"5 Y ACCIÓN": PREVENIDOS PARA SONREÍR - Canal Hablamos

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13 febrero 2018

"5 Y ACCIÓN": PREVENIDOS PARA SONREÍR



Lo primero que llama la atención en esta obra es el gran elenco de rostros conocidos. A pesar de que los actores son veteranos en el escenario, alguien alejado de este arte, puede pensar que solo son caras famosas que actúan en el Teatro Reina Victoria. Para que alejen de su mente falsos prejuicios, como este, deben ir a ver 5 y Acción.

La obra teatral, dirigida por Javier Veiga, es una comedia de enredos que cumple con las características propias de este subgénero teatral, pero el director coruñés sabe afianzarla en el tiempo presente. Cada espectador puede sacar una conclusión distinta de la obra, aunque es palpable la sátira al mundo del cine y de la televisión. El público verá una trama ingeniosa y complicada, en un primer momento, pero fácil de seguir y, al estar relacionada con el género dramático, vibrará con un final inesperado.

5 y acción trata de una joven e inexperta presentadora del Tiempo de un informativo de máxima audiencia, Marisol, que sueña con convertirse en actriz. Su amante, Adolfo, es el presidente del canal de televisión donde trabaja como “chica del tiempo”, pura casualidad, por supuesto. Adolfo quiere hacer realidad su capricho y está dispuesto a producir un largometraje con Marisol como protagonista. Para ello contrata a Max, un joven e inhábil director que sueña con hacer una película que le encumbre como profesional del cine. Las exigencias de Adolfo desesperarán a Max, como la de contratar a su mujer Pilar como directora de vestuario, para que no continúe con los papeles del divorcio y no piense que tiene una amante.  Antonia es ayudante del director y además está enamorada del mismo.

Los giros en la trama son una de las virtudes de esta obra. ¿Quiere Adolfo, en el fondo, que la película fracase para no perder a Marisol y para que ningún actor la seduzca? ¿Sucumbirá Max a todas las plegarias de Adolfo? ¿Marisol es realmente tan ingenua? Estas son algunas de las preguntas que el espectador se irá haciendo a medida que avanza la obra. Todos los personajes tienen algo en común, miran por su interés sin que les importen los sentimientos de los demás. Esta actitud hará que entren en un embrollo sin haber salido del anterior.

Un director que cuente con un actor como Carlos Sobera tiene casi asegurado el éxito de su obra. No obstante, el exprofesor demuestra su valía en cada función poniéndose en el papel de Adolfo. En las primeras apariciones en la obra, el público verá al Sobera actor, pero a medida que transcurren las escenas, Adolfo se irá apropiando de él. Tan solo en algunos momentos saldrá a relucir, a modo de gags, la larga trayectoria en televisión del presentador. A pesar de las pinceladas machistas en sus frases, la falta de escrúpulos o su falsa integridad, el público probablemente exonere de culpa al protagonista por sus decisiones airaras y sus planes abocados al fracaso. La vena vizcaína de Sobera también ayuda a apuntalar la chulería y cierta soberbia del director de televisión.


Desde mi óptica, el papel más complicado de interpretar es el que realiza Marta Hazas. Sostener durante más de hora y media a Marisol, un personaje aparentemente torpe, inculto y algo disléxico es digno de elogio. La actriz cántabra deleita a los espectadores con varios registros vocales y cabe destacar su lenguaje no verbal. Probablemente si Hazas no emitiera voz, únicamente con sus gestos, lograría que el  espectador siguiera casi a la perfección la trama teatral.

Javier Veigas vuelve a demostrar su maestría sobre las tablas dando vida a Max. La ilusión y candidez de su personaje por salvar la película y su agilidad para saber encajar los envites de los demás harán reír sin parar al espectador. Tal es la seguridad de Veigas, que está dispuesto a devolver el importe de la entrada si alguien no se ríe. Háganme caso, es imposible. Su faceta como director de la función roza el sobresaliente. Los diálogos fluidos, el juego de luces, la escenografía limitada pero bien aprovechada y el uso de una pantalla en el escenario son suficientes para redondear 5 y acción. Un detalle que puede pasar desapercibido es la relación entre el nombre de los personajes y su función en la representación. Qué mejor nombre y apellido para una presentadora del tiempo que Marisol Ventosa.

Pilar deja sacar el perfil más chulesco y chantajista de la actriz Marta Belenguer. El papel de diva engrandece a la actriz valenciana, que irradia alegría y mucha risa durante toda la función. La actriz Ana Rayo aporta con su personaje un toque realista entre tanto sinsentido. Antonia es polifacética, es cualquiera de nosotros una madrugada de fiesta, y al día siguiente una trabajadora servil y responsable. Sus juegos de palabra incrementarán el tono de las risas del público. No puedo dejar de mencionar la colaboración de personajes consagrados como Jorge Sanz, Milán Salcedo, El Langui o Enrique San Francisco, que nos recuerda –si es que alguien se olvida, que estamos ante una entretenida comedia.

Debemos de huir de frases hechas pero en esta obra la realidad supera a la ficción. Los personajes son arquetipos de la sociedad actual y la trama es un fiel reflejo de algunas situaciones de nuestra vida. ¿Quién no ha oído hablar de los triángulos amorosos? Muchos de los malos entendidos, como en la obra, surgen por no decir aquello que pensamos; al igual que las mentiras pueden llegar a arruinar nuestra vida. Su director Javier Veira nos pide contar hasta cinco. Hagámosle caso.

Líos, amores y muchas risas. Disfrutarán de una comedia de enredos, con película incluida.


Autor y director: Javier Veiga
Reparto: Marta Hazas, Javier Veiga, Carlos Sobera, Marta Belenguer y Ana Rayo
Lugar: Carrera de S. Jerónimo, 24, 28014 Madrid.
Funciones: hasta el domingo 4 de marzo.
Contacto: https://elteatroreinavictoria.com/5-y-accion-en-el-teatro-reina-victoria/?tribe-bar-date=2018-02


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