EL SISTEMA DE PARTIDOS ESPAÑOL EN EL PUNTO DE MIRA. CAPÍTULO 3: VOLATILIDAD - Canal Hablamos

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24 abril 2017

EL SISTEMA DE PARTIDOS ESPAÑOL EN EL PUNTO DE MIRA. CAPÍTULO 3: VOLATILIDAD


La volatilidad es un indicador que nos permite conocer el grado de lealtad de los electores hacia las distintas formaciones políticas que forman un sistema de partidos. Más concretamente, mide las transferencias de votantes de unos partidos a  otros.

Existen diversos tipos de volatilidad que pueden calcularse. De la que nosotros nos ocuparemos es de la volatilidad total o agregada, la cual señala los cambios netos producidos tomando como referencia dos elecciones sucesivas, que en este caso serán las celebradas en diciembre de 2015 y junio de 2016.
En el cálculo de este índice, el valor resultante oscila entre 0 y 100. Cuanto más cerca de 0, menos volatilidad existe. En este caso, los partidos mantienen, de una elección a otra, porcentajes parecidos de apoyo o, lo que es lo mismo, las preferencias del electorado se mantienen estables. En cambio, valores cercanos a 100 indican que se han producido grandes cambios en las lealtades del electorado y que los partidos políticos, por tanto, han visto modificados enormemente sus apoyos electorales. Este dato se interpreta como un indicador de baja estabilidad de un sistema de partidos que está conformado por opciones partidistas que no son capaces de retener apoyos similares a lo largo del tiempo.

Respecto a los efectos de la volatilidad, se considera que un elevado índice de volatilidad introduce desequilibrios y desestabilidad en el conjunto del sistema político, de manera que se reducen las posibilidades de que los partidos adquieran compromisos a largo plazo con los votantes; aumenta la incertidumbre dificultando que políticos y electores actúen estratégicamente, y aumentan las probabilidades de que emerjan nuevos actores que se caracterizan normalmente por no tener experiencia política, ser ajenos a la cúpula partidaria y buscar representar el descontento social. Pero no todos los efectos de la volatilidad son negativos. En efecto, cierto grado de volatilidad es garantía de que existe un control por parte de los ciudadanos hacia el gobierno y los diferentes partidos en general. 

Para el cálculo de la volatilidad total o agregada necesitamos conocer los porcentajes de voto obtenidos por los correspondientes partidos entre al menos dos elecciones. Los datos que vamos a utilizar, correspondientes a las dos últimas elecciones generales en España, se muestran en la siguiente tabla:

Fuente: http://www.infoelectoral.mir.es y elaboración propia.
*Los datos correspondientes al porcentaje de votos de Unidos Podemos en las elecciones de 2015 se ha obtenido a partir de la suma de los porcentajes conseguidos por Podemos e Izquierda Unida por separado, al no existir aún en esa fecha la confluencia entre ambos, con la que se presentaron a los comicios de junio de 2016.
A continuación, seguimos los siguientes pasos (los resultados se muestran en la tabla de abajo):
  1. Calculamos la diferencia entre los porcentajes de votos conseguidos por cada partido en  los dos periodos electorales (columna 4).
  2. Transformamos ese resultado en valor absoluto y hacemos el sumatorio (columna 5).
  3. Dividimos el resultado anterior entre 2, y el dato obtenido es la volatilidad total.

A partir de estos resultados, podemos ver que en las pasadas elecciones generales de junio de 2016 hubo un índice de volatilidad bajo, con un trasvase de votantes del 5,255. Esta cifra sugiere que los partidos, de una elección a otra, han sabido mantener bastante estables sus apoyos electorales, sin apenas variación. Ello podría revelar que el electorado español se caracteriza por demostrar un alto grado de lealtad hacia los diferentes partidos, si bien es cierto que este periodo no es lo suficientemente extenso como para afirmar este hecho con rotundidad y habría que tener en cuenta también los índices de volatilidad correspondientes a otros periodos electorales. En cualquier caso, este hecho pone en duda las estimaciones de las distintas encuestas y estudios realizados meses antes del segundo periodo electoral, que sostenían la mejora de las posiciones electorales de ciertos partidos políticos y que frustraron, finalmente, las aspiraciones de algunas personalidades políticas.

Este bajo índice de volatilidad introduciría equilibrio y estabilidad en el conjunto del sistema político. Sin embargo, cabe señalar que esta estabilidad electoral ha chocado fuertemente con las acciones de las formaciones políticas, que en favor de sus intereses crearon las condiciones esenciales para el bloqueo y estancamiento (véase capítulo 1 de la serie).

En definitiva, podemos concluir que el sistema de partidos español cuenta con un elemento de estabilidad en los apoyos electorales, aunque para que esta tenga un efecto positivo se necesita también de la estabilidad y colaboración partidista.

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