ANASTASIA EL MUSICAL: UNA PRINCESA REAL EN UN ESPECTÁCULO DE ENSUEÑO - Canal Hablamos

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25 octubre 2018

ANASTASIA EL MUSICAL: UNA PRINCESA REAL EN UN ESPECTÁCULO DE ENSUEÑO



Toda persona ha soñado alguna vez en su infancia con convertirse en un príncipe o princesa de cuento, pero siempre por un cambio fácil. Sin embargo, la realidad y, en este caso la historia, nos demuestra que no siempre ocurre de una forma idílica. Si desean conocer la historia de una joven deseosa de saber quién es y disfrutar de un colosal espectáculo deben visitar el Teatro Coliseum.

Esta producción de Stage Entertainment por Tom Kirdahy, basada en la película de animación de 1997 y estrenada en Broadway en 2017, invita a los asistentes a revivir la historia de la gran duquesa Anastasia Nikoláyevna Románova, la hija más joven del emperador Nicolás II, a través de los ojos de Anya (Juana Gómez) una joven huérfana sin apenas recuerdos de su pasado. Con la ayuda de Dimitry (Iñigo Etayo), un joven vendedor de baratijas robadas de la época zarista, y Vlad (Javier Navares), un experto farsante con una relación amorosa con la condesa Lily (Silvia Luchetti), la joven Anya irá tomando conciencia de su verdadera identidad. Sin embargo, en este camino deberá lidiar con Gleb (Carlos Salgado), miembro de la policía secreta soviética, y descubrir qué lazos le unen con la Emperatriz viuda, María Fiódorovna (Àngels Jiménez), una anciana cuyo único deseo es encontrar a su nieta.

Anastasia el musical es un todo inseparable y fabuloso cosido con delicadeza

Todo espectáculo musical cuenta con la combinación de música, canciones, diálogo y coreografía, sobre los cuales se estructuran el relato. En esta ocasión, trasciende de dichos elementos individuales para convertirse en un todo inseparable y fabuloso cosido con delicadeza, envuelto sobre una melodía atrayente e impactante, con voces líricas, y presentado bajo una sensacional puesta en escena con escasos precedentes. El director serbio Darko Tresnjak, galardonado con varios premios a su trabajo en dirección escénica, juega un papel indispensable en el equilibrio de los elementos antes destacados y consigue sumar lo mejor de la idea original cinematográfica con lo mejor en cuanto al teatro musical se refiere. Un aspecto no muy frecuente en otras obras musicales es la supervisión doble en todas las disciplinas; además de los directores propios en cada ámbito se encuentran otros profesionales asociados.

Terrence McNally, autor del libreto, y Zenón Recalde, traductor del mismo, tienen la compleja tarea de contar de nuevo la historia cinematográfica, de un personaje real, con un éxito abrumador. McNally, multipremiado y prestigioso guionista y escritor estadounidense, y  Recalde, guionista, director, actor y adaptador argentino, realizan un trabajo magistral con enorme fidelidad a la película recordada por todos. Las tramas y subtramas y los antecedentes y contextos históricos son expuestos con total claridad y sencillez, centrados en la protagonista, pero también  narrados desde el punto de vista de los demás personajes. Por otra parte, destaco el enorme ritmo narrativo y la agilidad de los diálogos gracias al perfecto uso de los apartes musicales, técnicas bien implementadas como el Flashback, pertinentes referencias a lo onírico y emociones y sentimentalismos en su justa proporción.


Melodías líricas interpretadas con delicadeza y finura

El aspecto musical, como no puede ocurrir de otro modo, es el eje central de este género y el gancho principal para el gran público. La inteligencia de todo el equipo creativo, en el que se encuentran prestigiosos profesionales de este campo, –Stephen Flagherty, compositor de la banda sonora de la película, Lynn Ahrens, creadora de las letras de las canciones, Thomas Murray en la supervisión musical, Doug Besterman a cargo de las orquestaciones y Roger Peña como traductor– se demuestra en incluir las canciones de la película e incorporar dos temas nuevos “In a Crowd of Thousands” and “My Petersburg”. La prueba empírica del acierto reside en que algunos de los espectadores no pudieron resistirse en tararear estas melodías mientras se mostraban sorprendidos con los temas inéditos.

