“CYRANO DE BERGERAC”: UN CLÁSICO INTERPRETADO POR ACTORES ACTUALES - Canal Hablamos

NUEVO

26 abril 2018

“CYRANO DE BERGERAC”: UN CLÁSICO INTERPRETADO POR ACTORES ACTUALES



En todas las culturas hay un héroe o heroína representante de los valores de la sociedad del momento. Algunos se caracterizan por su fuerza, otros por su belleza o incluso por su valentía y gallardía. Este es el caso de Cyrano, mucho más que una obra o un personaje, es el emblema nacional galo. Si quieren revivir la historia de este libertino poeta y espadachín deben visitar el Teatro Reina Victoria.

Esta obra es un clásico de la literatura francesa y me atrevería a decir que también universal. Su popularidad ha desembarcado en el mundo teatral y cinematográfico dando lugar a diferentes adaptaciones. Si ponemos el foco en el teatro, Cyrano de Bergerac va enlazado al poeta y dramaturgo francés Edmond Rostand. Esta obra fue estrenada en Francia en 1897 y, además del éxito cosechado pese a las dudas iniciales de su autor, sentó cátedra en el género caballeresco y en este arte en general. 

En esta ocasión, Carlota Pérez Reverte y Alberto Castrillo-Ferrer son los responsables de esta versión sobresaliente que, como no podía ser de otro modo, conserva los rasgos originales aunque introduce otros propios como el tono cómico, burlesco y metateatral. Ponerse al frente de un texto clásico entraña una gran complicación resuelta a la perfección. En este libreto destaco la belleza y el buen empleo de la prosa versada, las rimas asonantes y consonantes y el recital de las sonoras, cultas e ingeniosas provocaciones de los personajes. En definitiva, un arduo trabajo traducido en un texto vistoso, atrayente y cautivador.   


Esta adaptación nos cuenta la historia de Cyrano (José Luis Gil) un soldado y poeta parisino, cuyo mayor defecto es poseer una nariz superlativa. Su corazón está ocupado por una bella mujer, su prima Roxane (Ana Ruiz) pero su valentía con la espada es inversamente proporcional a su gallardía en el amor, marcado por su tara física. Roxane, por el contario está enamorada de un joven cadete de soldado, Christian de Neuvilette, (Alex Gadea), de poderoso porte pero de escaso ingenio. Los dos personajes desean sus respectivas cualidades y urden un plan para satisfacer sus deseos: Cyrano el de enviarle cartas de amor, incluso jugándose la vida, para expresarle con sus palabras en forma de versos al no atreverse a decírselo en persona, y Christian su deseo de conquistarla mediante su atractivo físico. Pero ninguno de los dos espera que lo realmente importante para la joven sea las frases dirigidas a su corazón.

Alberto Castrillo-Ferrer se desdobla y también es el responsable de la dirección artística. El director zaragozano formado en Francia, que sigue sorprendiendo al público con su excelente obra El Test, dirige de forma sensacional al elenco y dota a toda su actuación de una idea de conjunto, puedo destacar momentos concretos pero el todo es de por sí magnífico. La actuación del reparto es sobresaliente, todos saben transmitir las características propias de su personaje, recitan su texto con convicción y dominan las frases corales y la figura del aparte. Otro detalle, que me ha gustado especialmente, es la inclusión de momentos musicales perfectamente integrados en la obra y ejecutados con una coreografía simple pero vistosa. De hecho, eché en falta incluir alguno más, aunque es cierto que podría eternizar una obra, ya de por sí extensa.

El protagonista indiscutible es Cyrano interpretado por José Luis Gil. Este actor y doblador zaragozano es un rostro archiconocido de exitosas series vecinales pero los asistentes a partir de esta obra le recordarán más por este fabuloso trabajo. Gil, ataviado con su protuberante nariz con la sensación de ser realmente parte de su cuerpo, se viste de héroe galo y representa las andanzas y desventuras del poeta y pensador parisino del siglo XVII. Esta actuación es una de las mejores actualmente en cartelera, y no es ninguna licencia ni hipérbole periodística. Ya de por sí el texto es de gran complejidad por las continuas rimas y además, Gil lo declama con solvencia, seguridad y donaire porque tal y como él afirma lo siente en cada verso y situación, le recorre cuerpo y mente.


