“CAPULLOS QUE VUELAN”: CUMPLE Y DEJA CUMPLIR LOS SUEÑOS - Canal Hablamos

NUEVO

22 marzo 2018

“CAPULLOS QUE VUELAN”: CUMPLE Y DEJA CUMPLIR LOS SUEÑOS



Si te has sentido lejos de tu familia. Si has echado de menos tu tierra. Si has pasado momentos difíciles. Si has sentido que tu vida tenía poco sentido, o si, en el presente, quieres pasar un rato ameno y cargarte de energía positiva, te recomiendo ver esta obra en la sala Lola Membrives del Teatro Lara.

Podemos tomar prestada la categoría televisiva de sit comedy para enmarcar esta obra. Las escenas ocurren en los mismos lugares con idénticos personajes y a las historias principales se van sumando otras nuevas para completar la representación. El humor lo encontramos en la personalidad de los protagonistas, en sus reacciones y en situaciones que seguramente habremos vivido, aunque detrás de cada gag haya un ápice de certeza. Por lo tanto, estamos ante una comedia real, del día a día, y que ayudará a quitar el piloto automático de nuestra vida. Por la estructura de la obra y por la forma en la que transcurre, perfectamente podría convertirse en una webserie.

Lluis Mosquera, autor y director de la representación, nos invita a compartir piso con cuatro jóvenes. Pau (Enrique Cervantes) migró a Grecia para hacer realidad su sueño de escritor, pero en una conversación por Skype se da cuenta de que prefiere regresar a España para estar cerca de los suyos. Pau vuelve al piso donde vivía antes con Tere (Cristina García), una Youtuber amateur pluriempleada, y con Ruth (María Part), antigua expareja y hermana de Tere, que trabaja como animadora infantil pese a odiar a los niños. En la actualidad, también vive Pero Iñaqui (Iker Azkoitia), un informático que se gana la vida repartiendo folletos y muestras gratuitas. Pau intentará hacer ver a sus amigos que sus respectivos trabajos no les permiten ser felices, aunque sus compañeros también descubrirán una faceta oculta del poeta.


La esencia principal del texto, y de la obra en su conjunto, está en su sencillez, que es trasformada por los actores en espontaneidad. El relato que nos propone Mosquera es fresco y ligero. Uno de los aciertos es dividir la representación en diferentes actos, donde los personajes van dando su visión de los acontecimientos y aportan diferentes puntos de vista. Por otra parte, a medida que avanza la función, el nombre de la obra va cobrando sentido. Todos estos condicionantes hacen que estemos ante una comedia ágil, cargada de actualidad, vitalidad y optimismo.

Los actores en su conjunto están cómodos con los personajes a los que dan vida, lo que otorga verdad y realismo a la representación. Bien es cierto que al comienzo de la función percibí cierto nerviosismo que con el tiempo se fue disipando y permitió que los actores mostraran su valía. Cervantes, García, Part y Azkoitia demuestran el dominio de los apartes (palabras que dice un personaje fingiendo hablar consigo mismo o dirigiéndose a otro u otros, y dando por supuesto que no las oyen los demás) y las escenas en paralelo.

Los personajes de esta obra encarnan a la perfección la teoría del péndulo, pues su forma de actuar está en los extremos, aunque en un momento de la historia consiguen hacer realidad el postulado más conocido de Aristóteles: “En el término medio está la virtud”. Enrique Cervantes interpreta a Pau, un aspirante a poeta que decide irse a Atenas a probar suerte en el mundo de las letras. Cervantes tiene puntos en común con su personaje, los dos están interesados en una poesía llena de espíritu, alma y vivencias. Pau es el encargado de cambiar la actitud de sus compañeros, de aportar el rayo de luz a sus vidas, aunque la suya esté llena de tinieblas. Este actor lleva el peso de la representación y la ejecuta con naturalidad y confianza.


El segundo actor, y último en entrar a escena, es Iker Azkoitia quien da vida a Pero Iñaqui. Su personaje, ingeniero de carrera y repartidor de propaganda de oficio, comparte la vena guipuzcoana del actor y ofrece los momentos más divertidos de la función. Azkoitia ha demostrado ser un todoterreno en las artes escénicas, como guionista, director, actor y compositor. En esta obra demuestra llaneza sobre las tablas, aunque podría explotar más su faceta como cantante en las canciones improvisadas.

Cristina García es Tere, una doble licenciada que sobrevive con dos trabajos como vendedora. Mientras tanto, intenta convertirse en influencer subiendo videos a YouTube. Su personaje desprende energía y vivacidad, algo que la actriz sabe trasladar a los presentes. El elemento más complejo de su papel es interpretar la faceta infantiloide de Tere, aunque lo resuelve con acierto.

El tono realista, en ocasiones pesimista, del relato es aportado por la actriz María Part en su papel como Ruth. Una joven de carácter fuerte, por describirlo con suavidad, que trabaja en fiestas de cumpleaños infantiles pese a ser graduada en Historia del Arte. Ruth esconde sus problemas tras la coraza de chica dura lo que, junto a su aversión por los niños, le impide ser feliz. El peligro del papel de Part está en medir el tono crispado de su personaje para que este no se apropie de la actriz; y no solo lo consigue, sino que con él logra momentos divertidos, como las broncas con su hermana Tere o las pullas a su expareja Pau. 


La puesta en escena destaca por la parquedad propia del género al que pertenece la obra. En un momento de la función, dos de los actores están sentados en dos sillas y, de forma inconsciente, dan la espalda al público. Esto podría solucionarse con girarlas algunos centímetros. Uno de los aciertos es aprovechar la pantalla situada en el fondo del escenario para proyectar videos e imágenes que ayudan a adentrarnos en la representación. La luz juega un papel esencial en el espectáculo. Los cambios de tonalidad sirven para que los actores rompan la cuarta pared e interpelen directamente a los presentes. La música empleada es actual y la temática encaja a la perfección con el sentido del texto.

Capullos que vuelan es un canto a la amistad, a las historias pasadas y a las que están por venir. También es una llamada de atención a nosotros mismos, para que nos hablemos a diario, nos queramos como somos y tomemos conciencia, como dice una frase del guion, de que: “Los sueños no tienen por qué ser quimeras”.  


Tanto si eres joven, como si ya no lo eres tanto, Capullos que vuelan te hará quererte a ti mismo


Autor y director: Lluis Mosquera
Reparto: María Part, Enrique Cervantes, Cristina García e Iker Azkoitia
Funciones: hasta el 22 de mayo
Lugar: Teatro Lara (Calle Corredera Baja de San Pablo, 15, 28004 Madrid)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

-->