SUN TZU, EL ARTE DE LA GUERRA - Canal Hablamos

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17 febrero 2017

SUN TZU, EL ARTE DE LA GUERRA



El arte de la guerra es probablemente el libro de estrategia más famoso e influyente de todos los tiempos. Escrito en el siglo V antes de Cristo por Sun Tzu, un general de la antigua China, se compone de trece capítulos a lo largo de los cuales nos ofrece claves para cada aspecto de la lucha militar. Sin embargo, sus ideas han trascendido el ámbito de la guerra y son de enorme utilidad en todos los campos que requieran una competición intelectual o negociadora, como la administración de empresas, la política o las profesiones jurídicas.

La obra puede resumirse fundamentalmente en cuatro ideas:

Conoce al enemigo y conócete a tí mismo. Esta es la idea más importante, pues el único poder que existe es la información. Si acudimos a una entrevista de trabajo sin conocer a fondo la empresa que nos está examinando y qué están buscando, no sabremos cómo convencerles de por qué somos el candidato perfecto y nuestras posibilidades de conseguir el puesto son inferiores. 

Evita lo fuerte, ataca lo débil. Utiliza tus recursos con inteligencia  y sutileza: un emprendedor del sector del mueble no debería intentar competir en precios con Ikea, sino ofrecer un producto auténtico, ético y de gran calidad. Haz de los defectos del rival tu propia virtud, no compitas en todo. Sun Tzu sugiere provocar al enemigo para que se deje en evidencia él solo (de la misma forma que la mayéutica socrática pretendía que el interlocutor cayera en contradicciones y se diera cuenta de que partía de premisas falsas). Si tu rival es arrogante, hazte el ingenuo.

El enemigo que actúa aisladamente, sin estrategia y que se toma la batalla a la ligera, es derrotado. Si las órdenes no son claras, justas o coherentes, el líder pierde la lealtad de su grupo y la coordinación es imposible, como vemos muy frecuentemente en los conflictos internos de los partidos políticos. No conseguiremos la victoria si actuamos sin coordinación o con lentitud, pues nuestros enemigos aprenderán nuestros puntos débiles y los utilizarán a su favor. Hay que invertir tiempo en la planificación de nuestros objetivos, pero no en la ejecución.

La mejor victoria es la que se consigue sin luchar. Esta idea resume toda la obra: reserva tus recursos y tu tiempo para lo que sea estrictamente necesario, no hay que dejarse llevar por las emociones, pues la lucha no produce nada, la victoria es lo único que importa. Es mucho mejor llegar a una transación, arbitraje o acuerdo en vez de desperdiciar tiempo, dinero y energía en un proceso judicial, no hay que ceder al orgullo o la rabia sino calcular los resultados con frialdad.

Os animo a que comprobéis la efectividad de estas ideas en debates, exposiciones y competiciones.

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