Su espectacular entrada a escena y su ruptura de la cuarta pared son perfectas, así como atravesar el proscenio para entablar una conversación directamente con el público, por el carácter metateatral. La voz de este curtido actor es muy característica y, con independencia del personaje interpretado, los momentos cómicos ocurren cuando alguien en escena le crispa en exceso; además, en todas sus apariciones es capaz de imprimir erudición a quien representa. En la mítica escena del balcón, hasta ahora tenía en mente al actor francés Gerard Depardieu, pero sin duda me quedo con el actor español. El final trágico de la obra también lo interpreta de forma fabulosa, poniendo el broche final a un magnífico trabajo.

La protagonista femenina es Ana Ruiz en su papel como Roxane. Esta actriz, participante en series televisivas y numeras obras teatrales, interpreta a una joven en un principio servicial, tierna y un tanto ingenua. Me fascina la evolución de este personaje, acorde con el trabajo de Ruiz, a una mujer segura de sí misma que no esconde su amor por Christian, e incluso lo exhibe con apasionados besos; rompiendo, así, el amor romántico propio del siglo XVIII. También es capaz de tomar la iniciativa e intentar engañar al conde de Guiche. En el aspecto más dramático, la actriz sevillana también está correcta y gracias sus dotes para el canto la escena musical es perfecta.  

El triángulo amoroso lo cierra Christian, interpretado por Álex Gadea, un cadete de Gascuña, tan guapo como carente de inspiración, enamorado de Roxane. Al igual que la anterior actriz, los mejores momentos de Gadea, con papeles anteriores en teatro, cine y televisión,  coinciden con la madurez de su personaje. Su actuación es especialmente potente en dos instantes destacados: cuando recita los versos en la ventana de Roxane citados por Cyrano y cuando descubre y asume el amor de este por la bella joven.


Los demás personajes aportan dinamismo a la representación y terminan de apuntalar la historia. Ricardo Joven, curtido actor de cine y televisión, hace una buena actuación representando a Ragueneau, poeta y pastelero amigo del protagonista. En un momento de la obra sale de escena y tarda en aparecer, ausencia notable que aporta cierto suspense. Rocío Calvo interpreta a varios personajes con un mismo denominador común, el tono jocoso y humorístico con voz aguda. Calvo demuestra su vis cómica y su dominio en el género de la pantomima. Carlos Heredia también está magnífico en su papel como conde de Guiche y protagoniza el duelo de sables, dirigido por el maestro de esgrima Jesús Esperanza, un momento vistoso ejecutado con perfectos y reales movimientos. Por último Javier Ortiz también está correcto como capitán de los gascones.

Los recursos escénicos a cargo de  Alejandro Andújar y Enric Planas son acertados aunque algo estáticos. En el centro del escenario está situada una plataforma de madera donde transcurren parte de las escenas. El aspecto positivo de esta estructura es un escenario a distintas alturas pero demasiado rígido. Las proyecciones sobre el decorado y el juego de sombras también me parecen muy oportunas, al igual que el decorado de la época –a cargo de Marie-Laure Bénard–, el diseño de luces por Nicolás Fitschel y la música por David Angulo.


En Cyrano de Bergerac disfrutarás de la historia de este universal personaje de la mano de un fabuloso reparto

Autor: Edmond Rostand
Versión: Carlota Pérez-Reverte y Alberto Castrillo-Ferrer
Dirección: Alberto Castrillo-Ferrer
Reparto: José Luis Gil, Ana Ruiz, Álex Gadea, Javier Ortiz, Carlos Heredia, Rocío Calvo y Ricardo Joven
Lugar: Teatro Reina Victoria (Carrera de S. Jerónimo, 24, 28014 Madrid)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

-->