CLAVES PARA ENTENDER EL CONFLICTO ÁRABE-ISRAELÍ (I): LOS ORÍGENES - Canal Hablamos

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05 agosto 2017

CLAVES PARA ENTENDER EL CONFLICTO ÁRABE-ISRAELÍ (I): LOS ORÍGENES


¿Qué es el conflicto árabe-israelí?
Es un enfrentamiento bélico disputado entre Israel (país judío) y los países que integran la Liga Árabe, destacando Palestina. Desarrollado a lo largo del territorio palestino y marcado por tensiones culturales, políticas y territoriales, tiene su inicio en 1948 y sigue vigente en la actualidad, aún sin muestras de finalizar y de alcanzar una paz sólida y duradera.

¿Por qué Palestina?
La tradición judía indica que la zona en la que se asienta actualmente Israel es la Tierra Prometida por Dios al primer patriarca, Abraham, y a sus descendientes.


Los hebreos llegaron a Palestina hacia el año 2000 a.C. En el 930 a.C el Estado judío se separó en dos reinos: Judá e Israel. El primero fue conquistado por los asirios y el segundo por los babilonios.

En años posteriores, el territorio fue ocupado por persas, griegos y romanos, hasta que en el año 70 d.C., los romanos expulsaron a los judíos de Palestina, iniciándose la diáspora. Desde entonces, el sueño de volver a estas tierras estuvo presente en la historia israelita. 

Ocupación judía
Theodor Herzl
Durante el siglo XIX se fue difundiendo entre los judíos la idea de constituir un Estado en el que pudieran vivir libremente. Se formaros grupos como los "Amantes del Sión", que idearon la posibilidad de emigrar a Palestina, la Tierra Prometida del pueblo hebreo. Theodor Herzl sería el encargado de sentar las bases del sionismo: la búsqueda de una unidad cultural del pueblo judío y la necesidad de crear un Estado judío en Palestina. Para lograr esa meta, judíos de todo el mundo acordaron la creación de la Organización Sionista Mundial. A partir de 1878 comenzaron a establecerse los primeros asentamientos de judíos en Palestina, pero fue en el siglo XX cuando comenzó su inmigración en masa.

Origen
En el siglo VII, con la aparición del Islam, Palestina pasó a ser habitada en su mayoría por población árabe. Y en 1516 pasó a estar bajo dominio del Imperio Otomano, el cual, al estallar la Primera Guerra Mundial (1914-1919), participa en el conflicto del lado de Alemania y en contra de los aliados ingleses, franceses y rusos.


Sin embargo, dentro del mundo árabe comenzaba a nacer por esas fechas cierto nacionalismo que, si bien en un principio fue solo cultural, pronto adquirió carácter político, aspirando a su independencia del imperio otomano. Gran Bretaña, aprovechando la situación, negoció con los árabes la prestación de su ayuda para conseguir un Estado propio a cambio de que le dieran su apoyo en la guerra. 

No obstante, la verdadera intención de los aliados pronto empieza a tomar forma. Ya en 1916, franceses y británicos habían firmado en secreto los Acuerdos Sykes-Picot, por los que dividían la zona de Medio Oriente entre sus dos países en caso de ganar la guerra. 
De esta manera, tras la victoria, Palestina pasó a estar bajo dominio inglés en 1920, ignorando las promesas de independencia hechas a los árabes. A ello se uniría la Declaración Balfour (1917), por la que Gran Bretaña apoyaba las reivindicaciones sionistas para tener un estado en Palestina.

A partir de 1945, con la llegada en Alemania de Adolf Hitler al poder, las migraciones de judíos hacia Palestina se multiplicaron, lo que fue agravando la convivencia con los árabes palestinos, dando lugar a fuertes disputas y revueltas entre ambos. 

Una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, debido a la insostenibilidad de la situación, Gran Bretaña decidió dejar en manos de la ONU el problema de convivencia entre ambas religiones. En 1947 las Naciones Unidas aprueban la resolución 181, por la que se ordena la división de Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío, además de poner fin al mandato británico sobre la zona. 


Esta decisión fue aceptada por los israelíes (a los cuales se les otorgó el 55% del territorio) pero no por los palestinos. Tras abandonar oficialmente los ingleses el territorio palestino, David Ben-Gurión, líder sionista, declaró el Estado de Israel en 1948. Al día siguiente, una coalición de países árabes integrada por Egipto, Siria, Transjordania, Líbano e Irak, que no aceptaban la resolución y apoyaban a Palestina, comenzaron una guerra contra los judíos.

