la misma, dada la circunstancia de que no pagan impuestos. En la situación en que dos jugadores pagan y el tercero no, los dos primeros obtendrían una utilidad algo inferior a 2, que es la que se obtiene cuando todos pagan, pero mayor que 0 ya que no queda un único individuo a cargo de todos los impuestos, sino dos de ellos. También sería mayor que 1, ya que se lograrían crear los servicios (por ejemplo, 3/2). Mientras, el tercero obtendría una utilidad de 3. La utilidad cuando todos pagan y cuando ninguno paga sigue siendo la misma. Escrito de forma estratégica quedaría así:

Jugador 3: paga impuestos
En cada casilla, el número de la izquierda representa la utilidad que recibe J1; el del centro, la que recibe J2; y el de la derecha, la de J3.
Jugador 3: no paga impuestos

De nuevo, el equilibrio de Nash se encuentra en el perfil en el que nadie aporta dinero a las arcas públicas. 

Podríamos extrapolar este juego a n jugadores. Si lo hacemos con cuatro, cambiarían otra vez los pagos correspondientes a las situaciones en las que unos individuos pagan y otros no. Si dos de ellos pagan y otros dos no, el pago debería ser menor que 3/2, ya que pagan más impuestos entre dos que antes (dos personas pagaban los impuestos de tres y ahora son dos los que pagan los de cuatro), y mayor que 0, ya que el cargo de impuestos se reparte entre varias personas. Si uno de ellos paga y los otros tres no, la utilidad para los infractores sigue siendo de 3, pero para el contribuyente es inferior a  -1. Y por último, si uno no paga y los otros tres sí, la utilidad de los contribuyentes debería ser mayor que 3/2 pero menor que 2 (por ejemplo, 7/4). Si escribimos el juego en forma estratégica quedaría así:

Jugador 3: paga impuestos. Jugador 4: paga impuestos

Jugador 3: no paga impuestos. Jugador 4: paga impuestos

Jugador 3: paga impuestos. Jugador 4: no paga impuestos

Jugador 3: no paga impuestos. Jugador 4: no paga impuestos

El único equilibrio de Nash vuelve a encontrarse en el perfil donde nadie paga impuestos. Este equilibrio se halla mediante eliminación iterada de estrategias dominadas débilmente, que nos lleva a descartar la estrategia de pagar impuestos en cualquier circunstancia, dejando como único equilibrio que nadie pague impuestos. Todos los jugadores elegirán su mejor estrategia, que consistirá en no pagar.

Si el número de jugadores tiende a infinito, tenemos diferentes tipos de pagos por el número de personas que defraudan al Estado. Si ese número es pequeño, el pago de los contribuyentes tiende a 2. Cuando el número de defraudadores alcanza un número muy grande y el de contribuyentes es muy pequeño, la utilidad de los últimos tiende a un número lo suficientemente bajo como para que les sea todavía más ventajoso no pagar, lo cual refuerza el equilibrio de Nash. Solo tendríamos otro equilibrio cuando la utilidad por pagar impuestos colectivamente fuera mayor que la utilidad de defraudar, lo cual no es probable que ocurra, puesto que proporciona mayor satisfacción el disfrute de los servicios públicos sin el pago de impuestos por ellos. Así, el rango de utilidades de los contribuyentes puede ir desde menos infinito hasta 2, dependiendo del número de defraudadores.

Una vez formulado el juego, vamos a analizarlo cuando se repite un número infinito de veces. En ese caso, los pagos recibidos cuando se coopera en todos los periodos serían mayores que los de no cooperar (2 frente a 1), mientras que si uno de los jugadores defrauda, él recibiría un pago mayor en un periodo (3), pero sacrificaría el resto de periodos, donde recibiría el pago de no cooperar (1). En este contexto, si los participantes consideran que la duración del Estado del Bienestar es lo suficientemente grande como para no vislumbrar un fin de éste o, dicho de otro modo, si no son demasiado impacientes, la cooperación puede emerger como equilibrio. Vamos a calcular cómo de pacientes deben ser los individuos para que esto suceda.

