EL SISTEMA DE PARTIDOS ESPAÑOL EN EL PUNTO DE MIRA. CAPÍTULO 2: POLARIZACIÓN - Canal Hablamos

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19 marzo 2017

EL SISTEMA DE PARTIDOS ESPAÑOL EN EL PUNTO DE MIRA. CAPÍTULO 2: POLARIZACIÓN


La polarización sirve para calcular la distancia existente entre los polos de un sistema de partidos, es decir, aquellos partidos políticos más separados entre sí en sus posiciones ideológicas. Este indicador constituye, junto a la fragmentación, la clave para entender el carácter del sistema de partidos de un país y la clase de interacciones que se desarrollan en él. Estas interacciones pueden congregarse en dos grandes categorías:
  • Dinámicas centrípetas: en sistemas de partidos poco polarizados, las interacciones entre las formaciones políticas tienden hacia el centro del continuo ideológico. Bajo estas circunstancias, predomina la moderación. Los partidos políticos no pueden imponerse si adoptan posturas y medidas extremas o demasiado alejadas del centro.
  • Dinámicas centrífugas: en sistemas de partidos muy polarizados, las interacciones entre los partidos tienden hacia los extremos del espectro ideológico. En estos casos, el centro se debilita en la medida en que el apoyo electoral discurre hacia alguno de los polos del sistema, lo que provoca que los partidos adopten conductas extremas y propongan medidas más radicales.

Las dinámicas ideológicas de un sistema de partidos pueden cambiar a lo largo del tiempo, lo que está determinado por la competición electoral, pues los partidos buscan adaptarse en todo momento a las preferencias de los votantes y así conseguir un mayor número de votos. 

El valor que se suele tomar como referencia para su interpretación es 3. Un resultado superior a 3 refleja una polarización muy elevada; hasta 3 es una polarización moderada; y en torno a 1,5 una polarización baja.

En cuanto a los efectos que genera la polarización, existen argumentos contrapuestos. Por una parte, hay quienes piensan que un alto índice de polarización dificulta llegar a acuerdos entre los partidos, lo que genera inestabilidad y pone obstáculos a la gobernabilidad. Otros, por su parte, argumentan que cierto nivel de polarización es positivo, ya que refleja la existencia de variadas posiciones ideológicas integradas en el sistema de partidos. En todo caso, los matices vendrían dados por el número de formaciones políticas existentes y operativas. En un sistema bipartidista, la polarización es más peligrosa que en uno multipartidista, ya que el hecho de intentar llegar a acuerdos entre dos partidos antagónicos acaba generando situaciones en las que siempre hay un claro ganador y un claro perdedor. Mientras tanto, en sistemas multipartidistas polarizados hay más posibilidades de que algunos partidos encuentren puntos de consenso y así no se produzcan situaciones de un claro partido ganador y otro derrotado. En definitiva, en un sistema de partidos caracterizado por una alta fragmentación es importante que exista también una elevada polarización, pues ello facilitará la representación ciudadana y la gobernabilidad. 

Para calcular la polarización ideológica, utilizamos las ubicaciones ideológicas de los partidos, medidas habitualmente a través del espectro izquierda-derecha. Para obtener las ubicaciones ideológicas suelen utilizarse las opiniones de expertos, de los electores o bien de los propios miembros del Parlamento. En este caso, las ubicaciones ideológicas de los partidos se corresponden con las opiniones de los ciudadanos, extraídas del barómetro de Octubre de 2016 elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas. En una de las preguntas, los votantes debían ubicar, en una escala del 1 (izquierda) al 10 (derecha) a las formaciones políticas del sistema de partidos español. Los datos se muestran en la siguiente tabla:
Fuente: Centro de Investigaciones Sociológicas.
Bajo estas premisas procedemos a nuestro análisis del sistema de partidos español. Existen múltiples fórmulas para calcular la polarización. La utilizada en este caso es la referida a la polarización ideológica ponderada de los autores Taylor y Herman, en la que además de las ubicaciones ideológicas hay que tener en cuenta el número de escaños con los que cuentan los partidos parlamentarios y la proporción de escaños.
Fuente: Ruíz Rodríguez y Otero Felipe, Indicadores de partidos y sistemas de partidos.
Para calcularla, seguimos los siguientes pasos (los resultados se muestran en la tabla de abajo):
  1. Calculamos el promedio ideológico ponderado: multiplicamos la ubicación ideológica de cada partido por la proporción de escaños conseguida en cada caso, y a continuación sumamos los resultados para obtener el total (columna 5).
  2. Restamos el total anterior a las ubicaciones ideológicas de cada partido, y esa diferencia la elevamos al cuadrado (columna 6).
  3. Multiplicamos cada uno de los resultados anteriores por las proporciones de escaños y hacemos el sumatorio (columna 7).
Fuente: Centro de Investigaciones Sociológicas y elaboración propia.
Una vez obtenidos los datos, vemos a priori que el sistema de partidos español se caracterizaría por una elevada polarización. En consecuencia, estaríamos ante un escenario conflictivo en el que los partidos interactúan siguiendo una dinámica centrífuga. Sin embargo, esto debe matizarse, pues se debe tener en cuenta que las formaciones políticas que constituyen los polos ideológicos de nuestro sistema tienen una fuerza parlamentaria muy diferente. En este caso el partido del polo de la derecha sería el PP (con una ubicación ideológica del 8,35) y el polo de la izquierda En Marea (2,04 de ubicación ideológica). El primero, cuenta con 137 escaños, mientras que el segundo solo cuenta con 5; un dato que moderaría la polarización. 

Por otro lado, hay que recordar que nuestro sistema es multipartidista, con una fragmentación parlamentaria elevada del 0,77 (capítulo 1 de la serie). En un escenario así la alta polarización resulta beneficiosa pues, como hemos señalado anteriormente, facilita la representación de las preferencias ideológicas de los ciudadanos. Por otro lado, facilita la gobernabilidad, ya que en situaciones multipartidistas en las que necesariamente se abren las puertas a gobiernos de coaliciones y acuerdos (tal y como ocurre en el caso que nos ocupa), posibilita a los partidos encontrar puntos de consenso a la hora de formar un gobierno, aunque en la práctica esto haya sido más difícil y no haya resultado tan eficaz como propone la teoría.

En definitiva, podemos decir que el sistema de partidos español se caracteriza por una elevada polarización, aunque este dato no implica que se trate de un escenario demasiado conflictivo debido a la diferencia de fuerza que tienen los partidos que constituyen los polos ideológicos y a la elevada fragmentación parlamentaria que hace que nuestro sistema sea multipartidista.

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