“GRANDES ÉXITOS”: GRANDES ARTISTAS - Canal Hablamos

NUEVO

18 abril 2018

“GRANDES ÉXITOS”: GRANDES ARTISTAS



Cuántas veces habremos compartido espacio con alguien que no era de nuestro agrado. Pero esta situación se hace aún más difícil cuando esa persona significó algo para nosotros y por no aclarar las cosas en su momento, la relación entró en crisis. Con el paso de los años no ves la forma de arreglar desavenencias pasadas y a veces el tiempo no todo lo cura. ¿Solución? Dejar de lado el ego y si de verdad esa persona sigue siendo importante, hacérselo saber. Si se han sentido identificados con esta introducción o si simplemente desean revivir grandes éxitos de la canción deben visitar el Teatro Rialto.

En Grandes Éxitos conocemos la historia de dos artistas enfrentados y obligados a limar sus asperezas en un mismo escenario. Por un lado, Jorge Javier Vázquez ha aceptado grabar un disco con tres condiciones: llamarse Grandes Éxitos, grabarse con música en directo y realizar un dúo con Blanca del Bosque (Marta Ribera). Ambos fueron muy amigos pero su relación se truncó cuando la cantante decidió acudir al programa de Jorge Javier Vázquez y someterse a la máquina de la verdad. Del Bosque acusó al presentador de no defenderla de las acusaciones de los colaboradores. En el presente, la música será el mejor remedio para recuperar la sintonía perdida, además de la inestimable colaboración del productor Adrián (Alejandro Vera) y su ayudante Angustias (Beatriz Ros).

Juan Carlos Rubio es el autor del texto y el encargado de dirigir esta representación, desde mi óptica todo un éxito. Sin duda, esta obra es el mejor ejemplo de una comedia musical, pues contiene canciones archiconocidas de diferentes géneros y situaciones cargadas de humor.  El texto que nos propone este dramaturgo, director y actor es vistoso, fresco, ágil y, sobre todo, muy divertido. Rubio, autor de Iba en Serio, sabe alternar de forma correcta las frases recitadas con las cantadas e introduce con gran ingenio referencias a la televisión actual. Uno de los aciertos de este polifacético autor es la medición de las partes de la representación para que la trama pueda resolverse y para, al mismo tiempo, permitir que los actores y actrices puedan ofrecer sus dotes interpretativas y mostrar las características propias de sus respectivos personajes.


En su faceta como director, Rubio también hace un excelente trabajo bajo la apariencia de un carácter improvisado y metateatral (en esta ocasión una obra dentro del ensayo general de un concierto). Nada más entrar en el teatro Rialto –entre el cuchicheo y el murmullo inicial– los actores ya están representando su papel, algo poco usual en las salas principales de los teatros pero sin duda un gran acierto. Me gustaría resaltar la perfecta armonía entre las voces de los artistas y las melodías de los cuatro músicos, encabezados por el director, pianista y maestro musical Julio Awad. Es probable que los asistentes guarden para siempre en sus retinas algunos de estos momentos musicales, como el colofón final de este espectáculo.

Un detalle, igual desapercibido, es que Jorge Javier Vázquez es el único actor del reparto con el mismo nombre dentro de la representación. Esto es un ejemplo de su gran tirón mediático y de su indiscutible faceta como artista dentro y fuera de los teatros. En esta ocasión, interpreta a un afamado presentador de televisión al que le ofrecen grabar un disco. Este acepta pero pone como condición indispensable interpretar un dúo con quién después será su archienemiga. La entrada a escena de Vázquez, entre vítores y aplausos, es una pequeña revolución dentro de la representación que se irá replicando en distintos momentos.

