“MADAGASCAR”: ANIMALES EN ACCIÓN - Canal Hablamos

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18 febrero 2018

“MADAGASCAR”: ANIMALES EN ACCIÓN



Los animales más famosos de la gran pantalla aterrizan en el Teatro de la Luz Philips Gran Vía para hacernos bailar, cantar y disfrutar con un espectáculo musical único en el centro de la capital, recién llegado de Italia. Alex (el león), Marty (la cebra), Gloria (el hipopótamo), Melman (la jirafa) y muchas otras especies nos invitan a conocer una historia cargada de sentimientos humanos, con altas dosis de ritmo y mucha diversión, no solo para los más pequeños sino para toda la familia.

El director Matteo Gastaldo basa su espectáculo en la película de animación de Dreamworks, pero introduce su sello personal con sorpresas musicales que contarán con el beneplácito del público, aunque respeta fielmente la idea original. En el zoológico neoyorquino de Central Park habitan unos peculiares animales que viven con gran pasión su trabajo: hacer disfrutar a los visitantes de todos sus encantos. Cada especie tiene una visión particular del mundo e intentará defenderla con ahínco, aunque las circunstancias les harán variar su acomodada vida. Alex, el león (interpretado por Adrián Salzedo), es la estrella del circo y su única aspiración, aparte de causar buena impresión, es tener a su alcance un buen pedazo de carne. Su mejor amigo, Marty (caracterizado por Armando Valenzuela) representa todo lo contrario; es una cebra con sueños por cumplir, como vivir en libertad. Este equipo de mamíferos lo completan una presumida hipopótamo hembra, Gloria (interpretada por Amynata Sow), y una hipocondriaca y lastimosa jirafa, Melman (que da vida Pablo Serna)

Una noche, cuatro pingüinos del zoo (Skipper, Kovalsky, Soldado y Rico) deciden huir de la cautividad y emprender un viaje hacia la Antártida. La cebra Marty les descubre y le impregnan la idea de libertad. De forma indirecta, Marty intenta hacer ver a sus amigos la oportunidad de cambiar de vida, pero con poco éxito. No obstante, sus ganas de liberación le llevan a huir en solitario, aunque solo sea una noche. Cuando sus amigos descubren la ausencia de la cebra en el zoo dejan sus diferencias y acuden en su ayuda. En la estación de Central Park se reúnen todas las especies, pero por el gran revuelo causado son descubiertos y enviados en cajas a una reserva natural en la sabana. En su nueva vida conocerán a nuevos compañeros vertebrados (Zelda, Candy y Swing) y disfrutarán de nuevas experiencias pero también deberán solucionar los problemas que vayan surgiendo.

En cualquier espectáculo musical teatralizado existen elementos básicos como la música y canción, el baile y el diálogo, que a su vez forman un todo. En Madagascar, todos los componentes anteriores funcionan a la perfección de forma individual, lo que consigue que el conjunto sea vistoso, armonioso y cargado de sentido. De nuevo, quiero resaltar la excelente idea de haber llevado al formato musical la película Dreamworks. Los animales son dotados de sentimientos, en ocasiones contradictorios, que enganchan con facilidad al público y, además de disfrutar del humor en algunas de sus frases, podrá reflexionar qué personaje les define mejor. Pero quien no haya visto la película puede seguir a la perfección el hilo del relato.



La música es el eje central de cualquier espectáculo de estas características. Desde la entrada al teatro ya puede escucharse un hilo musical de fondo que invita a ver la función. Durante la representación, los acordes acompañan las acciones de los personajes y animan a seguir, con mayor atención, la actuación de los actores y los sentimientos que proyectan los animales. Además, la melodía –escogida por Fabio Serri– es el aliado necesario para evitar que los diálogos puedan hacerse tediosos. El equipo de sonido, en ocasiones olvidado en las representaciones, trabajó con solvencia para que las composiciones pudieran escucharse en todos los rincones del teatro.

La canción –propiamente dicha– es el rasgo diferenciador con respecto a otras representaciones. En el filme, la canción que hace despeinarse a todos los animales es el pegadizo “Yo quiero marcha, marcha”. Pero además, en esta producción escénica, también se han incluido 16 nuevos temas inéditos, que invitan al espectador a conocer mejor a cada personaje. Todas las voces fueron en directo; es necesaria esta aclaración porque la limpieza y claridad parecen proceder de un estudio de grabación. Todos los actores ofrecen a los asistentes una amplia gama de registros vocales (desde los agudos de Amynata sow hasta los graves de Adrián Salcedo), cadencias y pulsos bien medidos y canciones individuales y corales, que arrancaron el aplauso del público.

Como cualquier espectáculo teatral, la interpretación es una pieza fundamental para dar verosimilitud al guion. Al tratarse de un espectáculo musical, el baile acompaña a los anteriores elementos y dota a la actuación de un ritmo físico.  Los movimientos de los actores fueron acompasados y jugaron con la profundidad y largura del escenario. Destaco una escena donde los animales llegaban a las manos y se peleaban bailando. Los protagonistas están bien caracterizados con vestimentas adecuadas aunque su atuendo sea, probablemente, lo menos vistoso del espectáculo. Para ayudarse de los movimientos escénicos, el escenario cuenta con grandes plataformas giratorias que reproducen la isla de Madagascar o el zoológico estadounidense.

Por último, la trama se compone de diálogos frescos y cargados de elementos de humor para que los más pequeños puedan seguirlos con facilidad y así mismo, el escritor Kevin del Águila introduce píldoras culturales como la mención a Fernando de Magallanes o a Félix Rodríguez de la Fuente. Sería un error que el espectador se quedara únicamente con los elementos vistosos o los juegos de luces. Más allá de la magnífica interpretación de los actores, subyacen nuestros sentimientos (porque también somos animales). El director Matteo Gastaldo hace hincapié en el valor de la amistad, pero podemos añadir otros como el de camaradería, el trabajo en equipo o la constancia para conseguir nuestros sueños. Además, el director hace una crítica implícita a la explotación animal y un alegato a favor de la libertad, ya sea animal o humana. En ocasiones, igual que en el musical de Madagascar, hay dudas emocionales que nos hacen flaquear en nuestro empeño, pero en nosotros está adoptar la actitud misma de estos animales, reponernos y vivir la vida con una sonrisa, que es así como saldrá el espectador del teatro.


Siéntete como un animal bailando y cantando al ritmo de la música.


Dirección: Matteo Gastaldo. Dirección musical: Fabio Serri. Texto, Kevin del Águila.
Reparto: Adrián Salzedo, Armando Valenzuela, Pablo Serna, Pedro Castro, Amynata Sow, Falco cabo, Jonathan Varo, Álvaro de Vega, Elena González, Lucía castro, Laura salvador, Giada D'auria, Miriam Camino, Sergio Wolbers,
Lugar: Teatro de la Luz Philips Gran Vía (Gran Vía, 66, 28013 Madrid)
Funciones: hasta el 13 de mayo.

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