DEMOCRACIA CONTRA EL MIEDO - Canal Hablamos

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29 agosto 2016

DEMOCRACIA CONTRA EL MIEDO

Disparos, asesinatos, terror. Ya nada diferencia a nuestro continente de Israel. Europa ha sucumbido ante la barbarie islámica, pero nuestra estrategia es diferente a la del Estado judío. Los gobiernos, impotentes ante esta nueva situación, se muestran todavía temerosos de tomar la decisión correcta. Analizan las consecuencias, los inconvenientes, mientras la sociedad europea se rinde ante el terrorismo internacional del DAESH. Se preguntan qué repercusión tendrán sus políticas en las urnas. No quieren repetir en Siria la ya tan difamada y presente invasión de Irak. Nuestros líderes son conscientes de que volver a la guerra sería su tumba política. Hollande, en sus horas más bajas en las encuestas y a unos meses de unas elecciones que con total seguridad ganarán los partidos conservadores (ya sea por parte de Sarkozy o de Le Pen), opta por no intervenir en suelo sirio mientras su nación se ve día tras día atacada por el islamismo radical, golpeada por el miedo. La canciller alemana, Angela Merkel, no deja de ser una simple observadora que espera callada a que el problema se solucione sin la tan necesaria ayuda del país germano. Cameron y May, más interesados en frenar la inmigración ilegal y en desvincularse de Europa, deciden hacer oídos sordos ante el drama sirio. Y de Rajoy, ¿qué podemos esperar? Un simple peón en manos de Alemania que no tomará decisiones relevantes propias.


Cinco años dura la guerra... de momento. En este tiempo hemos podido comprobar que la táctica de Occidente de bombardear objetivos estratégicos sin posicionarse a favor de ningún bando está lejos de acabar con el conflicto. Olvidamos dos factores: el primero, que la invasión de Irak de 2003 se completó satisfactoriamente en tan solo mes y medio. Las tropas estadounidenses se enfrentaron a la Guardia Republicana y consiguieron capturar con vida a Sadam Hussein, quien fue ahorcado años más tarde por su propio pueblo. Aunque podemos deducir que la efectividad de la Guardia Republicana no es comparable a la de las Fuerzas Armadas de Siria (las cuales poseen una avanzadísima tecnología militar), sí que podemos decir que el antiguo régimen baath pudo tener más facilidades para enfrentarse a sus enemigos. Si bien es cierto que Sadam nunca colaboró con Al Qaeda, también lo es que nunca tuvo a la organización expresamente en contra. Sin embargo, Al-Assad actualmente no se enfrenta solo a las tropas rebeldes, sino también al DAESH, el cual posee una notable capacidad militar, lo que podría traducirse en la posibilidad de que una supuesta invasión de Siria autorizada por la ONU podría verse beneficiada por las acciones del grupo terrorista en contra del gobierno. Tambíen debemos admitir que la invasión de Irak no acabó con el terrorismo en solo mes y medio, pero es justo señalar que al controlar las instituciones iraquíes el gobierno norteamericano tuvo notables facilidades para luchar contra Al Qaeda y la insurgencia. 

El segundo factor a tener en cuenta es la utilidad de los bombardeos. ¿De verdad son tan necesarios y efectivos? Según las cifras oficiales, el 90% de las víctimas que se cobran son civiles. Pretendemos ganar la batalla ideológica masacrando a la población de Oriente Medio. ¿Cómo nos atrevemos a preguntarnos la razón por la que el DAESH cada día consigue nuevos militantes en Siria e Irak mientras nos dedicamos a sembrar el odio entre la población? Estamos asumiendo demasiados daños colaterales. No podemos pretender que los sirios e iraquíes se posicionen a nuestro favor mientras les asesinamos con drones. La estrategia debe cambiar. Por supuesto que las invasiones terrestres se llevan también un alto número de bajas civiles, pero este no es ni comparable al 90% actual. Los bombardeos son una simple estrategia populista y cobarde, más propia de gobernantes que no se atreven a ir a las elecciones con una guerra en su programa electoral que de estadistas de verdad. Además de esto, esta táctica sirve exclusivamente como medida de apoyo a las tropas pro europeas. Cuando Francia bombardea posiciones islámicas, rápidamente las ocupan los rebeldes. Sin embargo, son susceptibles a ser capturadas de nuevo debido a la poca capacidad militar de estos grupos armados, cosa que no ocurriría si posicionáramos a la OTAN.

Cinco años. Cinco años y todavía no nos hemos dado cuenta de que estamos en guerra. Berlín no cayó solo con bombardeos. Fue necesaria la presencia de militares en suelo alemán. Debemos aprender de nuestros errores y recapacitar, preguntarnos si de verdad ha merecido la pena destruir un país entero, tanto ideológica como estructuralmente, para lo poco que hemos conseguido. Debemos admitir los logros pasados y no hacerlos pasar por fallos por simple populismo. Admitir que, aunque se cometieron errores en Irak hace diez años, el fin justificó los medios. Durante la primera década de este siglo, nunca llegamos a ver tantos atentados juntos dentro de nuestras fronteras como estamos presenciando ahora. Debemos volver a la guerra, porque sin ella, nunca conseguiremos la paz.

Autor:
Gonzalo Pisabarro

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