Lo más llamativo de este presentador es su naturalidad, espontaneidad y facilidad para la improvisación, parece como si realmente no estuviera representando un papel teatral. Sus monólogos van acorde con su personalidad extrovertida, desparpajo y vis cómica, traducido en que en más de una ocasión, actor y personaje encuentran puntos de unión. Me fascina la facilidad con la que rompe la llamada cuarta pared y comienza a dialogar con el público, como si la obra se hubiera paralizado, con el propósito de pedirle canciones para cantar a capela, con los coros de los asistentes. En una de sus frases afirma: “Mi público sabe lo que quiere” y efectivamente, todos los asistentes podrán comprobarlo.   


En el terreno interpretativo, Jorge Javier Vázquez –que ya había trabajado bajo las órdenes de este director– domina a la perfección el género de la pantomima con gestualidad facial y corporal por doquier, aunque en ocasiones puede hacerse algo repetitivo. Probablemente el aspecto vocal sea el menos destacado en relación a sus compañeros pero también demuestra comodidad en los tonos graves y el dúo final con su compañera es perfecto.

La actriz protagonista es Marta Ribera en su papel como Blanca del Bosque, una cantante trasnochada cuya fama se disolvió a causa de su adicción a la bebida y por acudir al polígrafo para sortear sus problemas económicos. La calidad artística de esta actriz, rostro conocido de los musicales españoles, va in crescendo a lo largo de las casi dos horas de duración de la función. Las disputas con su compañero de escenario ofrecen momentos muy divertidos pero sin duda, si por algo recordaremos a esta cantante y bailarina es por su talento en estas dos últimas disciplinas (danza y canción). Sus solos musicales, con dominio de los agudos, son perfectos, y aún lo son más su elasticidad y seguridad encima del escenario, piano incluido. Las canciones infantiles interpretadas por Ribera son magníficas y las letras, de todas en general, van en consonancia con la difícil relación entre los dos personajes protagonistas.

El papel de Beatriz Ros y Alejandro Vera me fascinó. Su actuación y los roles de sus personajes terminan de apuntalar el tomo cómico de la representación, y a la vez el relato propio de una obra teatral. Además, ambos sorprenden a los presentes con sus momentos musicales, de nuevo aparentemente improvisados. El actor, conocido por su dominio en el género musical, es el productor del disco y responsable máximo del mismo. Los continuos infortunios aumentarán sus indeterminaciones y su nivel de estrés. Su sombra en esta representación es la actriz madrileña, también curtida en musicales. Angustias es ayudante de producción; es decir, la encargada de satisfacer las exigencias de todos los personajes. La interpretación de esta actriz es fabulosa, tanto en su faceta como joven sensible, inocente y modosa como en sus momentos musicales completamente desatada. En ambos roles, el público podrá comprobar su polivalencia en los escenarios y su dominio en el arte interpretativo.


En cualquier espectáculo de carácter musical los recursos escénicos y lumínicos son esenciales. En esta ocasión, los primeros no son del todo llamativos, pero la interpretación fabulosa de los cuatro músicos (Julio Awad, Patxi Pascual, Carlos Sánchez de Medina, Raúl Rodríguez) suple esta carencia. La iluminación por Juanjo Llorens Ortega sí me pareció sobresaliente, incluso algo exagerada, y recrea a la perfección los característicos focos de los conciertos, los juegos de luces, así como el ambiente nocturno por la bola de discoteca situada en lo alto del escenario. Mención especial también para el diseño coreográfico, vistoso y estelar, a cargo de Federico Barrios.


En Grandes Éxitos descubrirás que la música es el mejor remedio para superar rencillas pasadas y verás una magnífica actuación del reparto con música en directo


Autor y director: Juan Carlos Rubio
Reparto: Jorge Javier Vázquez, Marta Ribera, Beatriz Ros y Alejandro Vera
Dirección musical: Julio Awad
Músicos: Julio Awad (piano), Patxi Pascual (saxos, flautas), Carlos Sánchez de Medina (bajo), Raúl Rodríguez (batería, percusión)
Funciones: hasta el 11 de junio en Madrid

Lugar: Teatro Rialto (Gran Vía, 54, 28013 Madrid)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

-->