Lo que buscamos es que los pagos por cooperar (pagar impuestos) sean mayores que los de desertar. Si se coopera en todos los periodos, la utilidad sería la de pagar impuestos (2), dividido por 1 menos un factor de descuento que, por cada periodo que pasa, reduce el valor del pago recibido, ya que los jugadores valoran más el presente que el futuro. Se trata de la suma de una progresión geométrica infinita de razón δ (2, 2δ...) :
En segundo lugar, el pago por defraudar será de 3, pero solo un periodo. Durante los siguientes el defraudador recibirá una utilidad de 1, ya que nadie querrá pagar impuestos cuando en el primer periodo alguien ha defraudado. Por lo tanto, tenemos:
Para que pueda surgir un equilibrio cooperando en todos los periodos se necesita que el valor de la primera suma sea mayor que el de la segunda:
En situaciones como esta, se dice que los individuos están jugando estrategias de gatillo: cada jugador paga impuestos si en el periodo anterior los demás lo hicieron. Si no, él tampoco pagará desde ese periodo en adelante. Para este tipo de estrategia y con estos pagos, el factor de descuento debe ser superior a ½ para que la penalización por defraudar impuestos sea lo suficientemente alta como para querer pagarlos siempre. Es decir, que deberían de ser lo suficientemente pacientes como para poder cooperar en todos los periodos, produciendo así un equilibrio de Nash perfecto en subjuegos en el perfil donde todos pagan impuestos. El factor de descuento podría entenderse como δ = 1/(1+r), de modo que si aumenta el tipo de interés los individuos se muestran más pacientes.

Como segunda hipótesis, podríamos considerar que este juego se repite un número finito de veces, por lo que los jugadores conocerían el fin de éste, o podrían intuirlo. En este caso, su mejor respuesta sería no cooperar, como ya se ha demostrado anteriormente, para cualquier etapa.

Llegados a este punto, lo natural es preguntarnos si las conclusiones del modelo se confirman en la vida real. A la aplicabilidad de la teoría a la práctica dedicaremos la próxima entrada.

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15 junio 2017

¿CÓMO SE REALIZA UN PROYECTO DE INVESTIGACIÓN EN ECONOMÍA? (II)


Continuamos con la serie ¿Cómo se realiza un proyecto de investigación en Economía? Para leer el primer capítulo, pincha aquí.

2º PASO: REVISA LA LITERATURA

Un trabajo de investigación en Economía debe contener un apartado de revisión de la literatura donde comentes brevemente las aportaciones que otros investigadores han hecho a tu tema de estudio y el lugar que ocupa entre ellas la que haces tú. La finalidad de este apartado es doble: por un lado, familiarizarte como autor con el tema escogido; por otro, explicar a los lectores hasta dónde ha llegado la ciencia en el estudio de ese tema y cómo contribuyes a su avance.

Es posible que la persona encargada de supervisarte durante el desarrollo de tu proyecto no te exija hacer una revisión literaria. Sin embargo, es muy raro (y difícil) embarcarse en un trabajo empírico sin tener ni idea de lo que han escrito otros autores sobre el tema del que vas a ocuparte. Al fin y al cabo, si quieres hablar con propiedad, necesitarás documentarte, y una revisión bibliográfica te permitirá obtener ideas sobre cómo llevar a cabo tu análisis.

Para hacer una buena revisión, lo más habitual es repasar revistas científicas directamente o recurriendo a servicios online que facilitan esta tarea, como EconLitDialnet, Google Scholar o los que ofrecen las bibliotecas. Estos servicios te permiten buscar artículos por palabras clave, palabras en el título, autor, etc., así como leer el abstract de cada trabajo, de modo que puedas distinguir rápidamente los que son relevantes para tu proyecto. A la hora de introducir palabras en estos motores de búsqueda, trata de pensar en las asociadas a temas relacionados con el tuyo. Por ejemplo, si estás analizando el efecto del consumo de drogas en los salarios o en la nota media de los estudiantes, podrías buscar trabajos dedicados a la relación entre estos factores y el consumo de alcohol.

