“OH CUBA”: OH LORCA - Canal Hablamos

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19 marzo 2018

“OH CUBA”: OH LORCA



Hay pocos poetas tan admirados como Federico García Lorca. Todos los años deberíamos hacerle un homenaje por sus textos, sus novelas y por ser un embajador de la narrativa española. La faceta más conocida es la de un Lorca melancólico, aunque pueden descubrir su lado más carnal asistiendo a esta representación en el Teatro Fernán Gómez.

Oh Cuba  nos invita a sentir lo que el poeta granadino experimentó durante tres meses con motivo de su estancia en la república cubana. Este espectáculo visual, producido por SEDA, contiene la suma de las principales disciplinas artísticas: poesía teatralizada, danza, música y mucho arte. Francisco Ortuño Millán es el encargado de dirigir esta maravilla y seleccionar cuidadosamente los textos, algunos inéditos, que Lorca dejó en tierra cubana. También incorpora poemas de su amigo y coetáneo Jorge Guillén. Los amantes de la literatura y del teatro disfrutarán con una delicada, a la vez que vistosa, puesta en escena, vibrarán con la música en directo y gozarán con una coreografía perfectamente ejecutada, que más tarde comentaré.


Un evento de estas características debe contar con un relato, un texto que permita al espectador seguir el hilo de la función para que pueda apreciar y dar sentido a música, danza y poesía. Este es uno de los objetivos de la exuberante Loles León. Esta archiconocida actriz cambia radicalmente el registro humorístico al que nos tiene acostumbrado. Incluso conociendo la temática y estructura del espectáculo, la actuación de Loles León sorprende positivamente. La actriz barcelonesa se mete en el papel de Federico García Lorca y deleita a los presentes con los textos del escritor andaluz. Declama con soltura, elegancia y fuerza las poesías del poeta. León, en su papel como conductora del espectáculo, ejerce de narradora y va uniendo las disciplinas artísticas que están presentes en la obra. Estas pueden agruparse en cinco latidos, convertidos en momentos, que explican las emociones de Lorca en el archipiélago cubano y ayudan a entender la teoría lorquina del duende: la suma del encanto misterioso e inefable.

El atuendo blanco puro de Loles León, escogido por la diseñadora Mila Bentabol, marida de forma perfecta con la dinámica del espectáculo, así como algunos de sus complementos. Desde mi óptica, podría explotar aún más la elegancia y ritmo que otorga el abanico. Un detalle que puede pasar desapercibido es que la actriz no monopoliza en ningún momento la función; incluso en algunos instantes, aunque esté sobre el escenario, pasa a un segundo plano. En definitiva, León exuda talento en su actuación y permite que el espectador encuentre los puntos de unión de dos culturas hermanas: la española y la cubana.


El bailaor argentino Adrián Galia, es el encargado de la dirección coreográfica; es decir, de situar en el escenario a los integrantes del espectáculo. Junto con sus compañeros (Eduardo Veitía, Manuel Díaz y Emilio Ochando)  realiza un magnífico trabajo, ya que consigue dar visibilidad y presencia a más de una veintena de artistas sobre las tablas. No contento con ello, encabeza el cuerpo de baile masculino. Galia, hijo de bailarines, demuestra su don para el baile y ofrece al público un recital de flamenco puro. En algunos instantes de la actuación cede el testigo a Raudel Raul Martiato, bailarín profesional experto en los ritmos cálidos de su tierra cubana. Entre las bailarinas, la más destacada fue Loli Sabariego, cordobesa de nacimiento. Quién mejor que una andaluza de pro para ofrecer un recital de flamenco y soltar toda la rabia en forma de baile.

En la más de hora y media de espectáculo, el cuerpo de baile demuestra su dominio en las técnicas del taconeo y la combinación del braceo y floreo. También ofrece una amplia gama de bailes desde los autóctonos, como el son cubano o el mambo, hasta estilos de alta complejidad y precisión como la escuela bolera, de tierras andaluzas.  Uno de los minutos más bellos sucedió cuando las bailarinas ejecutaron, de forma sobresaliente, una elegante coreografía ataviadas con un mantón de manila que me trasportó a una noche de verano en los jardines del Generalife.  


La música original es otra de las esencias en Oh Cuba, como acompañamiento a la danza, pero también como protagonista. Los maestros Antonio Carmona y Diego Franco son los responsables de la misma y, como no podía ser de otra manera, la selección de las obras es exquisita. Los instrumentistas–situados en la parte trasera del escenario– ejecutan a la perfección todas las canciones, y el excelente trabajo de Antonio Balderas, técnico de sonido, permite, de nuevo, sentir los ritmos eléctricos cubanos y los acordes pausados de las habaneras. Las voces privilegiadas de los cuatro autores van en consonancia con el resto de las artes. Destaco, por su importancia en el espectáculo, a la soprano Alina Sánchez, una de las voces líricas cubanas más conocidas, que regala a los asistentes sonoros solos musicales.

En la inmensidad del escenario hay situada una pantalla donde Juan Carlos Tamajón, técnico visual, va proyectando distintos momentos de la estancia de Lorca en el archipiélago cubano y algún otro momento histórico destacable. Además, mientras sonaba la música, también aparecen imágenes y colores que te invitan a escuchar y ver con mayor atención todo lo que sucede sobre las tablas. Sin olvidar, la importancia de la iluminación, a cargo de Gustavo González.


Oh Cuba es una maravilla escénica que activa todos tus sentidos. Durante la representación cerré en algún momento los ojos para extraerme de la danza y centrarme, solo, en las notas musicales. También fue inevitable que mis pies no marcaran el compás de algunas de las canciones o no sentir el olor de los claveles rojos situados sobre el escenario. Federico García Lorca definió su estancia en Cuba como “Los mejores días de su vida”, en mi caso, fue el mejor momento de la semana.

En Oh Cuba podrás apreciar un espectáculo visual cargado de poesía, danza y música y sentir la felicidad que experimentó Lorca en el paraíso cubano


Dramaturgia y Dirección: Francisco Ortuño Millán
Intérprete: Loles León
Coreografía: Adrián Galia, Eduardo Veitía (Director BEC), Manuel Díaz, Emilio Ochando
Música: Antonio Carmona - Diego Franco (dirección musical)
Primeros bailarines: Adrián Galia (dirección coreográfica) y Loli Sabariego
Lugar: Teatro Fernán Gómez (Plaza de Colón, 4, 28001 Madrid)

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