CLAQUETA Y ACCIÓN: MARGIN CALL - Canal Hablamos

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27 diciembre 2017

CLAQUETA Y ACCIÓN: MARGIN CALL


Ficha técnica
  • Estreno en cines: 21 de octubre de 2011.
  • País: Estados Unidos.
  • Duración: 109 minutos.
  • Género: Drama.
  • Dirección y guion: J.C. Chandor.
  • Producción: Joe Jenckes, Robert Ogden Barnum, Corey Moosa, Michael Benaroya, Neal Dodson, Zachary Quinto.
  • Reparto: Kevin Spacey (Sam Rogers), Paul Bettany (Will Emerson), Jeremy Irons (John Tuld), Zachary Quinto (Peter Sullivan), Penn Badgley (Seth Bregman), Simon Baker (Jared Cohen), Demi Moore (Sarah Robertson), Stanley Tucci (Eric Dale).
  • Banda sonora: Nathan Larson.
  • Distribución: Lionsgate, Roadside Attractions, Benaroya Pictures.
  • Presupuesto: 3,5 millones de dólares.
  • Recaudación: 19,5 millones de dólares.

Argumento
Ópera prima del realizador J.C. Chandor, Margin Call constituye una narración de las horas previas al inicio de la crisis financiera de 2008, contada desde la óptica de los empleados de un banco de inversión en Wall Street.

Nada más arrancar la película, el espectador es situado en el contexto en el que se desarrollará el resto de la trama. Tal como nos cuentan, 2008 no está siendo un buen año para Wall Street. Las empresas del sector financiero están realizando despidos masivos, y sin embargo, muy pocos sospechan que lo peor está por llegar. 

Antes de abandonar las oficinas del banco en el que ha trabajado durante diecinueve años, Eric Dale le entrega a Peter Sullivan, uno de los analistas de su equipo, un pen drive que contiene su último trabajo. Tras pedirle que lo repase, le aconseja que tenga cuidado. Ese mismo día, al final de la jornada, Peter comienza a revisar el trabajo de Eric, lo que le lleva a descubrir un problema capaz de poner en serio peligro a su empresa y a la economía de todo el país. Preocupado, alerta a Seth Bregman, su compañero, y a Will Emerson, su jefe. Como les explica, durante las últimas semanas los activos del banco, productos derivados procedentes de la titulización hipotecaria, han sobrepasado varias veces los umbrales de volatilidad deseados, dando como resultado unas pérdidas que superarían el valor de capitalización del banco.

Sam Rogers (Kevin Spacey).
Ante la gravedad de la situación, el comité ejecutivo del banco se reúne esa misma noche. El director general, John Tuld, toma la difícil decisión de emprender a la mañana siguiente la venta de todos los activos tóxicos del banco. Aunque cuenta con el apoyo de Jared Cohen o Sarah Robertson, responsables del departamento de riesgos, Sam Rogers, jefe de ventas, no está de acuerdo. La operación no solo pondrá en juego el futuro del banco, sino también el de todo el mercado, que colapsará. Pese a ello, Sam es convencido para que orqueste la operación. Finalmente, los traders consiguen vender todos los activos tóxicos. Muchos de ellos y algunos de los directivos, como Sarah, pierden su trabajo.

Análisis
Con las oficinas de un banco de inversión anónimo como escenario, Margin Call se ha convertido en una de las mejores historias de temática financiera que hemos visto en la gran pantalla. En la película aparecen implicados varios conceptos relevantes en el campo de las finanzas. Tal es el caso de especulación (búsqueda de beneficios aprovechando las variaciones en el precio de un activo, sin importar la utilidad de este), titulización (venta a distintos inversores de los derechos de cobro inherentes a un activo originalmente en posesión de un banco, dando lugar a la creación de productos derivados) y apalancamiento (posibilidad de disponer de un capital mayor que el inicial para llevar a cabo un proyecto de inversión).

Jared Cohen (Simon Baker) y Sarah Robertson (Demi Moore).
A partir de estos conceptos se articula la narración de los orígenes de la crisis de 2008, desencadenada por los impagos de las hipotecas subprime y la caída del precio de la vivienda en Estados Unidos, fenómenos cuyas consecuencias se extendieron rápidamente a escala mundial, propagándose a través del sector financiero y alcanzando a la economía real en forma de desconfianza entre los inversores, cierre de empresas, aumento del desempleo y empeoramiento de los índices de pobreza y desigualdad en los países afectados.

Con respecto a la valoración de la crisis, uno de los aspectos más llamativos de la película es la diferencia que existe entre los dos grupos en los que se divide a los personajes. Por un lado, para los directivos no cabe remordimiento alguno, pues asumen que los problemas a los que debe enfrentarse su corporación son inevitables, inherentes al capitalismo. Simplemente, pasarán con el tiempo y abrirán la puerta a nuevas formas de negocio. Mientras tanto, los más jóvenes, ingenieros atraídos por las altas remuneraciones de la industria, se cuestionan sobre la repercusión social de su trabajo y la moralidad de sus actos.


En definitiva, la película nos plantea el debate sobre el papel del sector financiero en la sociedad actual. Un papel clave, sin duda alguna, que por una parte permite a la población acceder a altos niveles de consumo y a las empresas contar con más recursos para realizar sus proyectos de inversión, y que por otra puede llegar a causar grandes problemas sobre la economía global, planteando la necesidad de una mejor regulación de las operaciones financieras. Un debate que, hoy por hoy, casi una década después de la quiebra de Lehman Brothers, sigue tan vivo como el primer día.

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