“EL LUGAR DONDE REZAN LAS PUTAS O QUE LO DICHO SEA”: QUE SEA LO DICHO - Canal Hablamos

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06 abril 2018

“EL LUGAR DONDE REZAN LAS PUTAS O QUE LO DICHO SEA”: QUE SEA LO DICHO



Los directores teatrales a menudo usan la comparación de que una obra es como una hija. Ellos le han dado vida, le han dotado de sentido y presumen de ella como si no hubiera otra igual. Aunque para crearla hayan tenido que devanarse los sesos y desechar otras ideas, con el único propósito de presentar a los espectadores algo novedoso para atraer su atención. De este proceso de creación y rechazo nos habla El lugar donde rezan las putas o que lo dicho sea, representado en el Teatro Español.

Resulta complicado encajar esta obra en una categoría concreta aunque el concepto que mejor la define es el de metateatro; es decir, una representación teatral dentro de otra. También sobrevuela el teatro social y la necesidad de reflexionar sobre diferentes aspectos de la vida y sobre lo que pudo ser y no fue. Por el hilo temático, está próxima la condición de drama histórico y filosófico, donde el autor se sirve de la Historia para construir su propio relato, y en esta ocasión, un relato revisionista.


José Sanchis Sinisterra, autor del texto, nos invita a conocer a dos actores de teatro, Patri (Paula Iwasaki) y Rómulo (Guillermo Serrano). Ambos están empeñados en sacar adelante alguna las muchas obras en mente y en crear un espectáculo a la medida de su talla como artistas y de sus escasas posibilidades económicas. Además tendrán que hacer frente a fenómenos paranormales y a unos inquilinos situados en otra dimensión. Sin darse cuenta, actor y actriz están gestando una nueva obra producto de otras dos.

Conviene recordar que estamos ante uno de los dramaturgos más condecorados y representativos del teatro español actual y que cuenta con más obras en cartelera. Este detalle es pertinente porque el director valenciano puede permitirse algunas licencias creativas que sus fieles seguidores sabrán apreciar. Además, como nos tiene acostumbrados, imprime su labor didáctica y pedagógica.

Desde mi óptica, en esta ocasión ha querido introducir demasiados elementos a un relato con una base simple. Sanchis Sinesterra sitúa como ejes centrales de la obra a la filósofa Hipatia y a su discípulo Sinesio y a la pareja de activistas antifascistas formadas por Lise y Arthur London; dos relatos sin puntos de unión aparente. Por otra parte, introduce el recurso, algo manido, de lo onírico sumado al poder de los protagonistas de saltar de una época a otra en un ejercicio de fantasía política; y todo ello, tiene una vital importancia en un final poco impactante. Por si no fuera suficiente, el público tampoco debe olvidarse del carácter metateatral doble al que ya he hecho referencia. Los tempos de la representación tampoco terminan de convencerme: el inicio me resultó muy atrayente aunque excesivamente largo en relación al desarrollo y al desenlace. Todo ello me lleva a la conclusión de que es probable que Sanchis Sinestarra tenga muy claro todos los ingredientes que ha querido proyectar en su texto, lo que dudo es que el público sepa cómo saborearlos.


Sí es cierto que me ha apasionado la forma de describir a los dos personajes y su intento incansable por sacar adelante alguno de los proyectos que tenían en mente. Esto recrea, por un lado, el arduo proceso de gestación de un autor para plasmar una idea con sentido que pueda llegar a convertirse en una obra teatral y, por otro, las ganas y el trabajo incansable de cualquier artista. Otro de los aciertos es la gramática textual del libreto, donde se aprecia la talla y maestría de este dramaturgo, que incluye una batería de adjetivos sonoros, palabras de distinta época y juegos con la interpretación de las frases. Todos estos elementos están conjugados de tal manera que provocan situaciones cómicas.

En esta ocasión, el autor se desdobla y también dirige esta representación, de forma notable. Su objetivo como director es volver a la época de “el teatro en el teatro” y tratar de que el público tenga en mente obras anteriores de su autoría como ¡Ay, Carmela!, el cerco de Leningrado, o Los figurantes. Realmente consigue este propósito por el ambiente similar que pretende crear. Desde el punto de vista artístico, destaco la frescura y felicidad que desprenden los dos actores a lo largo de la hora y media que dura la función. La dificultad de sus papeles radica en saber dotar de personalidad propia a los distintos personajes a los que dan vida, y lo consiguen. Gracias a su actuación logran rebajar el tono abstracto y facilitar el entendimiento de la idea primigenia.

Paula Iwasaki representa a Patri. Una joven e ilusa actriz con un objetivo claro: representar, sí o sí, una obra de teatro de temática comunista en un lugar abandonado propiedad de su tío Roque. La actuación de esta actriz es inmejorable y sabe transmitir la ingenuidad y dulzura de su personaje. De nuevo, quiero recalcar las ganas y el espíritu que desprende su texto por aprehender de la cultura pasada y narrar aquellas historias, en minúscula, que a veces quedan eclipsadas por la Historia. Me fascinaron los dos momentos en los que Iwasaki entonó de forma brillante los versos de una canción. Con ello demuestra sus estudios en el ámbito musical y su dominio de la técnica vocal.  


Por su parte, Guillermo Serrano hace de Rómulo, un actor apasionado por la meditación, las historias de la Grecia Clásica y, en definitiva, por el teatro en general. Este actor, curtido en obras teatrales, ya había trabajado bajo las ordenes de Sanchis Sinesterra en ¡Ay, Carmela! Las cualidades más destacadas de su personaje son su bonhomía, inocencia, la facilidad por infundir felicidad  y el donaire con su ocarina. Pero detrás de esa sencillez en el estilo, que provoca la sonrisa del espectador, Serrano sorprende con soliloquios bien declamados y con una gestualidad cuidada.  

Los recursos escénicos, planteados por Juan Sanz, son escasos pero atrayentes. Las columnas de ladrillo en forma de herradura y las vidrieras situadas en la parte trasera recrean a la perfección un lugar abandonado y misterioso a la vez. El uso místico de la voz en off, en forma de psicofonía, es oportuno y encaja muy bien con los siniestros juegos de luces.


En El lugar donde rezan las putas o Que lo dicho sea viajarás a dos épocas distintas, verás dos obras al mismo tiempo y apreciarás el arduo trabajo de todos los artistas

Autor y director: José Sanchis Sinisterra
Reparto: Paula Iwasaki y Guillermo Serrano
Funciones: hasta el 15 de marzo
Lugar: Teatro Español (Calle Príncipe, 25, 28012 Madrid)

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