En cuanto a la manera de incorporar la revisión literaria en el trabajo, los investigadores no han alcanzado un acuerdo. Mientras algunos prefieren crear un epígrafe separado titulado "revisión de la literatura" o similar, otros optan por incluir este contenido en la introducción. Que se haga de un modo u otro depende de los gustos y manías de cada uno y de lo extensa que sea tu revisión (si es larga, mejor escribe una sección solo para ella).

Puedes seguir a Manuel V. Montesinos en:

09 junio 2017

A STRONG AND STABLE OBLIVION


Treinta y un escaños, nada menos, han ganado los laboristas de Jeremy Corbyn en las elecciones convocadas para enviarlos al olvido, en inglés oblivion. Hace apenas un mes, cuando la primera ministra Theresa May rompió su palabra y, en la cresta de la ola de los sondeos, convocó elecciones por sorpresa, lo único que se calculaba era la dimensión de la derrota laborista. Sin embargo, Corbyn, el Pedro Sánchez de la política británica –en Londres no llegaron a acuchillarle, pero estuvieron cerca y él respondió ganando unas primarias–, se ha quedado a las puertas de Downing Street gracias a que los independentistas escoceses han perdido participación y han hecho una campaña tan mala como la de la primera ministra, cediendo doce escaños clave a los conservadores. Y, sobre todo, gracias a la mayor brecha generacional de las últimas décadas.

Ni el Partido Laborista ni su líder han pasado al olvido o la irrelevancia política, el primer objetivo de Theresa May al convocar estas elecciones, una vez más, innecesarias. Si de lo que se trataba era de liquidar durante cinco años a la oposición parlamentaria, la primera ministra ha estado a punto de convertir a su propio partido en la oposición a un Gobierno de izquierda. El diario sensacionalista ultraconservador Daily Mail tituló a toda página «Crujir a los saboteadores» el día que May convocó las elecciones y hoy ha tenido que retirar su apoyo a la primera ministra a la vista de que lo único que ha crujido ha sido la mayoría conservadora, liquidada tras perder doce escaños.

Ahora, May gobernará con una exigua mayoría pactada con la extrema derecha de Irlanda del Norte y tendrá en frente una oposición más poderosa la hora de marcar las estrategias del Brexit. El gobierno del Reino Unido va a descansar en un partido cuyos miembros se oponen al matrimonio entre personas de distinto… credo: cristianos y protestantes, para ser exactos. Todo un alarde de fortaleza y estabilidad, «strong and stable», como rezaba la campaña.  Y gobernará, al menos, pese a haber advertido durante la campaña que la pérdida de sólo seis escaños supondría su caída.
El Partido Conservador lleva ya dos primeros ministros quemados por convocar a los británicos de forma inútil o incompetente. El Brexit, probablemente el mayor error político en lo que va de siglo, le costó el cargo a un primer ministro con mayoría absoluta. Ayer las elecciones anticipadas casi se lo cuestan a la primera ministra que disfrutaba de exactamente esa misma mayoría.

Y es precisamente el Brexit y sus negociaciones la otra cara de la moneda de anoche. «Strong and stable», fuerte y estable, era el lema conservador y el mantra que May repetía incesantemente como su objetivo declarado al convocar las elecciones. Deseaba, decía, una mayoría estable y contundente, un mandato claro para plantarse en Bruselas a negociar el divorcio de la Unión. Strong and stable.

