LA CANCIÓN DEL CAMINO VIEJO: LA HISTORIA DE DOS VOCES OLVIDADAS - Canal Hablamos

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28 junio 2018

LA CANCIÓN DEL CAMINO VIEJO: LA HISTORIA DE DOS VOCES OLVIDADAS



En el mundo de las artes escénicas ningún espectáculo es igual a otro. Esta afirmación puede parecer una perogrullada pero quiero hacer hincapié en la necesidad de saber valorar cada obra como lo que es, una creación única dirigida al espectador. No obstante, es indudable el parecido de algunas representaciones por su construcción, temática o reparto. Por ello, en esta ocasión, invito a los amantes del teatro a salir de lo convencional y disfrutar de una batería de obras teatrales de producción argentina en la sala El Umbral de la Primavera.

Este recinto escénico, situado en el centro de la capital, ofrece a los espectadores descubrir las conexiones entre el teatro español y argentino. Viviana López Doynel e Israel Giraldo, gestores de El Umbral e impulsores de este certamen explican que “La sala parte de la base de conjugar su programación a las corrientes actuales en permanente búsqueda de lenguajes a través de equipos o colectivos comprometidos con su tiempo".

En esta ocasión, el dramaturgo argentino Miguel Ángel Franchi nos invita a conocer a la pareja de hermanos Taboloni formados por Omar (Santiago Dejesús) y Héctor (Severo Callaci). Tras la muerte de su padre, son los dueños de una vieja gomería de ruta (tienda de neumáticos). El negocio familiar comienza a complicarse con la construcción de una nueva autopista y sobre ella, una enorme estación de servicios con una moderna gomería, dejando el negocio de los hermanos prácticamente abandonado y depositado sobre el 'Camino Viejo', cada vez menos transitado. Cuqui, animador de fiestas en clubes de pueblos vecinos para sobrevivir, y Titi, antiguo jugador de fútbol amateur, deberán abandonar sus sentimentalismos y buscar una solución para reflotar la gomería de su padre.


Tan solo con leer esta breve sinopsis puede diferenciarse el periodo teatral argentino comprendido entre el realismo social y el nuevo grotesco criollo. En ellos se exponen relatos con una crítica implícita a la sociedad y a sus avances y a personajes con problemas existenciales difíciles de superar. Cuando el espectador se sumerge en la obra también encuentra elementos característicos del teatro argentino como la pantomima, la farsa y el monólogo crítico. En definitiva, La canción del camino viejo es una fantástica obra para conocer la idiosincrasia de este teatro y extraer de forma más profusa todas sus esencias.

Dejando a un lado las características generales, en esta obra también se abordan otros temas como la muerte, los avances tecnológicos o las incongruencias de las administraciones en la venta y consumo de drogas. Por otra parte, los tempos de la representación no terminan de convencerme. La introducción de los dos personajes y la presentación de la problemática central (construcción de una gomería moderna) son expuestas con excesiva lentitud, así como su final. No obstante, la obra en su conjunto no resulta pesada, pues existen revulsivos constantes como gritos, aspavientos o situaciones cercanas al humor absurdo.

Otro de los elementos introducidos por Franchi son las digresiones, con el objetivo de romper el hilo de la narración y que el espectador pueda conocer más características de los personajes principales como el trabajo de transformista de Cuqui o el pasado futbolístico de Titi, este último narrado bajo la fórmula de la analepsis o flashback. El inconveniente, en esta ocasión, del uso de las digresiones es que el espectador pierde en algunos instantes de la representación el hilo central.


El trabajo conjunto del dramaturgo argentino es bueno pero mejor lo es aún el dúo de actores formado por Santiago Dejesús y Severo Callaci. Ambos viven como propias las historia de sus respectivos personajes y realizan divertidas y exactas recreaciones de absurdas situaciones. También resulta interesante el contraste de mentalidades de los hermanos. Cuqui, interpretado por Santiago Dejesús, representa a un hombre moderno que no duda en dejar atrás sus sentimentalismos para acudir a la capital en busca de nuevas ideas para su negocio, a pesar de que la solución a sus problemas pueda estar en su amor por la canción y el baile. Las escenas de imitación a Elvis y los desacompasados movimientos junto a su hermano son uno de los momentos más cómicos de la representación.

Por su parte, Severo Callaci se viste de Titi, un mozo servil y obediente que desprende bondad. Sus caras de inocencia, su forma de andar y el uso de monosílabos para contestar desprenden ternura y hace que el espectador mientras dibuja una sonrisa en su rostro se comparezca de este personaje. Algunos instantes de su actuación me recordaron a las andanzas del actor Roberto Gómez Bolaño en su papel de El Chavo. Pese a las diferencias de mentalidad, el amor del uno hacia el otro y el deseo de superar las adversidades convierten a esta enigmática pareja de hermanos en un tándem indivisible hasta el último de sus suspiros.

La compañía Línea de Tres opta por una escenografía austera pero con elementos cargados de emoción y significado, como el cuadro del padre presidiendo la ceremonia de sus vidas. La vestimenta llama la atención por su extravagancia y excentricidad pero va acorde con ese punto loquesco de los protagonistas. Por último, la iluminación funciona bien en la representación y termina de otorgar ese punto intimista imperante en toda la obra.

En la Canción del Camino Viejo conocerás la historia de dos voces olvidadas con ganas de relatar su vida


Autor y director: Miguel  Franchi 
Reparto: Santiago Dejesús y Severo Callaci
Lugar: El Umbral de Primavera (Calle de la Primavera, 11, 28012 Madrid)

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