“RÓMULO EL MAGNÍFICO”: LA HISTORIA DE ROMA CONTADA CON HUMOR - Canal Hablamos

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13 marzo 2018

“RÓMULO EL MAGNÍFICO”: LA HISTORIA DE ROMA CONTADA CON HUMOR



La historia pasada la conocemos a través de escritos que, en la actualidad, podemos encontrar en cualquier formato. Pero ninguno de nosotros hemos estado allí para afirmar si los hechos ocurrieron según nos han contado. Es probable que esta versión de la historia no sea real, pero solo por las risas, merece la pena visitar el Teatro Quevedo.

Pedro Muñoz y Luisant Rodríguez, autores de Rómulo el Magnífico, incluyen esta obra dentro de la comedia histórica, por mencionar a personajes que han existido y basarse en hechos acontecidos. No obstante, en algunos momentos –sin perder el tono jocoso– puede inclinarse hacia el drama histórico. Lo que es indudable es que estamos ante una parodia cargada de imitaciones burlescas. Estos subgéneros arrastran  adeptos en el ámbito cinematográfico de temática similar (reescribir la historia con humor) aunque no termina de despegar en lo que al teatro se refiere. 

José Manuel Pardo, director de la obra, nos adentra en la ciudad de Roma en el año 475 dc. En la historia real, Flavio Rómulo Augusto tiene que luchar contra Julio Nepote, en una guerra Civil. Además, tiene que hacer frente a la invasión de los bárbaros del norte. A partir de estos hechos,  Muñoz y Pardo nos dan a conocer personajes e historias alternativas. Rómulo (Jorge Valenty) quiere continuar al frente del trono romano y sortear a sus invasores. Pero sus pensamientos están puestos en la educación de su hija Belén. La heredera del trono (Toño Balach) es una rebelde y zafia muchacha que solo tiene en mente sus lujosos caprichos. Para corregir sus malos modales, su padre hace llamar a un instructor particular Mayorum (Claudio Bandini). Por otra parte, Rómulo también contrata al pintor Afranio (Rodrígo García) para retratar a su hija. Otros personajes que aparecen en la obra son Amadeus (Iván Calderón), obispo de Roma, Orestes (Ricardo Rodríguez), dicharachero padre fallecido de Rómulo, y Dacia (Iván Calderón) y Vaquerizum (Ricardo García), influenciadores de la época.



Solo con leer algunos de estos ingeniosos nombres, nos damos cuenta de que los personajes de esta obra hacen referencia a figuras televisivas conocidas de nuestra época. Los juegos de palabras –con el latín– y nombres son una de las esencias de esta obra y el principal motivo de risa. A pesar de ser una obra con gran cantidad de actores, no da la sensación de un excesivo caos, puesto que las entradas a escena son escaladas y con cierto orden. En algunos instantes de la función, todos los actores están sobre las tablas y llevan a cabo –ataviados con túnicas– una divertida coreografía bien ejecutada. Además, declaman frases corales perfectamente entendibles por los presentes.

El elenco en conjunto, interpreta con soltura a sus personajes y no escatima en movimientos faciales y corporales, para cortejar o copular. En este tipo de teatro cómico es recomendable que el reparto interactúe de forma directa con el público, algo que ocurre y sirve como elemento dinamizador de la obra. Los protagonistas también declaman apartes (palabras que dice un personaje fingiendo hablar consigo mismo o dirigiéndose a otro u otros, y dando por supuesto que no las oyen los demás), acuden a la improvisación y conversan con el espectador en forma de reflexiones.



El actor y presentador Jorge Valenty se pone en la piel de Rómulo, un personaje preocupado por los devenires de Roma pero especialmente por la educación de su única hija.  Belén, hija del emperador, es el principal nexo de unión de los protagonistas. Este personaje es genialmente interpretado por Toño Balach, que ha participado en innumerables obras teatrales. Como es obvio, entraña cierta complicación que un actor tenga que dar vida a un personaje femenino, aunque Balach lo haga fácil y muy divertido; de hecho, es el foco central de las carcajadas. Ricardo Rodríguez también protagoniza momentos muy divertidos imitando a un fantasma con adicción a la bebida. Ivan Calderón imprime en su texto la crítica a la opulencia del clero e interpreta a Amadeus, un personaje bastante plano y predecible. Esta actuación es complementada con la de Dacia, una mujer alocada que hace sudar al mismo actor por los movimientos sorpresivos e irreflexivos. De igual forma que a su acompañante Ricardo García, que interpreta a VaquerizumLa contraposición de roles de los personajes, en el escenario, interpretados por Rodrígo García y Claudio Bandini queda eclipsada por el humor –en ocasiones absurdo– de otros personajes, pero es vistoso y de buena calidad artística. García aporta a Afranio delicadeza, dulzura y cierto servilismo. Por el contrario, Claudio Bandini  proporciona dureza a su personaje.

El objetivo primordial de la obra es divertir y consigue tal propósito. Además, también es palpable la crítica al nepotismo y a las corruptelas, prácticas habituales en la política de todos los tiempos.

Rómulo el magnífico se convierte en el emperador de Roma y de la risa

Autor: Pedro Muñoz y Luisant Rodríguez
Dirección: José Manuel Pardo
Reparto: Jorge Valenty, Ricardo Rodríguez, Rodrígo García, Toño Balach, Iván Calderón, Claudio Bandini
Funciones: Hasta el 8 de abril
Lugar: Teatro Quevedo (Calle de Bravo Murillo, 18, 28015 Madrid)

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