Otro voto innecesario, pues Theresa May sabe bien que Bruselas nunca se ha atrevido a cuestionar la posición interna de ningún jefe de estado o de gobierno, por precaria que fuera su situación doméstica. Ni siquiera a Tsipras se le restó un ápice de representatividad cuando Grecia se caía a pedazos; Rajoy se mantuvo durante un largo año en los Consejos Europeos como la cuarta potencia que es sin que el hecho de estar en funciones y sin un parlamento mermara el reconocimiento de sus colegas; Hollande, un cadáver político andante durante años, lideró la respuesta política al brexit junto a Merkel porque hasta el último día de su mandato, sus colegas le reconocían como a un igual. May sabía bien que no necesitaba para nada un mandato de los británicos porque a la entrada del Consejo no hay un revisor que cuente las mayorías que tienen los primeros ministros. Aún así, llamó a las urnas a los británicos.

Y lo que ha conseguido, en lugar de un mandato, es una reprimenda, un mensaje que sí que preocupa en Bruselas: los británicos no aprueban la forma de conducirse de su primera ministra y no comparten el «hard Brexit», el divorcio duro que ella propugna.

Por supuesto, May ya no tiene margen de maniobra. Si su partido no la liquida, como ya liquidó a su predecesora, tendrá que negociar el Brexit sin mandato y sin mayoría, y cediendo ante el empuje de los Veintisiete, que no van a tolerar que después de romper el bloque comunitario, Reino Unido se vaya «gratis» sentando un peligroso precedente. El Brexit será duro y doloroso, y los británicos tendrán que afrontarlo con un gobierno que ha estado cerca de pasar a un fuerte y estable olvido.

Puedes seguir a Jaime Fernández-Paíno en:

06 junio 2017

¿CÓMO SE REALIZA UN PROYECTO DE INVESTIGACIÓN EN ECONOMÍA? (I)


Durante el último año he tenido la oportunidad de trabajar como becario en prácticas en el CEMFI y el Banco de España, y de disfrutar de una beca de colaboración con uno de los departamentos de mi facultad. Gracias a estas actividades he podido conocer mejor cómo es el día a día de los investigadores en Economía, con sus vicios y sus costumbres, con lo que les preocupa y lo que les ilusiona. Tengo que decir que es un mundo peculiar y realmente fascinante, pero invisible para mucha gente, al mismo tiempo. Al menos esta es la impresión que yo tengo cada vez que alguien me pregunta por mis prácticas.

¿Qué hace un investigador económico? A esta pregunta muchos te responderán que no lo saben muy bien, o que no lo saben en absoluto. Y cuidado, no me refiero únicamente al gran público, sino también a algunos estudiantes de Economía. Sí, has leído bien: tengo compañeros que se han graduado este año, como yo, y no saben qué es un paper, lo que resulta francamente decepcionante. En mi opinión, los investigadores en Economía deberían hacer un esfuerzo por hacer más visible entre la sociedad el trabajo que realizan. Es cierto que diversas fundaciones y asociaciones, como Nada es Gratis, llevan años trabajando en este sentido, pero aún queda bastante por hacer.

Yo en particular he decidido poner mi granito de arena con la serie de artículos que me dispongo a iniciar. En ellos explicaré cuáles son las etapas que suele comprender la realización de un proyecto de investigación en Economía (en concreto, un proyecto empírico, fundamentado en el análisis de datos) basándome en el capítulo que Jeffrey Wooldridge dedica a esta misma cuestión en su manual de Introducción a la Econometría. Además de contribuir a la causa, espero poder ayudar a otros estudiantes que se estén enfrentando a sus trabajos de fin de grado o a otros proyectos de investigación y no sepan muy bien por dónde empezar, por lo que me centraré en el proceso que se debería seguir en estas situaciones. Y sin más dilación, comenzamos.

