“24 HORAS EN LA VIDA DE UNA MUJER”: SENTIMIENTOS CANTADOS CON PASIÓN - Canal Hablamos

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20 abril 2018

“24 HORAS EN LA VIDA DE UNA MUJER”: SENTIMIENTOS CANTADOS CON PASIÓN



En más de una ocasión hemos afirmado: “El destino nos pone a determinadas personas a nuestro lado”. Algunas parecen traernos suerte y otras incluso desgracias, pero todo sabemos que son simplemente percepciones. Estas elucubraciones son válidas para esconder algunos excesos o incluso justificarlos. Si quieren descubrir los vicios y sentimientos, cantados, de los protagonistas de esta historia pueden visitar el Teatro Infanta Isabel.

24 horas en la vida de una mujer narra la historia de Mrs. C (Silvia Marsó) una reciente viuda aristócrata. Una noche de desolación observa cómo un joven jugador, Felipe Ansola, pierde todo su dinero en la ruleta. Fruto del dolor, el apuesto garzón intenta acabar con su propia vida, pero  Mrs. C evita esta desgracia y esa misma noche paga su estancia en un hotel e incluso le ayuda a saldar las deudas fruto de su ludopatía. Desde ese instante, la mujer no se separará y será su protectora las 24 horas restantes; bajo la atenta mirada de un impertérrito hombre, Gonzalo Trujillo. 

Este relato fue escrito por el biógrafo y activista social austríaco, Stefan Zweig, en 1929 bajo el mismo título. En esta ocasión, Ignacio García dirige esta novela corta, llevada al cine en cinco ocasiones, inspirándose en la propuesta de teatro musical de cámara de Christine Khandjian y Stéphane Ly-Coug. Es poco frecuente que los teatros cuenten con este género musical formado por un reducido grupo de instrumentos, en contraposición a la música de orquesta; en esta ocasión por un trío para piano. Por tanto, solo por este detalle ya merece una felicitación y una razón para acudir.


Ignacio García, responsable de la dirección y versión, realiza un trabajo fabuloso. Licenciado en dirección de escena por la prestigiosa Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid es experto en la dirección de montajes teatrales y más concretamente en el ámbito musical, donde ha realizado la puesta en escena de más de una veintena de espectáculos. Su amplia experiencia sabe imprimirla en esta sobresaliente representación.

El texto original no termina de captar mi atención y por ello me costó entrar en esta producción teatral, pero una vez que me introduje en ella, no pude despegar los ojos de estos brillantes artistas. Con independencia de percepciones personales, el libreto es de una extrema complejidad semántica y gramatical, aunque los actores lo transformen en una melodía simple y entendible. De hecho, Silvia Marsó destaca en el programa de mano la influencia del autor austriaco de su amigo Sigmund Freud.

Todo el equipo, especialmente el reparto, sabe transmitir la presión social, los valores morales, el estatus y la religión, todos ellos decisivos en la vida del ser humano. Estos temas producen en el individuo un crisol de sentimientos, algunos contradictorios, contados y cantados de forma excelente por el elenco e interpretados por el trío para piano, grupo formado por Carlos Calvo (piano),  Silvia Carbajal (violín) e Irene Celestino (violonchelo). El pequeño inconveniente que aprecié fue que acompañar en todo momento, con notas musicales, las frases de los actores y actriz puede resultar algo monótono.


La protagonista indiscutible de la obra es Silvia Marsó en su papel de Mrs. C. Esta actriz cuenta con amplio bagaje en teatro, cine y televisión donde ha tocado todos los géneros teatrales. Marsó encarna a la viuda aristócrata acostumbrada a una vida burguesa y estable hasta que conoce al joven apuesto. Su dominio vocal, en diferentes registros, es perfecto y transmite con una facilidad pasmosa las emociones de su personaje tanto en sus frases recitadas como cantadas. La actriz derrocha talento en un carrusel de situaciones y vivencias: pasa de un estado de angustia por ver cómo un joven puede acabar con su vida, al de felicidad por encontrar un amor furtivo para volver a un estado de tristeza. También deleita a los espectadores con un tango perfectamente ejecutado. En definitiva, Marsó rebosa potencia, romanticismo, elegancia y sensualidad.

El joven apuesto es interpretado por Felipe Ansola. A pesar de su juventud, cuenta con una amplia formación especializada en disciplinas como interpretación, canto, danza y esgrima escénica en escuelas de prestigio. Lo interesante no es su sabiduría en las anteriores artes, sino que las pone a disposición del público en esta obra. Los dúos con su compañera son perfectos y de sus frases declamadas me quedo con un juramento religioso realmente asombroso. Otro de los detalles de su actuación es su cuidada y potente gestualidad, desde sus movimientos circulares de cabeza emulando el movimiento de la bola en la ruleta hasta el desgarro producido por perderlo todo.   

Gonzalo Trujillo da vida a un misterioso hombre, encargado de acompañar a los demás personajes. Este actor, rostro conocido de las series españolas y obras teatrales, hace las veces de narrador omnisciente e insufla vida a sus dos compañeros. El papel de Trujillo está cerca de lo sobrenatural y onírico y con su pose propia de los mentalistas va encauzando la representación y disponiendo de los elementos necesarios a  Marsó y Ansola. La complicación  en su actuación está en mantener ese semblante serio y misterioso, objetivo conseguido con creces.


Sin lugar a dudas la esencia de esta obra, aparte de la fabulosa interpretación de los tres miembros del reparto, es la música en directo compuesta por Sergei Dreznin al mando del maestro Josep Ferré. Los tempos son perfectos y encajan a la perfección con el ritmo de cada escena. La escenografía, probablemente, sea el punto más débil de esta representación, pero por otro lado, tampoco es del todo relevante para el trascurso de la obra. La iluminación a cargo de Juanjo Llorens va en consonancia con el tomo intimista imperante.

En 24 horas en la vida de una mujer conocerás las pasiones y deseos de sus protagonistas mientras la música en directo va envolviendo el relato   


Dirección y adaptación: Ignacio García
Dramaturgia: Christine Khandjian / Stéphane Ly-cuong
Composición musical: Sergei Dreznin
Dirección musical: Josep Ferré
Reparto: Silvia Marsó, Felipe Ansola, Germán torres y Gonzalo Trujillo
Músicos: Carlos Calvo (piano),  Silvia Carbajal (violín) e Irene Celestino (violonchelo)
Lugar: Teatro Infanta Isabel (Calle del Barquillo, 24, 28004 Madrid)

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