De forma global, destaco el lirismo musical de las composiciones y la perfecta alternancia entre las frases habladas y cantadas, algunas incluso interpretadas a capela. Desde mi óptica, la canción “Una vez en diciembre” resume la delicadeza y finura de todas las melodías de este espectáculo. Como cualquier musical en mayúsculas, la orquesta –formada por doce miembros que interpretan en directo veinticinco instrumentos diferentes– está situada en la parte baja del escenario y comandada por un director, Xavier Torras. De este profesor de canto y director musical barcelonés resalto la fortaleza y el contrapunto rítmico a la sensualidad de las melodías, con técnicas extendidas como el vibrato exagerado con tempo allegro. Así mismo, las frases acompañadas del riff central son aún más profundas y penetrantes. Esto también es posible gracias al espacio sonoro diseñado por Peter Hylenski.

Una historia narrada desde diferentes visiones con un sensacional reparto

El elenco está formado por ocho actores y siete actrices, entre los principales y el ensamble, quienes protagonizan solos, dúos y números grupales. Estos últimos, con polifonías, son probablemente los más espectaculares. Las voces de todos ellos son sensacionales con diferentes registros y colores. En el terreno artístico representan con soltura a sus respectivos personajes y van construyendo la narración desde diferentes ópticas. Por otra parte, debo destacar las colosales voces del coro formado por Andrea Currello, Diego Rodríguez, Juan Bey Marc Flynn, María Arévalo, Marta Malone, Rafael Granados y Xènia García.

La protagonista indiscutible del relato es Anya, interpretada por Jana Gómez, una muchacha huérfana empeñada en viajar hasta París para descubrir la verdad sobre su pasado. Esta fuerza de voluntad, tesón y ahínco son muy bien representados por la actriz barcelonesa, que a pesar de su juventud cuenta con un pasado en representaciones musicales y, seguro, un futuro prometedor. Gómez hace creíble la posible historia de la supervivencia de la pequeña de los Romanov, algo nada sencillo, e irradia alegría e ilusión a lo largo de todo el espectáculo, aunque podría otorgar más dramatismo en los momentos más trágicos. Su compañero de viaje es Dimitry, un joven vendedor de baratijas empeñado en hacer de Anya la verdadera Anastasia para cobrar la recompensa. Este papel es interpretado por Iñigo Etayo, actor y cantante formado en técnica vocal con papeles protagonistas en musicales como La Familia Addams. De su trabajo destaco su buena presencia escénica y su envidiable potencia vocal. Gómez y Etayo protagonizan varios números conjuntos donde se respira complicidad y otorgan el carácter romántico a la representación.


Javier Navares interpreta a Vlad, un farsante que se dedica a estafar junto a su socio Dimitry. Conocía los estudios musicales de este actor y le había visto en obras de tinte psicológico como El Plan pero quedé gratamente sorprendido por esta actuación. Con su vis cómica y la bonhomía en un personaje de amable terquedad protagoniza los momentos más cómicos de la obra, en la última parte de la trama con la ayuda de la condesa Lily, dama de compañía de la emperatriz viuda. La actriz, cantante y bailarina Silvia Luchetti, con un enorme bagaje en el teatro musical, es la encargada de representarla con una fortaleza, vigor y energía descomunal. Luchetti es capaz de cantar, bailar y actuar al mismo tiempo a un altísimo nivel.

El actor Carlos salgado, participante en musicales La Bella y la Bestia o Los Miserables, tiene un papel muy complicado como Gled, miembro de la checa con una única misión: descubrir si realmente la menor de los Romanov sigue viva. En la vertiente más teatral, salgado hace las veces de antagonista y es el encargado de glosar y dar continuidad al triunfo del bolchevismo. En este aspecto realiza un magnífico trabajo y, por la evolución de su personaje, puede imprimirle cierta ternura. Sin embargo, la vertiente vocal es aún mejor y deleita a los presentes con su chorro de voz y sus perfectos agudos.

Completa el reparto la vocalista Àngels Jimenez como María Fiódorovna, emperatriz viuda ilusionada y desesperada, a parte iguales, con encontrar a su nieta. Jimenez  ha triunfado tanto en el teatro dramático, Lulú o Bodas de Sangre, como en el musical Nine o Sonrisas y Lágrimas y en esta ocasión demuestra su entereza y porte escénico propios de la realeza y clava la voz de una venerable anciana. No podemos obviar el buen trabajo del reparto infantil con sus voces agudas y sus movimientos angelicales.

