DISCURSO DE GRADUACIÓN DE BACHILLERATO - Canal Hablamos

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28 mayo 2016

DISCURSO DE GRADUACIÓN DE BACHILLERATO


El pasado jueves 26 de mayo se celebró el acto de graduación de los alumnos de 2º de Bachillerato del IES Muñoz-Torrero de Cabeza del Buey (Badajoz). Para despedirse del centro pronunciaron el emotivo discurso que recogemos a continuación:

Buenas noches. Seguramente muchos de ustedes estén esperando de un gran discurso. Algo bonito y sentimental acorde con este día. O quizás me equivoque y simplemente lo que estén pensando es “menudo rollo nos van a meter estos ahora… para eso mejor desconecto.” Lo sé, nosotros también lo haríamos si estuviéramos en su lugar. Para muchos esta no es la primera graduación a la que asisten, ni tampoco será la última, así que suponemos que están en su derecho de calificar este día como “un acto de graduación más”. Pero para nosotros esto no es “un acto de graduación más”. Para nosotros esta es nuestra graduación. Y como tal, queremos que ustedes también lo sientan así. Es por ello que le pedimos simplemente unos cuantos minutos de su atención. Tómenselo como si estuvieran en el salón de su casa viendo su película favorita. Con esto no pretendemos asegurarles que vayan a reírse a carcajadas… o que lloren a mares; y ni mucho menos pretendemos que nos nominen a los Oscars, pero ¡tampoco que nos den un Razzie, seamos claros! Lo único que queremos con esta película, entre comillas, es transmitirles lo que ha significado para nosotros rodar en este pequeño estudio cinematográfico que constituye el Instituto Muñoz-Torrero, contarles cómo se ha ido gestando este guión a lo largo de los años y las vivencias y sentimientos que han puesto banda sonora a nuestra pequeña gran historia.

Y como todas las grandes historias, esta tampoco nace de la nada. Primero, precisa de unos actores. Y no, con ello no nos referimos a Leonardo DiCaprio o a Brad Pitt -¡qué pena!-, sino que nos referimos más concretamente a nosotros, alumnos de 2º de Bachillerato. Nosotros somos hoy los protagonistas y estrellas de esta peculiar alfombra roja. Somos los que hemos ido dando forma poco a poco a esta superproducción hasta llegar a donde estamos hoy. Ahora bien, puedo asegurarles que el camino no ha sido nada fácil. Nosotros no llegamos aquí siendo adultos y teniendo claro lo que somos y lo que queremos ser. Muy lejos quedan ya esos días en los que llegamos siendo unos niños, envueltos aún en la cálida inocencia de nuestra niñez, temerosos y a la vez entusiasmados por afrontar una nueva etapa de nuestras vidas. Días en los que todavía el mundo nos parecía un juego y felicidad constantes, y en los que, en relación con los estudios, nuestro único objetivo era llegar a junio con buena nota y de esa forma contentar a nuestros padres. Pero llega un momento, a lo largo del camino, en el que te das cuenta de que todo lo importante no gira en torno a una buena nota, de que intentar complacer a los demás no significa nada si no lo haces contigo mismo y de que alcanzar el éxito personal equivale a cero si renuncias a cumplir los objetivos que te has marcado. Seguramente esta haya sido una de las mayores lecciones que nos llevamos de nuestra característica filmación por este instituto, durante la cual no hemos estado solos ni mucho menos, sino que en todo momento hemos estado acompañados por otras muchas personas a las que, sin duda, debemos agradecerles lo que en parte somos hoy.

De este modo, y siguiendo la temática del séptimo arte, queremos agradecer, en primer lugar, a los que han sido nuestros directores de cine. Hablamos concretamente de los profesores. Han sido muchos los que a lo largo del rodaje se han convertido en nuestro Steven Spielberg o Woody Allen particular, dirigiendo, para bien o para mal, nuestras acciones; dándonos consejos más o menos sabios para que nuestra actuación fuera merecedora de un Goya. Con vosotros hemos aprendido infinidad de cosas, desde intentar entender las grandes cuestiones metafísicas que se han planteado los filósofos a lo largo de los siglos, hasta procurar calcular una matriz inversa y no fracasar en el intento. Pero con lo que nosotros nos quedamos hoy y nos quedaremos siempre no está escrito en ningún guion. Mejor dicho: no está escrito en ninguna parte, sino que quedará únicamente como marca indeleble en nuestra memoria:

  • Por ejemplo, de Maricarmen, nos quedamos con su entrega constante en sus clases de Tecnología.
  • De Fátima, su santa paciencia y la ternura con la que nos ha tratado en todo momento.
  • De Victoria, su cercanía y esfuerzo para hacernos disfrutar del Griego de una forma implacable y magnífica.
  • El ánimo y apoyo incesante para tratar de conseguir lo que nos proponíamos, de Cristina.
  • El especial toque de humor de las clases de Inglés, de Luisa.
  • De Carolina, con la que llevamos tantos años juntos, nunca olvidaremos sus sabios consejos y capacidad para hacernos reflexionar sobre aspectos muy amplios de la vida.
  • La profesionalidad y dedicación, de Emilio.
  • De Segundo, sus pequeños despistes. Pero sobre todo, su bondad.
  • La felicidad transmitida en sus clases de Psicología, de Isabel.
  • Tampoco podemos olvidar a Lola, con la que además de aprender a reciclar, descubrimos lo que era el rasonamiento.
  • Ni a Ana, quien nos hubiera gustado que estuviera hasta el final.
  • A Eduardo, en sus clases de Latín, y su capacidad para hacernos sentir pasión por el aprendizaje de esta lengua.
  • O a Pedro y sus chequeos.
  • De Lucía… A ver… no… esto no lo leo, esto tampoco… ¡Ah! Aquí, de Lucía nos quedamos con su afán por sacar el mayor partido de nuestro rendimiento académico. Y nada más, no quiero nada más.
  • De Teresa nos quedamos con una visión alternativa, mucho más cómica, de la Historia.
  • Y cómo no recordar a Pepe, un chiste para cada día del año.
  • O a Eloísa, siempre dispuesta a sacar lo mejor de nosotros mismos.
  • Y ni mucho menos a Joaquín, y esa singular técnica suya para involucrarnos en las clases de Filosofía hablando de fútbol. Además él nos ha enseñado que allá donde vayamos uno tiene que saber expresarse correctamente porque sí, porque para eso semos… ¡estudiantes! (a coro).
  • A Isabel, a la que hemos desesperado, angustiado, estresado… Pero con la que sin duda hemos pasado grandes momentos. ¿Verdad que ha sido un curso perfecto, Isabel?
  • A Paco, nuestro profesor de Informática… (se queda pensando. Otro se acerca para darle prisa) A ver, tranquilidad y paciencia, ¡que hay tiempo de sobra!
  • Y cómo no acordarse de Natalia y su apoyo incondicional tanto dentro como fuera de este instituto. 
La lista, como pueden ver, es inmensa, y aún así quedan en el tintero los recuerdos de esas clases de Plástica con Eugenio y sus papelitos; las de Lali, con sus five minutes of relax; las de Montse y sus inolvidables peines de púas rotas; los interminables recreos copiando durante ocho largos meses, con Francisco; las de Maricarmen, en Tercero de la ESO, y su paciencia infinita con bromas un tanto especiales como colocar un caracol en un borrador; las de Música, con Mariángeles y su dos, tres…; las de Educación Física, con Miguel Ángel; o las de Antonio, en Primero de Bachillerato, y sus aceitunitas…

Pero además de los profesores, queremos destacar la importante labor que han desempeñado en esta carrera hacia nuestro singular Festival de Cannes los grandes productores de esta película, nuestros padres. Nunca podremos agradeceros lo suficiente todo lo que habéis hecho por nosotros. A lo largo de nuestras vidas habéis estado a nuestro lado siempre, incluso cuando creíamos no necesitarlo. Nos lo habéis dado todo, sacrificándoos día tras día, tendiéndonos la mano, escuchándonos, sufriendo nuestras quejas y lamentos, vertiendo todo vuestro cariño, ánimo y pasión con el único objetivo de vernos crecer sanos y felices. Con vosotros hemos aprendido lo que ningún plan de estudios puede demostrarnos: que en esta vida no te regalan nada, que si quieres conseguir algo debes ganártelo día a día con tu trabajo, que en estos años es cuando un joven empieza a convertirse en el hombre que va a ser hasta que se muera. Que en nuestras manos está el poder de convertirnos en los grandes héroes de esta historia, y que como todo gran poder, este también conlleva una gran responsabilidad. No nos cabe ninguna duda de que sin vosotros, llegar hasta aquí hubiera sido del todo imposible.

Pero dejando a un lado los recuerdos y valoraciones más o menos oportunas, antes de dar el último golpe de claqueta, no nos queda más que hablar de lo que ha significado para nosotros un curso como 2º de Bachillerato y de lo que esperamos para un futuro no muy lejano.

2º de Bachillerato ha sido el conflicto más duro, choque entre fuerzas desmedidas, aventura trepidante, desafío intenso, confusión entre los más variados sentimientos: alegría y pesimismo, agobio y distracción, riesgo y seguridad, pasividad y emoción, soberbia y humildad… pero entre los cuales siempre se ha impuesto como invicto un elemento mucho más fuerte que todo ese caos desmesurado: el esfuerzo. Ha sido este nuestra guía, nuestro impulso unificador, energía vibrante y estímulo necesario para superar adversidades, siempre juntos, siempre unidos, como nobles aliados al frente de la batalla, avanzando sin temor a través de los peligros, a través de las tinieblas para acabar venciendo al ejército enemigo.

Quizás ustedes no lo entiendan, y piensen que somos unos ilusos, meros soñadores, que así no se llega a ninguna parte, que somos unos ingenuos al creer en esas historietas de cuentos de hadas, unos inocentes tal vez… 

Pero así son las grandes historias, las que realmente importan: llenas de oscuridad y de constantes peligros. Esas en las que no quieres saber el final porque, ¿cómo van a acabar bien? Pero al final, todo es pasajero. Como nuestras sombras, incluso la oscuridad se acaba, para dar paso a un nuevo día. Y cuando el sol brilla, brilla más radiante aún. Esas son las historias que llenan el corazón, porque tienen mucho sentido, aun cuando eres demasiado pequeño para entenderlas. Los protagonistas de esas historias se rendirían si quisieran. Pero no lo hacen: siguen adelante, porque todos luchan por algo. Y en nuestro caso, como héroes singulares de nuestra propia película luchamos por un futuro lleno de oportunidades y deseos, repleto de ocasiones e inquietudes, colmado de ambiciones y avidez, abierto al éxito y la victoria.


¡Hora de partir! Los actores y protagonistas de esta película se despiden, ha llegado el momento de decir adiós; pero antes, solo les pediremos una última cosa: que nos hagan un hueco en su memoria, que nos recuerden, pero no como los más valientes e intrépidos, ¡eso déjenselo a los profesionales! A nosotros nos basta con que nos recuerden como aquellos personajes de ficción que siempre, incluso en los momentos difíciles, supieron mantenerse en pie hasta el final.

Muchas gracias, y hasta siempre.

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