BELLAS Y BESTIAS: LAS DOS CARAS DE LA MENTIRA - Canal Hablamos

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28 octubre 2018

BELLAS Y BESTIAS: LAS DOS CARAS DE LA MENTIRA



Las reuniones entre amigos pueden ser a simple vista un plan perfecto pero cuando no lo son tanto se parecen más a los partidos de fútbol con rivalidad histórica, de alto riesgo, donde impera la famosa fórmula de arresto estadounidense, advertencia Miranda, “Tiene el derecho a guardar silencio. Cualquier cosa que diga puede y será usada en su contra”. Si desean asistir a una comedia loca y conocer a cinco peculiares personajes pueden visitar el Teatro Reina Victoria.

En Bellas y bestias estamos invitados a la velada organizada por Alicia Castro (Silvia Gambino), una afamada actriz española en horas bajas tanto en el terreno profesional como en el personal. Castro decide organizar una cena en su casa, para celebrar su supuesta vuelta a la gran pantalla, rodeada de sus “seres queridos”: dos actrices de teatro y amigas entre sí, Paula Ramos (Sara Gómez) y Marta Orozco (Susana Garrote) y un nuevo ligue de sangre italiana, Marco (Jose Ygarza); al que se unirá un famoso cantante amigo de Marta, David Carrillo (Antonio Lago). Lo que empieza siendo un ambiente de gozo, risas y celebración se terminará convirtiendo, por medio de alcohol, lujuria y drogas, en una pesadilla donde los celos, envidias y soberbias serán las protagonistas, porque todos tienen algo que esconder.  

El género predominante de la representación es el de comedia y la prueba empírica son las risas de los espectadores. Resulta algo más complicado situarla en un subgénero concreto porque encontramos situaciones surrealistas, dramáticas, enredos entre los protagonistas y mucho humor negro. Paco Rodriguez, autor y director de la obra, crea un relato ligero, ágil y sobre todo muy divertido. Recomiendo a los espectadores no hacer cábalas sobre cómo irá transcurriendo la trama porque estoy convencido que errarán. En este sentido, Bellas y bestias rompe con los tiempos clásicos de introducción, nudo y desenlace. Las escenas primeras parecen transcurrir de forma lineal, sosegadas y sin incidentes pero poco a poco van aflorando secretos de los protagonistas que desencadenarán finales sorpresivos. Así mismo, harán reflexionar al público sobre aspectos como el peligro de ciertas mentiras, lo idílico de ser famoso o el comportamiento humano en situaciones límite y, todo ello, provocará catarsis continuas sobre el escenario.


Desde el punto de vista técnico, el libreto de Rodríguez contiene herramientas teatrales muy bien implementadas en la obra, como apartes en un ejercicio de ruptura de la llamada cuarta pared –donde los personajes se despojan de sus corazas y dicen aquello que realmente sienten– o flashback para contextualizar y aportar más información al espectador sobre la trama. No obstante, estos últimos son desde mi óptica algo extensos. Rodríguez, al frente de obras como La partida, Desamparadas o La regla del tres, se desdobla como dramaturgo y dirige esta representación. En esta ocasión, la mayor dificultad reside en aportar inteligencia y control a situaciones descontroladas y al borde del caos. Puede parecer sencillo dirigir una representación donde el vino blanco corre como el agua o donde todo fluye de forma espontánea como si habláramos de una improvisación, pero precisamente esos son los aspectos que deben cuidarse para proyectar al espectador esa sensación de naturalidad, y Rodríguez lo consigue.

Las cuatro actrices y los dos actores no solo representan a sus respectivos papeles sino que lo viven en carne propia, pues rara vez permanecen inmóviles sobre el escenario; salvo cuando, por medio del flashback, quedan congelados.  Además, interpretan de forma oportuna, sin sobreactuaciones, las escenas donde reina el galimatías por algún dardo envenenado y corrosivo entre ellos despertando, de este modo, las bestias que llevan dentro.

La obra gira entorno a Alicia Castro, interpretada por Silvia Gambino, una famosa actriz española camino de la vejez sumida en el olvido y marcada por la ruina y la soledad. Así descrito, el lector puede pensar que hablo de un papel cercano al drama; pero de ningún modo es así. Gambino, rostro conocido por participaciones en programas como La revista, La Comedia o Escenas de matrimonio, saca a relucir su vis cómica y su facilidad para hacer reír incluso en los momentos de mayor histeria de Alicia Castro. En algunos instantes, personaje y actriz son uno y vemos a Gambino en estado puro con gran solvencia, fuerza y poderío escénico. Un aspecto innovador en esta representación es la aparición vía vídeo de Pilar Castro como Pepa, representante de Alicia. Tanto como actriz de teatro, cronología de las bestias, de televisión, Olmos y Robles, o de cine, Gordos, esta actriz madrileña destaca por su semblante tranquilo y una cuidada y dulce puesta en escena.

Sara Gómez y Susana Garrote interpretan a Paula Ramos y a Marta Orozco, respectivamente, una pareja de amigas y actrices de una obra teatral incipiente. Allí conocen a Alicia Castro y se forja algo parecido a una amistad entre las tres. Gómez, actriz precoz con papeles en teatro, cine y televisión, interpreta a una joven optimista tan exuberante como naif e ingenua a la vez. Esta personalidad cristalina unida a su histrionismo en algunas escenas arranca las risas al espectador. Por su parte, Garrote, con más de una quincena de trabajos entre obras de teatro y series televisivas, es la antítesis de su compañera. El carácter hosco, los dardos envenenados y las risas falsas son bien interpretados y también consiguen el beneplácito del público.


A la anterior cuchipanda se suma Antonio Lago, interpretado por David Carrillo, un cantante en alza amigo de Paula y admirador de Alicia. Este  polifacético actor y presentador madrileño –doblador de Ron en Harry Potter desde la tercera película y con papeles protagonistas en musicales de éxito– comienza la obra con timidez y un carácter introvertido por exigencias del guion. A medida que pasan los minutos su personaje se abre en canal y suelta zascas por doquier permitiendo a Carrillo mostrar sus dotes para la interpretación. Por último, en orden de aparición, Jose Ygarza da vida a Marco, un misterioso hombre con rasgos apolíneos amante de Alicia Castro. En las primeras escenas, la presencia de este actor, modelo y publicista parecía anecdótica pero con solo una frase y unas extrañas “gotas” en la bebida es capaz de provocar un punto de inflexión en la función y sacar el lado más obscuro del resto de personajes.

La escenografía, por Ysrael Sánchez, es simple pero efectiva y recrea el salón de una lujosa casa con tres objetos indispensables: un confortable sillón, un mueble bar con alcohol duro y un tocador. Resulta muy reseñable el buen trabajo de Otto y Sara Torres en el diseño de luces. Los flashback cuentan con colores distintos e intensidad diferente, como suele ser habitual, y los momentos de mayor catarsis son iluminados de forma estroboscópica. En definitiva, una comedia gamberra y muy divertida.


Una reunión de amigas, una buena noticia que comunicar y seis personajes con dos caras: bellas y bestias


ALBERTO SANZ 
@AlbertoSBlanco

Autor y director: Paco Rodríguez
Reparto: Sílvia Gambino, David Carrillo, Sara Gómez, Susana Garrote y José Ygarza.
Lugar: Teatro Reina Victoria (Carrera de S. Jerónimo, 24, 28014 Madrid)


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