Complejas coreografías con un espectacular diseño de vestuario

Otro de los elementos necesarios para catalogar a una obra como musical es el coreográfico. Peggy Hickey, con numerosísimos trabajos y galardones, dirige a un grupo de diez bailarines y bailarinas. En otras ocasiones, los bailes son accesorios y van de la mano de las canciones pero en Anastasia tienen un peso específico y muy potente. En un ejercicio de síntesis y desde mi óptica particular, las coreografías van encaminadas en una doble dirección. Por un lado tienen una vertiente cómica, peleas callejeras, construcciones simpáticas, foxtrot, cabaretescas e incluso folclóricas, y otras de mayor formalidad y clasicismo, como coreografías históricas con bailes reales o el fabuloso “cuarteto en el ballet”. Las distintas variaciones (individuales, grupales, simétricas…) van acorde con la elegancia, clase y majestuosidad de este musical.

La vistosidad de las coreografías se produce, en parte, por el espectacular diseño de vestuario hecho a media, a cargo de Linda cho, y peluquería, por Charles G. LaPointe. La productora afirma que salen a escena más de 125 trajes completos durante la función, un total de 85 pelucas de pelo natural hechas y peinadas pelo a pelo o más de 25 elementos de posticería entre barbas, bigotes y perillas. Estos números nos pueden dar una idea del altísimo nivel del atrezzo y de la rapidez de los cambios de vestuario. Además, todo ello va acorde con la moda y las distintas clases sociales: desde faldas andrajosas propias de las barrenderas de la época rusa, hasta lujosos vestidos de gala de los Romanov o las coloridas faldas parisinas.


Construcción escenográfica impactante con una sobresaliente videoescena

Por una cuestión meramente organizativa, suelo dejar para los últimos párrafos la construcción escenográfica y el diseño técnico, aunque si fuera por orden de importancia probablemente ocuparían los primeros párrafos porque son descomunales. La escenografía de Anastasia, a cargo de Alexander Dodge, cuenta con tres elementos giratorios, uno central y dos laterales. Además del panel deslizante en el centro del escenario. Según la organización, toda la construcción supera las 75 toneladas de peso. Su diseño se caracteriza por una minuciosidad y cuidado en los pequeños detalles: desde decorados lujosos para emular el Palacio de los Romanov o el ambiente nocturno parisino, hasta ambientes sombríos para reflejar el hambre y la penuria de la Rusia de principios de siglo.

Si por algo el público recordará el diseño de este musical es por el realismo y espectacularidad de la videoescena, a cargo de Aaron Rhyne. Es tan asombroso que el espectador parece caminar junto a la protagonista por calles de Leningrado, disfrutar de un agradable paseo por los Campos Elíseos o sentir la presión de ser perseguidos por las fuerzas bolcheviques en los vagones de un tren. Esta última escena es fabulosa y parece haber sido sacada de una película antigua, donde a través del efecto croma da la sensación de movimiento y profundidad. Para todo ello, se han utilizado nueve pantallas led traseras, una central y ocho laterales además de tres proyectores repartidos a lo largo del escenario. De momento, el diseño de video es lo más cerca que estamos de técnicas tridimensionales o de realidad aumentada y resulta todavía más asombroso por la perfecta fusión del decorado, y la videoescena. En definitiva, parece estar sacado de un cuento de hadas y por ello Rhyne ha sido el ganador, en dos ocasiones, al Mejor diseño de proyecciones. Por último, Donald Holder es el encargado de iluminar este viaje con tonos fríos, azules y violetas, de la oscura y fría eslava hasta los más coloridos y radiantes cuando los personajes se encuentran en la moderna y deslumbrante Ciudad de la Luz. En conclusión, un espectáculo musical sobresaliente.


En Anastasia el musical revivirás la historia de la princesa real rusa, vibrarás con sus armoniosas melodías y coreografías y disfrutarás de una colosal puesta en escena

Alberto Sanz 
@AlbertoSblanco

Autor: Terrence McNally
Director: Darko Tresnjak
Música: Stephen Flagherty
Reparto: Jana Gómez, Íñigo Etayo, Carlos Salgado, Silvia Luchetti, Javier Navares y Àngels Jiménez, José Navar, Andrea Currello, Diego Rodríguez, Juan Bey, Marc Flynn, Marta Malone, Rafael Granados, Maria Arevalo y Xènia García.
Bailarines: Jaime Soriano, Alberto Escobar, Anna Coll, Antonio Fago, Esteban Verona, Morena Visci, Paula Arévalo, Pep Guillem, Rosa Planchart y Vivec Llera.
Lugar: Teatro Coliseum (Calle Gran Vía, 78, 28013 Madrid)

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