PIAF, VOZ Y DELIRIO: LA VIE EN ROSE EN MADRID - Canal Hablamos

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17 junio 2018

PIAF, VOZ Y DELIRIO: LA VIE EN ROSE EN MADRID



Hay personas que viven por y para la música. Muchos cantantes reconocen que va más allá de una profesión o una manifestación de los estados de ánimo. Este era el caso de la cantante Edith Piaf. Si desean conocer, o recordar, su tumultuosa historia y disfrutar de una portentosa voz acompañada de música en directo pueden visitar el Teatro Fígaro.

Leonardo Padrón, autor del texto, nos invita a colarnos en la vida de una de las cantantes francesas más célebres del siglo XX. Edith Piaf (Mariaca Semprún)  fue una quebradiza mujer que se ganaba la vida cantando en las calles de París. Un día, un hombre le dio la oportunidad de cantar en un cabaret. Desde ese instante, su leyenda traspasó las calles parisinas y terminó convertida en una leyenda universal. A través de un recorrido por sus canciones más emblemáticas, los espectadores contemplarán una vida marcada por la intensidad, el temperamento y la desgarradura de esta cantante.

Los dos sustantivos del título de la obra ya anticipan cuáles fueron los pilares de la vida de Piaf: su voz y su delirio. Ambas características son proyectadas en el texto que nos propone Leonardo Padrón. Este dramaturgo es uno de los poetas y cronistas venezolanos más leídos en su país. En esta ocasión, deja a un lado sus entrevistas y colaboraciones para periódicos y se pone al frente de esta obra musicalizada. La balanza entre el texto recitado y cantado es perfecta al igual que los tempos de la representación.


Una característica propia del texto de Padrón es presentar al personaje de Piaf  como centro absoluto de la obra, tanto es así que los demás actores no pronuncian ni una sola palabra, solo acompañan con sus gestos y miradas de aprobación o rechazo las acciones de la cantante. Esta opción podría volverse en contra si el texto resultara algo pesado o si en mitad de la obra se optara por cambiar de criterio, pero no ocurren ninguna de estas premisas. Por otra parte, la vida sentimental de Piaf influyó sobremanera en su obra y en el estado emocional de la artista; especialmente su relación con el boxeador francés de origen argelino, Marcel Cerdan. Este y otros amores se reflejan de forma fiel en la obra, aunque a medida que transcurren las escenas no resulta del todo claro quién ocupa el amor de Piaf.

La protagonista indiscutible de esta obra musical es Mariaca Semprún, quien encarna el papel de Edith Piaf. Esta polifacética actriz, modelo y cantante venezolana ha participado en todo tipo de programas, películas y espectáculos pero ha destacado en el ámbito musical. Es aquí, y más concretamente en este musical, donde ha demostrado su portentosa voz y su don para la canción. Continuando con sus dotes vocales, su actuación es sensacional; en ningún momento baja el listón, y todas las canciones son interpretadas con pasión y fuerza sin perder su sensualidad. Las melismas y giros vocales son realizados con maestría demostrando así, porqué es una de las mejores voces venezolanas.

En una obra de carácter biográfica y con rasgos metateatrales (en esta ocasión una actuación dentro de otra) no solo sirve tener una portentosa voz o dominar varios registros vocales, es necesario mimetizarse con el personaje hasta quedar absorbido por el mismo y esto solo puede conseguirse a base de repetición y trabajo. En el programa de mano, Padrón explica el gran esfuerzo de Semprún para aprender francés y así clavar a la cantante francesa. También es esencial imitar los movimientos y gestos característicos de quién se intenta representar; en el caso de Piaf desde su agilidad en el escenario cuando empieza en el mundo de la canción, hasta su declive profesional y vital solo atenuado por altas dosis de morfina.  Lo mejor de todo ello es que el espectador puede apreciar este trabajo milimétrico, tenaz e interminable de Semprún. Desde este instante, su actuación puede ser considerada como una obra culmen dentro de su carrera.


Como en cualquier obra de estas características, la música en directo es esencial. Los siete instrumentistas, bajo la dirección del pianista Hildemaro Álvarez, ejecutan a la perfección las piezas y embellecen el texto de la obra. Voz y música son todo uno. Las canciones son interpretadas en francés y algunas en inglés, como fueron grabadas originalmente.

Por otra parte, la construcción escenográfica, a cargo de Alfredo Correia, continúa la senda del libreto, pues está hecha a medida de la cantante y se aleja de ornamentos y artificios.  Solo dos plataformas dispuestas en ángulos rectos son suficientes para ilustrar los diferentes escenarios por los que transcurre la representación. Dichas plataformas van cambiando de posición e incluso llegan a convertirse en juegos visuales para el espectador. No obstante, en alguna ocasión los continuos movimientos son excesivos y no dejan brillar a la cantante, porque los ojos de los presentes están posados sobre el decorado móvil. El proyectado de imágenes sobre el escenario es un recurso sencillo pero muy útil para contextualizar las acciones de la cantante. Por último, los efectos sonoros y lumínicos son perfectos y acordes con el tono intimista de esta representación.


En Piaf, voz y delirio conocerás la vida de una de las mejores cantantes francesas en boca de Mariaca Semprún y sentirás la “Experiencia Piaf”



Autor y director: Leonardo Padrón
Actriz y cantante: Mariaca Semprún
Músicos: Hildemaro Álvarez, Alexis Balanowsky, Daniel Rouleau, Oscar Fanegas, Frank Mayea, David Moreira, Carlos Franco
Lugar: Teatro Fígaro (Calle del Dr Cortezo, 5, 28012 Madrid)

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