OTRO SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO: LIBERTAD SEXUAL Y TEATRAL - Canal Hablamos

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07 julio 2018

OTRO SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO: LIBERTAD SEXUAL Y TEATRAL



El filósofo francés Michel Foucault critica en uno de sus textos la coacción de la sexualidad en todas las sociedades, y más concretamente en nuestra era donde, según él, se intenta categorizarla y medirla. Esta reflexión se ajusta bastante a la realidad, cuando la sexualidad debe ser algo libre de experimentar y sentir sin que deba existir ningún patrón dominante. De esa ruptura de modelos trata precisamente esta obra representada en el Teatro Lara.

El libreto, escrito por Manuel Luna, está inspirado en la comedia de cinco actos en verso y prosa escrita por William Shakespeare. Por manido que suene, cabe recordar que esta obra fue considera como adelantada a su tiempo por tratar la sexualidad de una manera distinta a los parámetros tradicionales de la época. Siguiendo esta estela, es precisamente el objetivo de esta representación, que aúna comedia, música, actualidad y fantasía, conseguir hoy en día lo que Shakespeare quisiera 400 años atrás: provocar, reír y disfrutar del efímero y embriagador sabor del verano.

En Otro sueño de una noche de verano conocemos, de la mano del duende Puck (Carla Pulpón), la historia de Hermia (Eliya Shenhav), una joven casta y pura locamente enamorada del joven y mozo Lisandro (Bastián Iglesias). Egeo (Ramos), padre de la joven, se opone a esta relación y de no casarse con el presumido y amanerado Demetrio (Manuel Luna) será él quien decapite a su hija ante el duque de Atenas, Teseo (Xavi Lapuente). Sin embargo, la joven Elena (Patty Sway) está enamorada de este último joven e intentará impedir el amor entre Hermia y Lisandro. En el olimpo de los dioses, los hermanos Apolo (Gorka Lozano) y Artemisa (Lydia Gervás) serán los encargados de hacer y deshacer el destino de los cuatros jóvenes y el suyo propio.


El género de la comedia sobrevuela en toda la representación, más por la actuación de los actores que por el libreto en sí. Sin duda, es una obra completa donde la pantomima, la música y el humor son las protagonistas y funcionan bien a lo largo de los 80 minutos, pese a que en algunas escenas ese cóctel de estilos provoque situaciones algo forzadas por querer introducirlos todos de golpe. Al igual que en Sueño de una noche de verano el relato es lo más importante del libreto; es decir, encaminar al espectador por las múltiples peripecias, algunas de ella oníricas. Para tal fin, la compañía presenta un estilo cinematográfico similar al de Woddy Allen en su película La comedia sexual de una noche de verano, salvando la edad de los actores.

Desde el punto de vista artístico, la esencia conjunta de esta representación es transgresora y rompedora; no solo por presentar la desnudez humana o recreación de escenas sexuales sino por cómo son tratadas. De nuevo, la obra rompe los esquemas tradiciones de las orientaciones sexuales y se dota de la cultura queer, donde según sus defensores los géneros, las identidades y las orientaciones sexuales, no están esencialmente inscritos en la naturaleza humana. En definitiva, el amor –en algunos instantes de la representación– es libre, desenfrenado y sin entender de géneros.

Como antes hacía referencia, el elenco, bajo la batuta de Christopher Geitz, es el encargado de encumbrar el texto para que el humor esté presente a lo largo de la función. Muchos de los actores son rostros desconocidos para el público en general pero probablemente tengan buena proyección, por su juventud y por un trabajo bien realizado. Carla Pulpón, quien encarna a Puck, aparece y desaparece en su papel de pícaro y bellaco duendecillo y como ser juguetón que es, será el responsable de liar, aún más, las relaciones entre los cuatro jóvenes. Pulpón mantiene a lo largo de la obra una peculiar voz élfica y un estilo de humor natural y sin filtros. En cualquier relato mágico no pueden faltar las hadas, interpretadas por Ariane Berrozpide y Alicia Martín, encargadas de aunar, con sus frases corales, humor y canción.


La pareja formada por Hermia y Lisandro es interpretada por Eliya Shenhav y Bastián Iglesias, respectivamente. Shenhav, con voz de telenovela, representa con mucha gracia los intentos de represión sexual de su protagonista, mientras por otro lado provoca a su compañero de viaje. Por su parte, Iglesias representa a un personaje con toques troglodíticos, y muy preocupado por impresionar a su amada. El tándem sobre el escenario es perfecto y las situaciones conjuntas de lo más hilarantes. Por otra parte, el rígido y severo padre de la joven Hermia, Egeo, interpretado por Ramos, y Teseo, Xavi Lapuente, en su papel de juez petulante y repetitivo son los encargados de abrir y posteriormente encarrilar la representación.

Manuel Luna probablemente sea el actor con más vis cómica sobre el escenario. Este joven actor representa a Demetrio, un jovenzuelo presumido y vanidoso no muy docto con la espada. Su forzada galantería, acompañada de una gestualidad corporal desbordante, y sus desprecios hacia Elena son de lo más divertido. Por su parte, la desdichada y vulgar Elena, fabulosamente interpretada por Patty Sway, intenta por todos los medios conseguir el cariño de Demetrio. El desamor de ambos personajes también se nota en su complicidad sobre el escenario, al contrario que la anterior pareja.

En el terreno de lo divino, la pareja de hermanos formada por Apolo y Artemisa es el contrapunto perfecto a los personajes terrenales, aunque no están exentos de libido. El actor Gorka Lozano es el encargado de dar vida a uno de los doce dioses olímpicos y además de poseer rasgos apolíneos interpreta a la perfección los deseos sexuales de su protagonista. Por su parte Lydia  Gervás interpreta a la diosa helena de la caza y al contrario que lo recogido en la mitología busca alguien con quien compartir alcoba.


Los momentos musicales, a cargo de Gonzalo de la Vega, están perfectamente introducidos en la relato y sorprenden al espectador por su amplia variedad de estilos: desde cantigas trovadorescas o canciones pop hasta palos flamencos en el momento del embrujo. Con las canciones, los personajes dan rienda suelta a sus sentimientos y el público consigue engancharse aún más a la representación y, en definitiva, disfrutar. Por otra parte, la calidad vocal de los actores es mejorable aunque en esta ocasión no resulta chocante, pues las canciones son interpretadas con las voces características de cada personaje.

En Otro sueño de una noche de verano asistirás a una reinterpretación libre del clásico shakesperiano donde la sexualidad, la libertad y el amor son los protagonistas

Autor: Manuel Luna
Director: Christopher Geitz
Reparto: Carla Pulpón, Eliya Shenhav, Bastián Iglesias, Manuel Luna, Xavi Lapuente, Patty Sway, Gorka Lozano, Lydia Gervás, Ariane Berrozpide, Alicia  Martín y Ramos
Lugar: Teatro Lara (Calle Corredera Baja de San Pablo, 15, 28004)

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