“EL REENCUENTRO”: LO QUE EL TEATRO HA UNIDO QUE NO LO SEPARE NADIE - Canal Hablamos

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12 mayo 2018

“EL REENCUENTRO”: LO QUE EL TEATRO HA UNIDO QUE NO LO SEPARE NADIE



El filósofo Michel de Montaigne comparaba a la familia con una jaula y a sus miembros con los pájaros. Los que están fuera están deseando entrar y los que ya se encuentran dentro desesperados por salir. Esta frase, además de ser ingeniosa, expone las dificultades y contradicciones existentes en el seno de cualquier familia. Si desean conocer las peculiaridades y la difícil relación de una pareja de hermanas deben visitar el Teatro Maravillas.

Ramón Paso, autor de la obra, nos invita a descubrir la historia de dos hermanas completamente diferentes. Julia (Amparo Larrañaga) es una mujer triunfadora y virtuosa del violín con tendencias obsesivas. Mientras que Catalina (María Pujalte) es una pobre perdedora llena de paciencia y de carencias afectivas. Después de veinte años sin hablarse deben convivir bajo el mismo techo y superar su pasado para poder tener un futuro. En definitiva, están condenadas a entenderse, porque quieran, o no, comparten la misma sangre.

Este dramaturgo madrileño, experto en la construcción y dirección de montajes teatrales, realiza un trabajo magistral al frente de esta comedia negra. El libreto es ágil, ligero y muy ameno. La descripción de los sentimientos y las distintas formas, de las protagonistas, de entender las relaciones familiares es perfecta, al igual que los ingeniosos juegos de palabras. En relación a la estructura de la obra ocurre un fenómeno curioso: son las propias actrices las encargadas de marcar el núcleo de la acción y el desenlace, pues el hilo conductor es básico, dos hermanas vuelven a encontrarse después de dos décadas. Esto deja espacio a Paso para recrearse en el contraste de caracteres de las protagonistas y en la forma, distinta, de enfrentarse a situaciones difíciles como la muerte de un familiar. Por otra parte, el uso de tacos es correcto en aquellas situaciones límites, no obstante, algo innecesario en el transcurso de una conversación, pues pueden ser sustituidas por otras expresiones no tan malsonantes.



Una buena e imponente puesta en escena es más necesaria, en esta representación, que en otras por contar únicamente con dos actrices y una carestía de ornamentos sobre las tablas. Un reto a la altura de Gabriel Olivares. Este productor y director, con obras exitosas actualmente en cartelera, juega con los movimientos de las protagonistas como si de un duelo de sables se tratara y siempre sin perder la elegancia escénica. Una de las esencias, producto del trabajo conjunto de autor y director, son los revulsivos constantes en la obra. Cuando la relación entre las dos hermanas parece armónica, ocurre una situación inesperada, que actúa como elemento catártico, y va marcando las escenas sucesivas. Las pruebas más palpables son el comienzo y el final abrupto y sobresaliente a la vez.

Si la gramática y dirección de la obra son sensacionales aún lo es más el dúo de actrices. Sus voces son inconfundibles pero además el parecido físico de ambas es fascinante. Larrañaga y Pujalte interpretan con solvencia la figura del aparte y la ruptura de la cuarta pared, mirando directamente a los ojos del espectador, inusual en otras ocasiones. La actuación conjunta me recordó a la obra literaria de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde por el juego y contraposición de roles. Aunque en esta ocasión, sus formas de vida extremas encuentran acomodo; por tanto, no son tan diferentes. Adquiere relevancia que ambas actrices habían protagonizado, junto a Marina San José, una obra anterior bajo el título de Hermanas, también en el Teatro Maravillas. Anteriormente compartieron pantalla en la exitosa serie Periodistas. En conclusión, un tándem perfecto.

Solo con el cartel del espectáculo, el espectador puede hacerse una idea de los bienes más preciados de las protagonistas. Amparo Larrañaga, en su papel como Julia, va ataviada con un violín, instrumento necesario para su descanso mental y emocional. Los apellidos Larrañaga Merlo van asociados con el mundo del teatro y con el sello de la perfección. En esta ocasión, la actriz, con más de una veintena de obras a sus espaldas, interpreta a una mujer neurótica con aversión a todo contacto humano y con tendencia a culpabilizar a los demás para lavar su conciencia. Sus manías con la limpieza, su carácter fuerte y hosco y su tiranía con su asistenta alemana protagonizan los momentos más hilarantes de la obra, teñidos de un humor negro. Como curtida actriz teatral, Larrañaga borda las miradas de superioridad, odio o impasividad, mientras recita sus frases, en un porcentaje muy elevado, de desprecio hacia su madre y hermana. Pero el carácter enfermizo de su personaje permite al espectador exonerala de toda culpa.


Por su parte, María Pujalte interpreta a Catalina, una mujer sumida en sus recuerdos cuyos bienes más preciados son una urna con las cenizas de su madre –personaje ausente pero a la vez presente en el transcurso de la obra– una maceta y una maleta con escasa ropa. Estos elementos sirven para que el espectador pueda trazar un perfil de su personaje. Pujalte es un rostro conocido tanto de la pequeña pantalla, por su exitosa serie Los Misterios de Laura, como del cine o del teatro, con más de una veintena de actuaciones. El personaje de Catalina, teñido por el fatalismo, está sola y perdida y solo cuenta con la presencia de su hermana, a la que en ocasiones mataría. La actriz coruñesa está soberbia en las dos vertientes de su protagonista: por un lado, en su actitud mojigata marcada por la huida como forma de escape ante las situaciones complicadas y por otro, interpretando sus arrebatos emocionales, con unas copas de más de por medio. 

La puesta en escena, como he comentado en párrafos anteriores, es eléctrica y potente. El decorado recrea a la perfección un apartamento de una persona con obsesión por el orden y la limpieza aunque en un momento de la representación todo salte por los aires. La música clásica, a cargo del violinista Pablo Navarro, y la iluminación, por Carlos Alzueta, terminan de apuntalar esta magnífica representación.

En esta obra asistirás a un Reencuentro doble: dos hermanas con amor y odio, a partes iguales, pero condenadas a entenderse y dos soberbias actrices en una actuación colosal
    
Autor: Ramón Paso
Director: Gabriel Olivares
Reparto: Amparo Larrañaga y María Pujalte
Funciones: hasta el 28 de julio
Lugar: Teatro Maravillas (Calle Manuela Malasaña, 6, 28004)

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