“A PROTESTAR A LA GRAN VÍA”: QUÉJATE DE TANTA RISA - Canal Hablamos

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16 febrero 2018

“A PROTESTAR A LA GRAN VÍA”: QUÉJATE DE TANTA RISA



Hagamos un ejercicio de humildad. ¿Qué es lo que mejor hacemos constantemente? Protestar. En general, nos gusta este verbo y lo aplicamos en innumerables ocasiones desde que nos levantamos de la cama. Que todo esté a nuestro gusto es prácticamente imposible y, ¿de quién es la culpa? De la gente, por su puesto. No nos gusta personalizar, preferimos echar la culpa a  una masa de personas, aunque en algún momento nos podamos incluir entre ellas. La paradoja de esta obra es que probablemente saldremos del Teatro Lara sin tener motivos para la queja.

El director Cesar Maroto, bajo la premisa de “Pensar una cosa, decir otra y hacer la contraria”, nos invita a reflexionar sobre aquellos aspectos de nuestra vida que realizamos de forma automática. El hilo conductor de la obra, dividido en sketches, puede resumirse con la imagen de un péndulo. El ser humano es capaz de afirmar una cosa y, a la vez, sostener –con el mismo ahínco– justo la contraria. Este es un ejercicio de equilibrismo mental al alcance de pocos. Política, ecologismo, corrupción o religión son algunos de los asuntos que interpretan el tándem formado por Alfonso Mendiguchía y Patricia Estremera. Los actores hacen una crítica velada a las frases hechas que repetimos sin conciencia y una reivindicación explícita de la forma cínica del comportamiento humano.

Para entender mejor esta obra, debemos acudir a las características del teatro de lo absurdo; de hecho, la compañía lleva por nombre Los Absurdos Teatro. Esta modalidad teatral cuestiona a la sociedad y al hombre y pone de relieve la incoherencia y los disparates del ser humano. Pero si algo caracteriza al teatro de lo absurdo es una frase o lema que se repite a lo largo del espectáculo, en esta ocasión es el propio título de la obra: A protestar a la Gran Vía.

Nada más entrar a la sala improvisada del Teatro Lara comienza la representación, sin que el espectador tenga constancia de ello. La experiencia, por tanto, es continúa desde el comienzo hasta el final de la obra. La parte positiva es que durante 75 minutos el público puede disfrutar de un maratón de humor lingüístico, donde los únicos instrumento son los gestos y las palabras en un sentido amplio: latinismos, modismos, juegos de palabra, rimas asonantes y consonantes y demás malabarismos léxicos y semánticos. La parte negativa de un guion tan completo es que obliga al espectador a mantener una atención elevada y puede no ser capaz de asimilar el sentido de alguna frase y, al mismo tiempo, sentirse identificado con ella. Aunque la compañía ya avisa desde el inicio, “Es un ejercicio de equilibrismo mental al alcance de pocos”.



El tándem compuesto por Alfonso Mendiguchía y Patricia Estremera es maravilloso. La coordinación entre ambos es milimétrica y sus frases están cargadas de una profundidad psicológica digna de experimento. Durante la obra, escrita por el propio actor Mendiguchía, los dos profesionales regalan al espectador múltiples registros vocales en forma de dejes y acentos castizos. Verso y prosa confluyen en algunos instantes, transportando al público a diversos siglos: desde la época dieciochesca al tiempo actual. El actor palentino –doctor en comunicación– y la actriz vallisoletana –curtida en cortometrajes– ofrecen a los presentes un viaje por los diferentes tipos del humor: desde el blanco o familiar (cargado de ironía con toques de cinismo) hasta el inteligente (huye de tópicos y se dota de las comparaciones). Junto con el anterior, el que más predomina es el absurdo (expone situaciones irracionales o ilógicas pero que a su vez convergen en la realidad diaria). Esta riqueza en ocasiones, puede traducirse en una experiencia abrumadora para el espectador, aunque la voz en off de Ana Velez aminora la sensación de confusión. También puede ser agotador para los propios actores, cuyas miradas al final de cada sketch imploraban el aplauso del público, bien merecido.

Además de protestar, otra de las cosas que le gusta hacer a la masa heterogénea, llamada gente, son los experimentos. De esta forma es como da comienzo la representación y sirve de gancho para los sketch sucesivos. Cuando nos vamos de viaje, siempre visitamos los mismos monumentos, compramos los mismos regalos y prácticamente subimos nuestras fotos a las redes sociales antes que sacar el billete de vuelta. Cuando estamos en nuestro lugar de trabajo, nos gusta parlotear y arreglar el mundo, además de trabajar, por supuesto. Si elegimos un restaurante preferimos escoger lo más caro y si hacemos una fiesta, mejor que sea en casa de otro. Estos son algunos temas de los que trata A protestar a la gran vía.

Para acompañar al guion, los actores se valen de una escenografía pobre pero bien aprovechada. En el escenario de corbata –denominado así por contar con un fondo cubierto por una pared trasera y el público ubicado alrededor– únicamente encontramos cartelería y un mobiliario básico. El atrezzo de los protagonistas también es simple. Esta parquedad de materiales en escena, lejos de ser un inconveniente lo considero una virtud. El sujeto principal de cualquier representación son los actores, y la ornamentación excesiva en esta obra empobrecería  la magnífica interpretación de los mismos.

Por último, el espectador cumple una doble función: observador de la función, pero además un sujeto de estudio que es analizado. Si somos sinceros, muchas de las frases del guion las hemos repetido en nuestra cotidianidad. Este feedback entre los actores y el público es una de las esencias únicas del teatro, y la compañía lo explota a la perfección hasta el último minuto –en el final participan todos los asistentes–, además de jugar con la ruptura de la cuarta pared.

A protestar a la Gran Vía es la única obra de teatro donde reírte de la gente está bien visto

Director: Cesar Maroto

Autor: Alfonso Mendiguchía
Reparto: Alfonso Mendiguchía y Patricia Estremera
Vozz en of: Ana Velez
Lugar: Teatro Lara (Calle Corredera Baja de San Pablo, 15, 28004 Madrid)
Contacto: https://www.teatrolara.com/programacion/a-protestar-a-la-gran-via/



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