1er PASO: HAZTE UNA PREGUNTA

Si alguien te dice alguna vez que la parte más importante de un proyecto de investigación es el planteamiento de la pregunta adecuada, puedes estar seguro de que no estará exagerando. Como en un viaje, si no te marcas un destino, no sabrás por dónde empezar. Aunque la gran (y creciente) disponibilidad de datos hace bastante tentadora la opción de lanzarse directamente al agua para bucear entre ellos, esta manera de proceder a menudo resulta ser contraproducente. Sin haber formulado hipótesis alguna o el tipo de modelo que deseas estimar, es bastante probable que te olvides de recopilar información sobre variables importantes, que obtengas tu muestra de la población equivocada o que tus datos no se correspondan con el período de tiempo que necesitas.

A la hora de hacer la pregunta, no conviene ser demasiado ambicioso. La prudencia es una virtud. Estarás siendo prudente si te aseguras de que dispones de fuentes que te permitan responder a tu pregunta en el tiempo del que dispones para desarrollar tu proyecto.

Con tal de delimitar bien tu objetivo, deberás decidir qué área de la Economía o de otras ciencias sociales te interesa. Si te pones a repasar el contenido de las asignaturas que has cursado, encontrarás teorías que puedan ser contrastadas empíricamente o relaciones que sean relevantes en términos de política económica. Por ejemplo, en Economía del Trabajo existe una multitud de teorías sobre los factores explicativos de las diferencias salariales entre colectivos sociales. Otros economistas, en cambio, se preocupan por asuntos educativos, como la relación entre gasto en educación y resultados académicos, la influencia sobre el desempeño de los alumnos de asistir a ciertos tipos de colegios, o los elementos que afectan a la localización de los colegios. Si lo que te gusta es la Macroeconomía, te interesarán las relaciones entre las series temporales de los agregados económicos, como la existente entre el PIB y la inversión, o el impacto de las políticas impositivas en los tipos de interés.

Es cierto que realizar un trabajo original puede llegar a parecer muy difícil. Tanto a nivel micro como macroeconómico, aunque especialmente en este segundo caso, muchas cuestiones ya han sido estudiadas con mucha profundidad por multitud de autores, pero en ningún caso ello debe desanimarte. Ejercicios como estimar la curva de Phillips o la ley de Okun para un país en particular como España con datos recientes o sobre un período en concreto, como el de la crisis de 2008, pueden ser muy interesantes; tratar de estimar con datos de tu universidad la relación entre la carrera estudiada por una persona y el salario que recibe al entrar en el mercado de trabajo, también. Añadir nuevas variables a modelos descriptivos es otra alternativa, como incluir un índice o una tasa de criminalidad para explicar el precio de las viviendas en un barrio. En definitiva, siempre se puede abordar un mismo tema desde muchas perspectivas.

Tampoco hay que dudar en intercambiar ideas con compañeros, investigadores o amigos. Además de las sugerencias o comentarios que puedas recibir, prueba con ellos si la pregunta que quieres plantear suscita interés o está bien formulada. Si te preguntan sobre el tema de tu trabajo y tu respuesta es "estoy estudiando los tipos de interés", es probable que tu objetivo aún no esté bien definido. Si por el contrario respondes "estoy analizando el efecto de la volatilidad de la inflación en los tipos de interés a corto plazo de Brasil", irás por buen camino.

Tanto si necesitas más fuentes de inspiración como si no, es bueno buscar artículos (papers) relacionados con las ramas de la Economía que más te interesen. Para ello, el Journal of Economic Literature (JEL) tiene un sistema de clasificación muy detallado en el que se asignan códigos identificativos a cada paper según el tema al que estén dedicados. Asimismo, el JEL también contiene una larga lista de artículos, organizados por temas, que han sido publicados en revistas científicas. Otros servicios de búsqueda de papers muy útiles podrían ser EconLit (muchas universidades disponen de suscripción), Social Sciences Citation Index (para papers sobre ciencias sociales) o Google Scholar (de mucha ayuda para encontrar trabajos que no han sido publicados en revistas). En castellano, puedes recurrir a Dialnet. Y por supuesto, no dejes de sumergirte en las bibliotecas y sus recursos electrónicos.

Puedes seguir a Manuel V. Montesinos en: