ORTEGA Y GASSET, LA REBELIÓN DE LAS MASAS - Canal Hablamos

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08 diciembre 2016

ORTEGA Y GASSET, LA REBELIÓN DE LAS MASAS

Publicada en 1929, La rebelión de las masas es la principal obra de Ortega y Gasset. En ella analiza el concepto de masa, entendido como una falta de diferenciación del individuo a consecuencia de la mejoría de las circunstancias económicas, el desarrollo tecnológico y la mejora de los derechos políticos.

Lo que nuestro autor denomina peyorativamente “hombre-masa” es producto de una época segura y cómoda, y contrapuesto a la élite, que a su vez define como “aquellos que se exigen a sí mismos más que a los demás”. El hombre-masa se define por una impresión de que la vida es fácil, se cree autosuficiente y es ingrato hacia cualquier instancia superior y hacia el pasado. Lo presenta como un individuo que considera que ya tiene suficiente calidad moral e intelectual, y por ello se cierra, imponiendo su vulgar opinión de forma tirana. No se diferencia de la “minoría selecta” por su clase social, sino por sus valores y su forma de ver la vida, carente de curiosidad y proyectos. Se preocupa por su bienestar pero es insolidario con las causas del mismo, se rige por la ley del mínimo esfuerzo.

Con la mejora económica de principios del siglo XX, esta masa comenzó a tener poder sobre sí misma, haciendo valer los derechos que tanto le habían costado conseguir: es el “Imperio de las Masas”, una suerte de rebelión. Ortega nos alerta sobre este proceso, especialmente peligroso en el sentido de que las masas son fácilmente manipulables y violentas, y estaban invadiendo campos de la sociedad que anteriormente les estaban vetados. 

Ortega y Gasset hace un análisis de valores entre clases y entre pueblos, sacando conclusiones interesantes. Por ejemplo, critica la aristocracia europea, pues no le parece bien que uno sea ensalzado por lo que hicieron sus mayores, y prefiere la postura de los orientales, que dignifican a sus antepasados una vez ellos hacen méritos. Del mismo modo niega la decadencia europea (aunque admite que tras el Imperio de las Masas Europa ha perdido el liderazgo) y apuesta por una hermandad de pueblos europeos, repasando algunos momentos históricos y minimizando los enfrentamientos. Piensa que Estados Unidos tiene una personalidad muy pobre por su corta existencia y por estar formado por inmigrantes europeos; y considera que Rusia es otra nación nueva que no tiene la cultura suficiente como para asumir ningún mando europeo. Critica con dureza los nacionalismos, y ve absurdo que en un mundo con tendencia a la unidad se pretendan separatismos y particiones.

A continuación analiza lo primitivo que es el hombre-masa bajo los aspectos de ciencia y cultura:

Respecto a la ciencia, se da la paradoja de que la sociedad tiene cada vez más apetito de avances tecnológicos, pero cada vez hay menos personas interesadas en la ciencia, piensa que los avances de su época se deben a una inercia de momentos anteriores, y que se avecina un frenazo. Señala que los norteamericanos se basan en investigaciones europeas, y el mayor signo del primitivismo es la máxima imperante de “mientras haya dólares, habrá ciencia”.

Respecto a la cultura, critica el hecho de que el hombre-masa se puede enriquecer la civilización sin el menor esfuerzo por mantenerla, asume los avances sin contemplar que son fruto de muchos siglos de historia. A más progreso, más demanda, pero no surgen mentes con capacidades suficientes, y a las que ya hay no se les permite llegar al poder. 

Aunque Ortega se considera a sí mismo apolítico, piensa que el fascismo y el bolchevismo son ideologías primitivas al no tener fundamentos históricos, causa de su inminente caída. Llama pacifismo al conjunto de políticas bajo la creencia de que la guerra es un mal y es preciso eliminarla. Ortega y Gasset piensa que la guerra es una herramienta necesaria mientras no se conozca otro método mejor, que promueve la disciplina, pero que el verdadero pacifismo debe aspirar a su superación. Sin decantarse a favor o en contra, afirma que la esclavitud es una herramienta para la humanidad, pues da al vencido la oportunidad de sobrevivir a cambio de trabajo.

A pesar de que fue escrita en un contexto económico y político muy concreto, muchas de las reflexiones de Ortega y Gasset son atemporales y de plena vigencia en la actualidad, pues cada vez vemos más frecuentemente esta falta de “conciencia de civilización”, esta ingratitud hacia la ciencia y la cultura propia del hombre-masa, una actitud que como señala Ortega a lo largo de esta fantástica obra, es paradójica y cortoplacista.

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