METRÓPOLIS, DE FRITZ LANG, 1927 - Canal Hablamos

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01 diciembre 2016

METRÓPOLIS, DE FRITZ LANG, 1927

Esta película muda alemana de 1927 es uno de los grandes referentes de la historia del cine, a menudo etiquetada dentro del expresionismo alemán junto con el Gabinete de Doctor Caligari o Nosferatu el Vampiro. El guión fue escrito por Fritz Lang (más interesado en los aspectos técnicos) con la colaboración de su esposa Thea von Harbou (simpatizante del nazismo, más conceptual).
Ambientada en el año 2026 en la distópica ciudad-estado de Metrópolis, se nos presenta una sociedad dividida entre una élite de propietarios y pensadores que vive en la superficie y una casta de trabajadores explotados que viven en un gueto subterráneo en pésimas condiciones. Incitados por un robot, los obreros se rebelan contra la clase de pensadores. El príncipe Freder se une a la causa obrera de su amada María, y ambos proponen una postura conciliadora y pacífica para ambas partes de la sociedad.
Fredersen, el líder de la ciudad y padre de Freder, se percata de las actividades de María, y encarga al científico Rotwang un robot capaz de suplantarla, de forma que generara disturbios, y de esta forma poder reprimir la revuelta obrera con violencia. Pero Fredersen no sabía que el robot contenía el espíritu de Hel (esposa de Rotwang, que tuvo un amorío con Fredersen y falleció al dar a luz a Freder), y que Rotwang lo utilizará como venganza por la infidelidad.
La verdadera María es hecha prisionera y se une a la causa de Rotwang. Ejerce de bailarina exótica en el cabaré Yoshiwara, haciendo de femme fatale y sembrando la discordia, mientras que los obreros, aleccionados por el autómata, destruyen la “máquina corazón”, que proporciona la energía necesaria para el funcionamiento de la ciudad, incluida la parte obrera. Al darse cuenta de su error, la muchedumbre captura al autómata y le prenden fuego. Se descubre el engaño al arder el robot y al ver perseguida a la verdadera María por Rotwang por los tejados de la ciudad, que es derrotado por Freder, y nace una nueva sociedad.

Thea da a la película el lema “Mittler zwischen Hirn und Hand muss das Herz sein” (el mediador entre el cerebro y la mano ha de ser el corazón), una visión de colaboración entre clases sociales muy propia del nazismo, y que se opone a las ideas progresistas vigentes entonces, como atestiguan las utopías de ciencia ficción.
Es una obra muy influyente desde un punto de vista estético, lleva el expresionismo y su afán rupturista con los valores del anterior paradigma a la arquitectura, como vemos en la gran torre central de aspecto gótico (inspirado en las obras de Bruno Taut) y multitud de edificios de aspecto quebrado y ángulos inusuales, entre los que destaca por ejemplo el palacio de Rotwang, de marcado pesimismo. Vemos un buen número de similitudes entre Metrópolis y la posterior arquitectura del nazismo, como el proyecto para Berlín del arquitecto Albert Speer para después de la victoria de Hitler.
Sin embargo, no son ideas nuevas, sino que ya las encontramos en el platonismo y la tradición judeocristiana. De hecho, buena parte de la obra de Lang está llena de símbolos bíblicos y teológicos (formas triangulares, iluminación mística), tomando elementos como la torre de Babel, María como falso profeta, la venida de un redentor o el papel expiatorio de la mujer. Se nos presenta una especie de nueva Jerusalén que actualiza los grandes dogmas del pasado a la situación política de Alemania en 1927 y los años siguientes. Hay una notable influencia de la arquitectura art decó de Nueva York y Chicago, algunas estructuras góticas y orientalismo en el vestuario.





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