24 HORAS MINTIENDO: UNA COMEDIA MUSICAL DE REVISTA - Canal Hablamos

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08 julio 2018

24 HORAS MINTIENDO: UNA COMEDIA MUSICAL DE REVISTA




El majestuoso Teatro de la Zarzuela nos brinda la posibilidad de disfrutar de una comedia lírica de altísimo nivel estrenada hace más de 70 años donde cosechó excelentes críticas. Muchos teatros de la capital ofrecen propuestas musicales fusionadas con teatro, pero ninguna tan completa y con tanta solvencia y elegancia. Mientras fuera de sus muros se discute sobre absorciones con otros teatros, en su interior los profesionales siguen demostrando que los géneros operísticos castizos siguen de moda.

Los dramaturgos Francisco Ramos de Castro y Joaquín Gasa, son los responsables de esta representación en una versión libre del libreto escrito por Alfredo Sanzol. Ramos de Castro es un nombre propio de la comedia musical española con obras tan sobresalientes como La del manojo de rosas de Sorozábal o Me llaman la presumida de Alonso. Por su parte, Gasa fue un excelente empresario teatral cuya compañía debutó en el Teatro de la Zarzuela. Ambos son grandes conocedores de los géneros y subgéneros musicales. Esta obra camina entre la zarzuela y la revista, aunque no merece la pena poner la lupa sobre sus diferencias, pues ambas variedades del género chico describen a la perfección un libreto dotado de un hilo argumental cercano al vodevil donde se combinan las frases recitadas y cantadas.

“El dinero con amor siempre sabe mejor”

En 24 horas mintiendo conocemos al matrimonio formado por Casto (Jesús Castejón) y Casta (Gurutze Beitia), y sus dos hijas Totó (Estíbaliz Martyn) y Charito (Nuria Pérez). Sus delirios de grandeza les llevan a quedarse encerrados en su casa, para ensayar una revista y así solucionar sus problemas económicos, mientras hacen creer a su entorno que se van con su compañía artística de gira por América. En la fiesta de disfraces, antes del hipotético viaje, aparecen los demás personajes responsables en el enredo. Un matrimonio de políticos corruptos formado por Bombardino (José Luis Martínez) y Magdalena (María José Suárez) y los propietarios de una cadena de comida, responsables de la alimentación de la compañía artística, y a su vez, son padres de Ricardo (Joselu López), novio de Charito.


Por si no fuera suficiente, aparecen de improvisto un matrimonio argentino formado por Fernando (Ángel Ruíz) y Laura (Cecilia Solaguren) padres de Fernandito, novio de Totó, deseosos de conocer a los señores de la casa. Dado que Casto y Casta deben seguir fingiendo estar de viaje deberán hacerse pasar por mayordomos, pero invitan a la pareja a hospedarse en su casa para sacar partido económico. Como reza el refrán, las mentiras tienen las patas cortas y los demás personajes terminarán por darse cuenta de esta y otras mentiras que pueden poner en peligro la relación de los cuatro jóvenes.

“La ética como la estética es cuestión de gustos”

Como puede observarse en esta breve sinopsis, la esencia vodevil es clara y marcada por un argumento intrincado y una gran cantidad de personajes que aparecen y desaparecen. La dificultad, por tanto, para los directores está en saber medir de forma correcta las tramas y subtramas, mostrar las características de cada personaje y envolverlo, todo ello, en una relato ameno y divertido. Los libretistas consiguen con creces dichos objetivos y arman una historia contemporánea, ágil, ligera e hilarante. El humor empleado en la representación es inteligente e irónico, similar a las primeras revistas musicales. De igual forma, en estas primeras obras era muy frecuente hacer críticas veladas a la situación política y social. En 24 horas mintiendo hay frases sentenciadoras cargadas de realismo que ponen de manifiesto los males endémicos del país como la injustica, la picaresca o la corrupción. En definitiva, estamos ante un libreto actualizado pero sin perder sus señas de identidad.

Teatro basado en arte colectivo

El reparto realiza un magnífico trabajo artístico y vocal a las órdenes de Jesús Castejón. Este multidisciplinar actor, director y cantante lírico es uno de los grandes talentos en el mundo del teatro cine y televisión. En esta ocasión, la dificultad, resuelta con gran acierto, de su trabajo radica en saber colocar sobre el escenario a una gran cantidad de actores y actrices. Castejón apuesta por una concepción del teatro, con carácter metateatral, basada en arte colectivo; es decir, como conjunto, muy propia del género vodevil. Para facilitar la comprensión del espectador, los personajes suelen aparecer en parejas cuyas mentalidades distan mucho las unas de las otras. Todos los actores brillan con sus personajes: desde el estilo lanzado y apabullante de Casto y Casta, el miedoso y loquesco de Bombardino o el amoroso de los cuatro jóvenes. Mención especial, también, para el actor Enrique Viana en su papel de Amo Lolo, mayordomo de la casa, por sus frases cargadas de realismo, su humor irónico y por sus divertidos números musicales al más estilo hollywoodiense.   


