FUNCIONARIO ANDALUZ, NUEVO SUEÑO ESPAÑOL - Canal Hablamos

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16 enero 2018

FUNCIONARIO ANDALUZ, NUEVO SUEÑO ESPAÑOL


El sistema funcionarial español ha sido popularmente considerado como un empleo de élite y, de un tiempo a esta parte, ha crecido la controversia en cuanto su funcionamiento. Algunos partidos como Ciudadanos incluso han planteado que la vitalidad del contrato de trabajo, sin tener en cuenta su productividad, podría tener fecha de caducidad. Así como una tabla de salarios para eliminar los agravios comparativos en el sector.

Si hacemos una radiografía simple, en España –a fecha de julio de 2016– existen un total de  2.522.819 empleados públicos, lo que supone un descenso del 0,8% en comparación con el mes del ejercicio anterior. No voy hacer una valoración de si son muchos o pocos pero es de destacar que España ya tenga más funcionarios que antes de la crisis. Un gremio que parece recuperarse de la debacle económica y que injustamente se les ha culpado de la misma. Antes de continuar considero necesario recordar, a modo de lema, que todos los funcionarios son empleados públicos pero no todos los empleados son funcionarios. Desgraciadamente, la actualidad informativa no nos lleva a valorar de forma más profusa las propuestas de los partidos en este ámbito, ni entrar en un debate más profundo.

Esta semana la noticia en torno a este sector viene de la mano del gobierno socialista de Andalucía con la ocurrencia, por decirlo suavemente, de que determinados cursos puedan ser computados como horas de trabajo no presencial para estos trabajadores. Este titular no debe de alarmarnos, como tal. En multitud de empresas, públicas y privadas, la formación está incluida en el horario del trabajador. De hecho, son necesarios cursos de reciclaje profesional, simposios y conferencias para estar acorde con los avances tecnológicos propios de cada sector. Pero la medida adoptada por los socialistas no va en esa dirección y es un remiendo para cumplir con la sentencia del Tribunal Constitucional.

Antes de continuar con mi valoración resumiré de forma sucinta los antecedentes de esta información. El ejecutivo andaluz, dirigido por Susana Díaz, estableció unilateralmente que la jornada laboral de los funcionarios andaluces fuera de 35 horas semanales. El Gobierno central recurrió al Tribunal Constitucional esta medida y sus magistrados fallaron a favor del mismo.  Desde las consejerías andaluzas, a pesar de que la decisión era esperada, comenzó una pataleta contra el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro y, como no podía ser menos, contra Mariano Rajoy.

La junta andaluza, lejos de apearse de su medida pero con la obligación de cumplir las resoluciones del Constitucional, ha ideado una fórmula para continuar con su cerrazón. La mágica solución es el teletrabajo. Anteriormente desde la consejería de Empleo anunciaron que parte del horario de trabajo, exactamente dos horas y media, podría desarrollarse desde casa aunque la pregunta era ¿Cómo se controlaría? Pues bien, ya tenemos todos los datos para afirmar que es una tomadura de pelo.



Como si de un menú de bodas se tratara, la consejera María Jesús Montero ha hecho público el “catálogo de tareas” para que el personal pueda quitarse horas de trabajo presencial. Si alguno piensa que estas actividades están relacionadas con el desempeño concreto del trabajo, les adelanto que están equivocados. Para los estresados hay cursos de meditación de raíces budistas, clases de autoayuda o mindfulness, que computa como 30 horas de trabajo. Si alguien tiene problemas en la toma de decisiones puede optar al curso de liderazgo personal, que convalida 18 horas. Cuando el inconveniente para el funcionario puede ser la comprensión –ideal para padres con hijos adolescentes– pueden apuntarse a actividades de “lenguaje claro para comprender y hacernos entender”. Pero sin duda, lo que más nos importa es que nos toquen el bolsillo por ello hay cursos de, nada más y nada menos, “descuentos aplicables en la nómina de la Junta de Andalucía”, por 60 horas. ¡No se abrumen con tantos cursos! Si no lo tiene claro solo el pensar qué desea hacer ya cuenta como una hora y media de trabajo.

 Si alguna mente maligna está pensando que estos cursos han sido elegidos al azar desde la Junta apuntan a que existe “una casuística compleja de las actividades”  y que “siempre están ligadas a la actividad laboral”. Palabrería politiquera barata.

Lo que puede parecer una medida a tratar con cierto toque de humor, las consecuencias son serias. Andalucía cuenta con 18,7% de funcionarios, más de dos puntos y medio por encima de la media nacional.  El año pasado los juzgados de esta comunidad cerraron el año con medio millón de causas pendientes y los titulares piden medidas para paliar la carencia de medios. La sanidad andaluza, donde también hay funcionarios, es donde menos gasto existe por habitante y por mucho que se maquillen las listas de espera, por publicarlas en junio, la situación también es preocupante. En definitiva, lo que demandan los trabajadores son más medios para realizar con mayor eficiencia su trabajo, no recortes en su horario presencial. De nuevo, no quiero ser mal pensado y fabular con que esta medida guarde relación con una estrategia de los socialistas para seguir ampliando su régimen pseudoclientelar. Sea como fuere, las ocurrencias de los políticos por el varapalo de los tribunales no deben inundar la sociedad.     



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