David Ben-Gurión
Inicio del conflicto
Entre 1948 y 1949 da comienzo el primer conflicto árabe-israelí, que se saldó con la victoria de Israel, teniendo como consecuencia graves problemas de refugiados y la expansión judía a otros territorios de Palestina, ignorando lo estipulado en la resolución 181 de las Naciones Unidas. Israel se hizo con el 77% del territorio y más de 700.000 palestinos se convirtieron en refugiados en los países vecinos.

Los resultados de esta guerra no gustaron a los dirigentes egipcios, quienes promovieron una guerra de guerrillas contra los israelíes que se intensificó enormemente una vez que Gamal Abdel Nasser, militar egipcio, llegó al poder en 1956. En esta fecha tuvo lugar el siguiente acontecimiento clave para la comprensión de la cuestión árabe-israelí: la Guerra de Suez, que se resolvió finalmente con la intervención de las Naciones Unidas, estableciendo el cuerpo de paz de la Primera Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas (FENU I) entre las fronteras egipcias e israelíes para garantizar y supervisar la cesación de hostilidades entre ambos Estados.

Gamal Abdel Nasser
Sin embargo, la tranquilidad entre ambos países no duraría mucho y las rivalidades entre árabes e israelíes seguirían en aumento hasta ser núcleo de un nuevo conflicto bélico en los años 60. A comienzos de esta década, Israel completó su proyecto de construcción de un canal que le permitiría utilizar el mar de Galilea como reserva de agua para abastecer a todo el país transportándola a través del desierto del Neguev. La mayor parte de los ríos que alimentan el mar de Galilea provenían de los Altos del Golán, que por aquel entonces pertenecían a Siria, Estado árabe, y cuyas protestas desembocaron en enfrentamientos fronterizos entre ambos países y batallas aéreas sobre los Altos del Golán. En 1967, la situación se endureció aún más con la intervención de Egipto a favor de Siria, con quien había firmado un acuerdo militar un año antes, en 1966. 


Gamal Abdel Nasser solicitó la retirada de las Fuerzas de Emergencia de las Naciones Unidas de la Península del Sinaí, y estas accedieron a la petición. Una vez despejado el territorio, el presidente egipcio militarizó Gaza y anunció el bloqueo de los Estrechos de Tirán, impidiendo el paso de buques israelíes al Golfo de Áqaba, en el Mar Rojo, hecho que violaba las leyes marítimas de la ONU y que fue considerado por Israel como motivo de guerra.



De esta manera, el 5 de junio de 1967, las tropas israelíes se desplegaron e iniciaron la llamada Guerra de los Seis Días en contra de la coalición formada por Egipto y Siria, a la cual se habían unido Jordania e Irak. Después de varios días de intensos combates, el Consejo de Seguridad de la ONU ordenó el cese del fuego en todos los frentes abiertos, terminando así el tercer gran conflicto árabe-israelí del siglo XX con una flagrante victoria para Israel, lo que le permitió expandir su área de influencia con la ocupación de nuevos territorios y, por tanto, fortalecerse militarmente.


Territorios ocupados por Israel en la Guerra de los Seis Días
En 1973 estallaría un nuevo conflicto: la guerra del Yom Kippur, que enfrentó a Israel con Siria, que buscaba recuperar los Altos del Golán, y Egipto, decidido a recuperar el Sinaí. Sin embargo las pretensiones de estos últimos se vieron frustradas, ya que, por una parte, aunque Siria consiguió recuperar los Altos del Golán, solo fue momentáneamente, pues Israel tomó el control de ellos nuevamente y en 1981 los integraría definitivamente en su sistema administrativo; y, por otra parte, la península del Sinaí continuaría bajo dominio israelí y no sería devuelta a Egipto hasta 1978 con los acuerdos de Camp David. El resto de territorios, la Franja de Gaza y Cisjordania, seguirían siendo controlados por los hebreos hasta 1993, fecha en la que el gobierno de Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) firmaron los acuerdos de Oslo, por los cuales los palestinos recuperaron tales zonas mencionadas, aunque los israelíes mantuvieron algunas de sus tropas en el interior de sus fronteras. No sería hasta 2005 cuando abandonaran la Franja de Gaza, mientras que en Cisjordania mantienen aún en la actualidad algunos asentamientos.


Tras la Guerra del Yom Kippur, tendrían lugar otros enfrentamientos como la Operación Litani (1978), Operación Paz para Galilea (1982) o las Intifadas (1987 y 2000-2005); enfrentamientos que han sobrepasado toda línea de gravedad y han representado el más absoluto rechazo, despreocupación y desobediencia hacia los tratados de paz firmados y las resoluciones declaradas por las Naciones Unidas exigiendo la conciliación.

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