FARADAY (EL BUSCADOR): TODO ESTÁ EN LA RED - Canal Hablamos

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15 septiembre 2018

FARADAY (EL BUSCADOR): TODO ESTÁ EN LA RED



¿Has leído y aceptas los términos y condiciones de uso?, ¿Compartes imágenes en la red pensando que solo las verán aquellas personas interesadas? ¿Crees que no es posible monitorizar a alguien únicamente por la información que comparte en internet? Si alguna vez te has planteado dichas cuestiones, esta obra representada en el Teatro Galileo dará algo de luz o, por el contrario, aportará más incertidumbre.

Fernando Ramírez Baeza, autor del texto, nos invita a adentrarnos en una central de seguridad situada en un lugar indeterminado de Nueva York. Como cada noche, Linda (Alicia Montesquiu) y Matt (Javier Collado) vigilan las dependencias del edificio, pero no será una jornada como las demás. Una nueva operaria, Alice (Ana Turpin), comienza a trabajar esa noche. El cometido de todos ellos es custodiar un invento con un origen oscuro, perseguido por la mayor empresa tecnológica del mundo – controlada por David (Pedro Miguel Martínez) y ayudado por Jack (José Manuel Seda) – y la CIA, y que ataca de forma directa la privacidad de las personas en Internet. La vida de todos ellos puede estar en peligro.


Esta breve sinopsis es suficiente para, por lo menos, detenerse unos instantes a leerla con detenimiento y no pasar desapercibida entre otras ofertas teatrales. En definitiva, a simple vista engancha. Esto ya es un punto positivo, pues al igual que muchos lectores eligen los libros por su portada también se decantarán por una u otra obra por la imagen y breve descripción del programa de mano. En esta ocasión no solo es buena la cubierta, sino el contenido. Ramírez Baeza no es un dramaturgo al uso, compagina su pasión por el teatro con la dirección de una inmobiliaria, Merlin Properties, que cotiza en el IBEX 35, por lo que sabe en primera persona cómo se mueve la información y cuál es su valioso precio. A partir de sus conocimientos, crea un thriller sobre el lado oscuro de internet. Como expone en el programa de mano, ya no hay tiempos muertos en la era de las nuevas tecnologías, nuestra manera de comunicarnos ha cambiado y “a golpe de cuatro clicks verdugos y victimas al unísono son capaces de conocer nuestras virtudes y defectos”.  A partir de esta premisa construye un relato donde continuamente el espectador conocerá más información, en alguna ocasión al mismo tiempo que sus protagonistas.

La diferencia entre este thriller tecnológico y otros es la proyección. Otras construcciones teatrales parten del pasado y buscan una actualización al tiempo presente, pero  Ramírez Baeza sitúa como punto de partida el presente y nos abre las puertas a un futuro no muy lejano. Desde el punto de vista de la gramática textual, la historia está muy bien construida con recursos propios del género de suspense y a medida que avanzan los minutos, las tramas y subtramas van encontrando unión. Los diálogos son profundos pero en algunas escenas podrían ser más agiles para continuar con el ritmo trepidante de la representación.

Los espectadores conocerán la faceta más artística de Paco Maciá como experto en danza contemporánea y a partir de este trabajo descubrirán su buena mano para la dirección artística. Maciá dispone de forma correcta a los cinco integrantes del elenco y mide de forma milimétrica sus entradas y salidas, al igual que las transiciones entre unas y otras. La disposición de todos ellos y el clima imperante a lo largo de la función cumple con una de sus pretensiones: “las teorías premonitorias de Aldous Huxley `En un mundo feliz` y George Orwell ´El gran Hermano´, cuando desde puntos de vista antagónicos preconizaban una sociedad sumisa a los dictadores de las élites dominantes”.


Los tres actores y las dos actrices representan a la perfección a sus respectivos personajes, con sus miedos, inseguridades y su pasado oculto. Al principio de la representación observé una cierta sobreactuación dramática pero a medida que pasaron los minutos todos fueron acomodándose a este escenario de corbata y dando lo mejor de sí. Como suele ocurrir en los thriller nadie es quien dice ser y todos esconden algo.

Toda obra de misterio debe contar con personajes que aparentan ser “los malos”. Esta es la primera imagen de Jack y David, interpretados por Juan Manuel Seda y Pedro Miguel Martínez respectivamente. El primero es un sicario, aunque no le guste matar, contratado para recuperar el misterioso buscador. Seda, participante en series y películas televisivas y como actor en una decena de obras, representa a un personaje desconcertante y muy pragmático que sigue al pie de la letra las instrucciones de su jefe David. Este personaje es interpretado por el gran Pedro Miguel Martínez, uno de los mejores actores de teatro de este país con un sinfín de participaciones en series y películas. En esta ocasión, y como suele ser habitual, Martínez desborda misterio y suspense en los dos personajes que interpreta y otorga quietud al ritmo frenético de la representación. En una de sus interpretaciones realiza la mejor radiografía de un empresario obsesionado por el poder cuya ética queda en un segundo plano.

Los asistentes también descubrirán la relación entre los dos vigilantes de seguridad, Linda y Matt, interpretados por Alicia Montesquiu y Javier Collado. Ambos son rostros conocidos de exitosas series televisivas y participantes en construcciones teatrales. Es interesante observar sus cambios de registro en función de si sus personajes tienen o no la situación bajo control. Por otra parte, las caras de asombro ante nuevos datos de su pasado son interpretados de forma brillante por ambos. Javier Collado será el responsable de precipitar el final de la función donde el espectador y sus teléfonos móviles serán los protagonistas. Ana Turpin caracteriza a Alice, una nueva empleada en la central de seguridad neoyorquina. Su primera aparición aporta momentos divertidos y genera conflictos entre los personajes. Turpin, experta en papeles dramáticos en seriales televisivos, imprime a su personaje y a la obra dosis de intriga y suspense por no ser quien dice ser.


El espacio teatral del Teatro Galileo, dada la estructura en forma de “u”, invita a obras de temática cercanas al drama y al thriller invadidas de elementos claustrofóbicos, como 1984. En esta ocasión pude comprobarlo de nuevo unido a la buena realización escenográfica. En una obra donde los avances tecnológicos son los protagonistas no puede faltar una gran pantalla para monitorizar a los personajes. Por otra parte, también es interesante el uso de la videoescena para grabar secuencias complementarias a la representación, proyectar fotografías de presentes y ausentes y, en definitiva, jugar con dos realidades. En el clima de misterio e intriga tiene un papel esencial la buena iluminación, a cargo de José Manuel Guerra. En definitiva, un thriller muy completo en la sintonía de exitosas series televisivas actuales.


En Faraday (el buscador) descubrirás que no existe lo que no se ve y somos lo que los demás ven, mientras disfrutas de este inquietante thriller  

Autor: Fernando Ramírez Baeza
Director: Paco Maciá
Reparto: Alicia Montesquiu, Javier Collado, Ana Turpin, Pedro Miguel Martínez y José Manuel Seda
Lugar: Teatro Galileo (Calle de Galileo, 39, 28015 Madrid)



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