Híbrido musical con sello alonsiano

Cualquier obra firmada por Francisco Alonso tiene un seguro de éxito. Este compositor granadino fue, desde mi óptica, el mayor conocedor del género operístico español y más concretamente en el ámbito de la ópera, zarzuela y comedias musicales. Solo en este último género acumula más de una veintena de composiciones. Este tipo de representaciones agradece una gran variedad de estilos como el chotis, fados, mallorquinas, valses, rancheras o pasodobles, entre otros. Sin entrar a valorarlas en profundidad, es menester destacar que cada una de ellas está estratégicamente escogida para definir el estado emocional de los personajes. En esta ocasión, y a diferencias de otras comedias musicales, las canciones y melodías van más allá de elementos catalizadores y son números musicales con sentido propio. El encargado de interpretar la música de Francisco Alonso es el pianista y director de orquesta Carlos Aragón, uno de los músicos más versátiles dentro del panorama musical español por esta doble faceta y por la amplitud de su repertorio. En esta ocasión, dirige a la Orquesta de la Comunidad de Madrid y el sobresaliente se lo dan los sonoros aplausos del público.

La calidad vocal del elenco, formado por una soprano (Estíbaliz Martyn), tres tenores (Joselu López, Amo Lolo, Ángel Ruiz), una mezzosoprano (María José Suárez) y actores instruidos en técnicas musicales, es perfecta aunque la proyección de sus voces podría haber sido más marcada. Además, los melismas y juegos vocales, algunos en clave de humor, son correctos y divertidos. Como cualquier espectáculo musical, las coreografías son esenciales. En esta ocasión, Nuria Castejón dirige a seis bailarinas, Laura María Casasola, María López, Mª Ángeles Fernández, Helena Martín, Cristina Arias, Olivia Juberías y dos bailarines Alberto Ferrero y Cristian Sandoval y opta por coreografías grupales simétricas, donde aglutina a todo el reparto, individuales como los números de Enrique Viana y distributivas, donde los actores y el cuerpo de baile se sitúa a ambos lados del escenario.



Lujosa construcción escénica y cuidados en los detalles

En otras obras musicales cabe preguntarse y especular si un decorado rico en ornamentos es o no adecuado, pero en esta ocasión no hay disquisiciones posibles. El director escenográfico tiene la obligación, casi moral, de aprovechar el escenario del Teatro de la Zarzuela. La construcción, obra de Carmen Castañón, se basa en una plataforma de doble altura emulando una vivienda de dos plantas. Además, el piso inferior cuenta con una gran profundidad y es donde se desarrollan la mayoría de los números musicales. Las plantas están unidas por una escalera situada a la derecha donde los personajes suben y bajan. En otras obras, estas transiciones serían ocultadas pero la buena disposición de todos los elementos hacen que en esta ocasión no sea necesario y, además, le da un toque ligero y natural. Por todos estos aciertos, estamos ante uno de los mejores decorados de la temporada teatral. Por otra parte, el vestuario a cargo de Ana Garay también es adecuado y deja entrever el perfil de los personajes. Por último, es digna de mención la pequeña pantalla situada en lo alto del escenario donde puede leerse el texto recitado y cantado en castellano e inglés.


En 24 horas mintiendo disfrutarás de una comedia musical sobresaliente donde texto, música, canción y coreografía envuelven las mentiras de los protagonistas

Autor: Francisco Ramos de Castro y Joaquín Gasa, en versión libre de Alfredo Sanzol
Música: Francisco Alonso
Dirección Musical: Carlos Aragón
Dirección de escena: Jesús Castejón
Reparto: Jesús Castejón, Gurutze Beitia, Estíbaliz Martyn, Nuria Pérez, Joselu López, Enrique Viana, Raffaela Chacón, Ángel Ruiz, Cecilia Solaguren, José Luis Martínez, María José Suárez, Mario Martín, Luis Maesso
Orquesta de la Comunidad de Madrid: Titular del Teatro de La Zarzuela


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