APOCALIPSIS, CIRCO DE LOS HORRORES: UNA HECATOMBE TEATRAL Y MUSICAL CERCANA A UNA REALIDAD MEDIOAMBIENTAL - Canal Hablamos

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18 diciembre 2018

APOCALIPSIS, CIRCO DE LOS HORRORES: UNA HECATOMBE TEATRAL Y MUSICAL CERCANA A UNA REALIDAD MEDIOAMBIENTAL



El fin del mundo ha llegado. La Caja Mágica de Madrid se trasforma en el epicentro de la antesala de la muerte y acoge un espectáculo de lo más apocalíptico. Los asistentes tendrán la oportunidad de asistir en directo a la destrucción de todo lo conocido, mientras disfrutan de la fusión de música rock, la majestuosidad de la ópera, el ritmo del teatro musical y el riesgo del circo.

Con motivo de las fiestas navideñas surgen espectáculos pensados para toda la familia y, probablemente, el prototipo de evento más característico de estas fechas sea el conocido como circo. Este término, de forma primigenia, engloba al conjunto de disciplinas artísticas representadas bajo una carpa de grandes dimensiones. En esta ocasión, Apocalipsis se basa en este concepto pero plantea un colosal espectáculo que va más allá de lo que se ha hecho hasta ahora en forma y contenido.

El ideólogo de este show y el encargado de llevarlo a cabo es Suso Silva, Premio Nacional de Circo 2003. Anteriormente ya había protagonizado tres espectáculos anteriores, El Circo de los horrores, Manicomio y Cabaret maldito, con una excelente acogida por parte del público. Con motivo del undécimo aniversario de la idea inicial ha querido arriesgar y lanzar este innovador show con una inversión de 3.500.000 de euros. El resultado es más que satisfactorio. El público cada vez es más exigente y pide nuevas propuestas con el objetivo de ser sorprendido. Una forma, probablemente la más complicada, sea a través de un relato estructurador y a poder ser de actualidad.


Silva, con amplia trayectoria nacional e internacional en eventos circenses y creador de El circo mágico, apuesta por situar como eje central del espectáculo el cambio climático. Los espectadores serán testigos de un planeta devastado a consecuencia de las guerras, sequías, enfermedades, caos medioambiental y peleas entre razas, donde los recursos para subsistir son escasos. Un tema, sin duda, de dolorosa actualidad y del que, desde mi óptica, aún no hemos tomado suficiente conciencia. Sin embargo, desde una mirada teatral y artística, el concepto del cambio climático es demasiado amplio y un tanto difuso. Por este motivo, comparto la idea de dividir el espectáculo por clanes, todos ellos supervivientes del apocalipsis: el regente, los maoríes, los plateados, las damas blancas y los infectados. Además, cuando entramos en la página web del espectáculo, de excelente diseño y manejabilidad, en función de la fila que elijamos formaremos parte de uno u otro clan. Una forma más de hacer sentir único a cada persona asistente. No obstante, sería positivo hacer hincapié a lo largo del espectáculo el clan al que pertenece cada espectador.

Antes hacía referencia al factor sorpresivo, pero los asistentes piden aún más. De hecho, todos los espectáculos de gran envergadura emplean el concepto de experiencia. El espectador además de disfrutar, reír y pasar un rato agradable quiere vivir una experiencia. Quien asista al Apocalipsis, Circo de los horrores la vivirá incluso en el preámbulo del espectáculo. Los minutos antes del comienzo de otras obras suelen ser minutos perdidos, pero Raul Massana se encarga de que en esta ocasión no ocurra. El cómico y guionista, seguido de un cámara televisivo, hace las veces de reportero y saca a relucir el humor ácido, canalla y su facilidad de improvisación que tanto le caracterizan. Además, también interviene en el espectáculo propiamente dicho con un monólogo hilarante cuyo tema no desvelaré, aunque obviamente guarda relación con el sentido global del show. Continuando en el terreno del humor, Suso Silva, como maestro de ceremonias, además de presentar a los clanes también muestra su faceta como payaso especializado en mimo y pantomima. Si el humor del anterior cómico es atrevido, el de Silva es irreverente y adulto. A quien le guste esta modalidad reirá a carcajada aunque quien no sea partidario, puede llegar a incomodarle y más aún si forma parte del grupo de los elegidos. Eso sí, hay que reconocerle sus habilidades de interpelación continua y de contacto directo con los presentes.   

