CLAQUETA Y ACCIÓN: POLÍTICA, MANUAL DE INSTRUCCIONES - Canal Hablamos

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03 julio 2016

CLAQUETA Y ACCIÓN: POLÍTICA, MANUAL DE INSTRUCCIONES


"El cielo no se toma por consenso. El cielo se toma por asalto". Con esta frase cerraba Pablo Iglesias el discurso de apertura de la Asamblea Ciudadana de Podemos. Más de 100.000 personas se congregaban en el Palacio de Vistalegre ese sábado, 18 de octubre de 2014, con el fin de participar en el diseño de la estructura orgánica del partido morado, dando el pistoletazo de salida para su frenética carrera hacia las elecciones generales del 20 de diciembre. En este punto arranca Política, manual de instrucciones, el documental dirigido por Fernando León de Aranoa y producido por Mediapro y Reposado en el que se narra la trayectoria de la formación desde su nacimiento hasta su llegada al Congreso de los Diputados. 15 meses de filmación resumidos en 115 minutos de metraje con los que mostrar la evolución de Podemos a través de entrevistas, reuniones, ruedas de prensa y actos de campaña.


Quien a primera vista piense que la cinta consiste en un instrumento de propaganda más se equivoca. Golosina para cualquier amante de la política, este documental constituye un recurso que nos ayuda a entender mejor el desarrollo del partido, descrito de primera mano por las personas que han ido dando forma al proyecto. Los comentarios de Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Juan Carlos Monedero, entre otros, conforman un relato sobre el que merece la pena reflexionar, al tiempo que despejan las dudas que pudieran quedar acerca de su apabullante talento como estrategas.

Una vez visto el documental, se puede decir que la historia de Podemos es una historia de contradicciones, y no en sentido negativo, como algunos esperan. Se comienza planteando el debate de Vistalegre sobre la organización del partido. La obtención de cinco escaños en las elecciones al Parlamento Europeo había supuesto un terremoto en el panorama político, un fenómeno que muchos interpretaron como el lanzamiento de un órdago al orden establecido. Todo un éxito para un proyecto con unos pocos meses de vida en el que quedaba mucho por definir. En la Asamblea Ciudadana iban a encontrar respuesta muchas preguntas, siendo la referente a la dirección del partido la más importante. Se podían tomar dos caminos: por un lado, conservar el espíritu del 15-M sin un líder claro y una estructura donde las bases tuvieran el protagonismo; por otro, dotar al partido de una estructura más cercana a lo tradicional, con un secretario general, sacrificando la participación en aras de la efectividad. Una primera contradicción entre los ejes Echenique-Rodríguez e Iglesias-Errejón que se saldó con la victoria de este último, convirtiendo a Podemos en una "máquina para ganar las elecciones".

Las lecturas en ese momento incidían en que 2015 tenía que ser el "año del cambio". Que España presentaba una situación de emergencia social en la que era urgente la transformación política y económica del país. Que posiblemente no hubiera otra oportunidad. Ahora o nunca, se decía. Y en torno a esa meta, la de ganar, se debían articular todos los planes.

Sin embargo, acabar con el bipartidismo exigía redefinir la forma de hacer política, reescribir las reglas del juego o, como poco, desplazarse a un terreno nuevo. Volvemos así a las contradicciones. La oposición frente al Partido Popular y el Partido Socialista no podía hacerse situándose en el enfrentamiento entre izquierda y derecha. Una nueva contradicción entre las oligarquías y la gente normal o entre "los de arriba" y "los de abajo", por decirlo de otra manera, debía ser el núcleo del argumentario. Para combatir a la vieja política no había que ser de izquierdas, sino "transversales", ocupando "la centralidad del tablero".

Seguramente este plan haya tenido mucho que ver con la falta de claridad de ideas de la que se ha criticado a la formación. No definir la posición del partido frente a determinados asuntos o adaptarla según las necesidades de cada momento sería otra de las claves para lograr el mayor número de votos posible, comentaba Íñigo Errejón. Una visión con la que no estaba de acuerdo Juan Carlos Monedero y que se presenta en el documental como una de las principales causas para su salida de la dirección del partido.

Las contradicciones llegaban también a los conceptos. Palabras como "casta" o como "gente" recogían perfectamente la dialéctica en la que Podemos basaba su discurso, mientras que otras como "patria" pasaban a ser renovadas, introduciendo en su significado los ideales de solidaridad, justicia o bienestar social.

También resulta muy interesante el diseño de las reacciones frente a las acusaciones de financiación ilegal del partido o relaciones de sus líderes con el gobierno venezolano o con ETA. Se trata de una de las principales razones para presentarse a las elecciones municipales a través de candidaturas de unidad popular en lugar de con la marca Podemos. "Es muy difícil creerse que Manuela Carmena, una señora mayor que viene de ser juez, es un demonio bolivariano", explica Errejón.

En definitiva, mover ficha anticipando siempre las reacciones de dos agentes: el adversario (asimilado a las élites económicas y políticas en contra del progreso de Podemos) y la población, aspecto en el que los medios de comunicación se revelan fundamentales. Sabiendo que el ascenso de su popularidad hubiera sido imposible sin ellos, Iglesias y Errejón los presentan como otro de los pilares de su estrategia y reconocen que a menudo es mucho más lo que uno se juega en los platós de televisión que en el parlamento.

La evolución de las encuestas, la euforia de las elecciones municipales, la decepción de las catalanas, la relación con Izquierda Unida y la competencia de Ciudadanos son otros de los asuntos abordados al ritmo de una batería que nos recuerda mucho a Birdman. Pero, tras las elecciones generales, habiendo obtenido representación en las Cortes, ¿qué pasará con Podemos? Es difícil saberlo. Lo que hasta ahora parece claro es que no se han cumplido las expectativas de las que se partía. Podemos llegaba a los comicios del 20 de diciembre y del 26 de junio con dos objetivos: quedar por delante del PSOE y ganar las elecciones. Ninguno de los dos ha sido alcanzado, perdiendo entre ambas citas más de 1.900.000 votos. Con todo, da la impresión de que Iglesias y los suyos pretendían ir demasiado rápido en la consecución de cambios tan grandes. Por otra parte, los resultados que obtengan en los próximos años van a depender de cómo reaccionen los demás partidos ante la fuerte demanda de renovación por parte de la ciudadanía y, sobre todo, de la marcha de la economía española. Curiosamente, una recuperación bajo un nuevo mandato del PP podría ahogar definitivamente las aspiraciones de Podemos.

No obstante, el partido morado sí ha conseguido parte de lo que se proponía. Su irrupción junto con la de Ciudadanos ha puesto patas arriba el mapa político del país. El tiempo de las mayorías absolutas ha terminado. Gobernar en España ya no es cosa de dos, sino de cuatro. Pero, ¿se da por satisfecho Podemos con ello? Seguramente no. Sea como sea, el mejor momento para realizar un análisis sosegado sobre lo que ha pasado y lo que está por venir parece este momento, el fin de un ciclo... ¿o es el principio? Veremos.

Autor:
Manuel V. Montesinos
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