SIMONE DE BEAUVOIR, EL SEGUNDO SEXO - Canal Hablamos

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16 enero 2017

SIMONE DE BEAUVOIR, EL SEGUNDO SEXO





Simone de Beauvoir fue una destacada pensadora de la posmodernidad francesa, etiquetada dentro del existencialismo, defensora de los derechos humanos, pero sobre todo, referente fundamental del feminismo. 

Escrita en 1949, esta obra es un profundo análisis acerca de los roles sociales de las mujeres en muy variados ámbitos de la vida, defendiendo que el género es una construcción social bajo la máxima “No se nace mujer, llega una a serlo”. Simone encabezó la reconquista de la propia identidad de la mujer. A lo largo de esta obra, aborda temas como la educación, la independencia, el amor y el sexo romántico, el matrimonio, la maternidad o el lesbianismo, oponiéndose de lleno al reduccionismo biológico que con tanta frecuencia se ha utilizado como pretexto discriminatorio en la mayoría de tradiciones de pensamiento.

Hace del concepto de alteridad (también llamado “otredad”, la definición negativa o por contraposición, lo diferente a nosotros) la piedra angular de su análisis, reflejando cómo en infinidad de ocasiones la identidad de la mujer se construye por oposición al hombre (madre de, esposa de, etc.), de la misma forma que el blanco ha hecho con el negro y el nativo con el inmigrante. Revela multitud de relaciones de poder en aspectos cotidianos de la vida, ejemplificando situaciones de subordinación y estudiando las diferentes contradicciones del rol femenino, entre las que incluye su propia experiencia personal: la de una intelectual de 40 años soltera y sin hijos que se volvió feminista mientras escribía su obra. Y para colmo, pareja de Jean Paul Sartre.

Describe a la mujer en diferentes etapas de la vida, desde la mirada masculina. Después pasa a considerar situaciones concretas, como madre, prostituta, lesbiana, enamorada, narcisista… señalando las circunstancias que llevan a creer en la inferioridad de la mujer y los efectos que tiene la internalización de esta creencia, como abandonar la propia carrera o formar una familia. Simone puntualiza el rol inferiorizado que la mujer ha cumplido de forma histórica, ya sea en la comunidad global o familiar, solo fue posible mediante la propia interiorización por parte de la mujer de su propia sumisión e incapacidad, y la creencia de que quedarse soltera la habría de poner en riesgo económico o social. Sostiene que si la mujer hiciera una reflexión crítica y tuviera claros sus propios objetivos, se focalizaría menos sobre el hombre y obtendría una mayor libertad.

En un mundo igualitario, tanto hombres como mujeres estarían contribuyendo a la liberación, pues la igualdad beneficia a ambos y la misma discriminación que se aplica sobre la mujer también daña al hombre. Reclama una integración social de lo femenino, con los mismos derechos y deberes que los hombres: igualdad en los salarios, controles de natalidad, acceso al aborto y a todos los reconocimientos civiles, políticos y jurídicos.

Esta obra ha nutrido todo el feminismo de la segunda mitad del siglo XX, y aunque algunas de las situaciones analizadas ya han sido superadas, su análisis sobre la identidad social a través de la alteridad y sobre determinadas instituciones sociales es todavía muy acertado, a pesar del sustancial avance en derechos civiles en Occidente a lo largo de las últimas décadas.

Si alguno de nuestros lectores quiere saber más sobre la visión de esta interesante filósofa, puede hacerlo disfrutando de esta entrevista.

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