Otra de las esencias de Apocalipsis, Circo de los horrores es la música en directo, interpretada por la vocalista Anés León acompañada de Iván Ballester un virtuoso guitarrista, envuelto en una estética rock. De hecho, podemos emplear el término de ópera rock por sus potentes notas, bailes alocados y la correcta elección de las canciones que encajan perfectamente con este ambicioso e irreverente espectáculo musical y teatral.


Dejando a un lado el relato particular, el humor y música, otro de los motivos para acudir a este circo es presenciar en directo las complejas habilidades de los artistas. Las casi 100 personas de 10 nacionalidades entre acróbatas, contorsionistas, equilibristas, trapecistas y volatineros, entre otros,  estuvieron a un altísimo nivel, volvieron a poner de manifiesto la riqueza intercultural y despertaron el aplauso del público. Mención especial, por la acalorada ovación de los espectadores y por la peligrosidad extrema, a los lanzadores de cuchillos, Tyrone Lyner y Guillermina, a  los motoristas, Lucena Extreme, por su número en una gran esfera metálica conocido como “Globo de la muerte” y a los responsables de las acrobacias aéreas en la modalidad de motociclismo estilo libre o freestyle. En cierto modo, Apocalipsis, Circo de los horrores también podría ser definido como un espectáculo de variedades al incluir otras disciplinas no muy comunes como el baile flamenco sobre el tablao, ejecutado por la bailaora Cecilia Gómez, e incluso asombrosos dibujos realizados con arena por Kelly Huesca. No he incluido, la modalidad del baile porque durante todo el espectáculo podemos presenciar vistosas, coloridas, complejas y variadas coreografías, dirigidas por Tony Espinosa, con ritmos y estilos diversos como urbanos, contemporáneos o incluso tribales.

La brutal e imponente puesta en escena es otro de los puntos fuertes de este espectáculo circense y musical representado en un escenario de más de 600m2, bajo una enorme carpa de 4000 m2 de lona, 1000 m2 de superficie y 23 metros de altura. Un despliegue de medios de escasos precedentes para un espectáculo de estas características. Estos números permiten a los artistas realizar actuaciones paralelas a ambos lados del escenario e incluso que Suso Silva pueda desplazarse en moto de uno a otro extremo.

La construcción escenográfica de Fito Dellibarda destaca por su realismo al recrear con la ayuda del atrezzo el fin del mundo, en la línea de la perfecta caracterización de los artistas por Rebeca Rueda y el vestuario diseñado por Nuria Manzano. El fuego a modo efecto visual es perfecto aunque sí eché en falta el uso del humo artificial, muy usado precisamente en los conciertos de rock. Los colores oscuros y tétricos elegidos por Juanjo Llorens al frente del diseño de iluminación son los correctos. Por si no fuera suficiente, en la parte trasera del escenario está ubicada una enorme pantalla Led de 30 metros de largo por 8 de alto, donde se proyectan paisajes como fondo de los números circenses y videos de una calidad asombrosa, aunque su contenido sea desolador e invite a una seria reflexión de los asistentes sobre si el apocalipsis ya es cosa del presente.


Apocalipsis, Circo de los horrores es el fin del mundo cantado a ritmo de música rock con arriesgadas actuaciones de artistas circenses


Alberto Sanz Blanco
Periodista

Idea original y dirección artística: Suso Silva
Dirección y producción ejecutiva: Manuel y Rafael González
Diseño de iluminación: Juanjo Llorens
Diseño escenografía: Fito dellibarda
Diseño y producción musical: hermanos Aragón
Coreografía y movimiento escénico: Tony Espinosa
Diseño de vestuario: Nuria manzano
Caracterización y maquillaje: Rebeca Rueda
Cuerpo de Baile: Sara Martín Aparicio – Capitana. Alexei Postolovski, Laura Salvador Palau, Mario Parra, Gema Álvaro López, Cora Panizza Medina, Rocío Dusmet, Monika Guerrero
Música en directo: Cantante y bajo eléctrico Anés León. Guitarra y directo Iván ballester – yuman. Violín y violín eléctrico: Pedro Hernández. Batería Antonio Javier Álvarez “travet”
Lugar: Caja Mágica, Madrid

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