JÓDETE Y CRECE: MADURAR ES LA CUESTIÓN - Canal Hablamos

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06 septiembre 2018

JÓDETE Y CRECE: MADURAR ES LA CUESTIÓN



Naces, vas creciendo y un buen día tus preocupaciones pasan de no saber qué elegir para merendar a no saber qué carrera elegir, qué pareja escoger o cómo encaminar tu vida. Thomas A. Edison afirmó que “La madurez es a menudo más absurda que la juventud y con mucha frecuencia es más injusta para la juventud” y tenía razón. Si desean asistir a una clase de madurez avanzada o recordar alguna etapa pasada de sus vidas deben visitar la sala Lola Membrives del Teatro Lara.

El autor del texto, Juan Carlos Cuevas, nos invita a colarnos en la vida de Javier, interpretado por él mismo, un joven dramaturgo con días de gloria que regresa a casa tras estrenar su última obra. Pero, a diferencia de otras ocasiones, no vuelve solo; le acompaña Andrés (Manel Hernández) un actor inexperto y dubitativo que intenta sacar provecho profesional de esta incipiente relación. En medio de este desencuentro aparece Emma (Bárbara Valderrama) una fotógrafa con poco éxito y la mejor amiga de Javier. Los tres jóvenes vivirán una experiencia vital donde deberán superar sus miedos, expectativas y fracasos y aprender a aceptarse para ser felices.

Podemos situar esta obra en el género de la tragicomedia contemporánea, al encontrarnos escenas dominadas por registros trágicos, cómicos y en algunas escenas una mezcla de ambos. No obstante, en esta ocasión, no importa tanto la categoría teatral concreta si no las dosis de realismo en el texto y la interpretación. También podríamos hablar de una comedia de situación, donde las escenas ocurren en los mismos lugares con idénticos personajes y a las historias principales se van sumando otras nuevas para completar el relato.


Una de las virtudes del texto de Juan Carlos Cuevas es la naturalidad a la hora de presentar los diferentes temas y subtemas de la representación creando un clima de tranquilidad a todos los asistentes. Cuevas hace un repaso por las tres principales relaciones que experimenta cualquier individuo: amistad, pareja y familia; en el caso de los jóvenes todavía por construir. Estoy convencido que este público se sentirá especialmente identificado con algunas de las frases del libreto porque, tal y como reza una de ellas, crecer no es lo que nos habían prometido. No hay trabajo fijo, las parejas no son estables y si me apuras, tampoco tu sexualidad. Este extracto es un ejemplo de la madurez imperante en el texto de este joven escritor teatral.

Detesto cuando un dramaturgo o director trata al público con cierta inferioridad o con falsas dosis de paternalismo. En esta ocasión, Cuevas, en su doble faceta de autor y actor, mira a los ojos del espectador y mantiene una relación de igual a igual. Desde el punto de vista técnico, los tempos de la representación son correctos y la introducción de recursos como los apartes, la ruptura de la cuarta pared, flashback y los soliloquios de los protagonistas son perfectos. No obstante, me hubiera gustado una mayor claridad, no en los mensajes ni en la idea a transmitir, pero sí en el relato propiamente dicho.

Alejandra Martínez de Miguel, experta en el mundo de los versos y cuyo canal de YouTube cuanta con más de un millón de reproducciones, es la encargada de situar a los actores sobre el escenario y sacar de ellos lo mejor sí mismos. Martínez de Miguel continúa la senda del texto de Jódete y crece basada en la sencillez y en el realismo, con ráfagas de vitalidad y optimismo. Todo fluye en la interpretación de los tres actores y da la sensación de que todos ellos han vivido algunas de las situaciones expuestas en la obra. Los recursos antes mencionados están bien insertados en la representación sobre todo la facilidad para romper la cuarta pared y mantener un diálogo directo con el público. Por otra parte, me fascina la naturalidad a la hora de incluir escenas sexuales necesarias para el transcurso del relato y la eliminación de estereotipos y clasificaciones absurdas sobre cómo o qué sentir.


La juventud de todo el equipo es un aspecto a destacar positivamente, primero porque es de quien depende la continuidad del teatro y de las artes escénicas en general pero sobre todo por la facilidad de encarnar a lo que ellos son, jóvenes con ganas de triunfar y representantes de ´la generación más preparada de la historia`. De su actuación conjunta, destacaría la buena interpretación del proceso de metamorfosis de sus personajes y de cómo con el paso de los minutos van desenmascarándose; en definitiva, quitándose las vendas que les impiden ser felices.

Juan Carlos Cuevas se desdobla de su faceta como dramaturgo y representa a Javi, un autor teatral algo pagado de sí mismo con un éxito profesional pero con carencias afectivas. Sus cambios repentinos de estado de ánimo y su falsa seguridad marcarán la personalidad de este personaje. Cuevas demuestra una enorme seguridad sobre las tablas y es el encargado de abrir un paréntesis a la representación para interactuar con los espectadores. Manel Hernández interpreta a Andrés, un joven aficionado al teatro con nula preparación. De su actuación, destacaría la magnífica forma de trasmitir fragilidad e inseguridad a su personaje, en la primera parte de la representación, y confianza y dureza en sus últimos compases. Una mutación óptima para permitir a Hernández interpretar diferentes registros. Por último, en orden de aparición, Bárbara Valderrama interpreta a Emma, apasionada por la fotografía pero con dificultad para vivir de ella. En el terreno personal, es la mejor amiga de Javi y es aquí donde, junto a sus miedos en la infancia, se desarrolla una relación de amor-odio. Valderrama aporta frescura y ternura a su personaje y a la obra en su conjunto, introduciendo el famoso triángulo amoroso.

La puesta escenográfica, obra de Carles Farré, destaca por la sobriedad y pragmatismo propios del género de la representación; no obstante, sí hubiera sido interesante introducir algún recurso audiovisual, como una pequeña pantalla donde proyectar vídeos o imágenes, para terminar de adentrarnos en la vida de los cuatro jóvenes. El diseño de luces por, David Elcano, juega un papel esencial en la función. Los cambios de tonalidad sirven para romper la cuarta pared e interpelar directamente a los presentes. La música empleada es actual y la temática encaja a la perfección con el sentido del texto.


En Jódete y crece disfrutarás de una tragicomedia contemporánea donde constatarás que hacerse mayor no es como nos lo habían contado


Alberto Sanz Blanco

Autor: Juan Pablo Cuevas
Directora: Alejandra Martínez de Miguel
Reparto: Juan Pablo Cuevas, Bárbara Valderrama y Manel Hernández
Lugar: Teatro Lara (Calle Corredera Baja de San Pablo, 15, 28004 Madrid)

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