CIRCLASSICA: UN SUEÑO HECHO REALIDAD 250 AÑOS DESPUÉS - Canal Hablamos

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28 enero 2019

CIRCLASSICA: UN SUEÑO HECHO REALIDAD 250 AÑOS DESPUÉS



Todas las historias con final feliz comenzaron con un sueño. Personalidades tan diversas como Martin Luther King, en su ilustre discurso, Shakespeare, en su obra o Albert Einstein, en la formulación de la teoría de la relatividad, tuvieron un sueño y se hizo realidad. La historia del creador de Circlassica, Emilio Aragón, también partió de un sueño. Si desean conocer más de esta historia, aún pueden adquirir las localidades para disfrutar de un circo de ensueño en el recinto ferial de IFEMA.

Un año más, Manuel y Rafael González, al frente de Productores de Sonrisas, vuelven hacer realidad el deseo de niños, jóvenes y adultos organizando un circo en Madrid. Si el pasado año ya triunfaron con su propuesta de El Circo Mágico, este año la productora se ha superado y ha creado un espectáculo sobresaliente. Nada de lo que sucede en la pista está hecho al azar y, en este caso, ni el nombre de este evento ni su significado lo están. Este año el circo moderno celebra su 250 aniversario, y no hay mejor manera de hacer honor a esta efeméride que un espectáculo circense. Nadie pone en duda que el circo es arte, y el arte cultura; por tanto, me entristece que las instituciones públicas no hayan dado publicidad a este aniversario y a tantas sagas de artistas que han hecho feliz con sus números a niños y adultos. Sin embargo, los profesionales de este arte son el mejor embajador de su trabajo y les funciona. Circlassica, debido a la alta ocupación, ha prorrogado este espectáculo hasta el 3 de marzo.


El nombre de este evento familiar tampoco es casual. Emilio Aragón, director artístico de este proyecto, hace un sonoro e ingenioso juego de palabras con circo y clásico. Los espectáculos, con independencia del género, se han imbuido de las nuevas tecnologías y de los efectos especiales, en ocasiones histriónicos, olvidándose de su esencia más primaria. Siempre es bueno volver a los inicios y a partir de ahí comenzar las innovaciones. Esto es precisamente lo que ha hecho Aragón; probablemente una de las voces más autorizadas por su experiencia familiar y laboral. Su vida y este circo guardan relación con el protagonista de la película El gran showman. Con su espectáculo, este multidisciplinar  humorista, actor, músico, cantante, presentador y productor regresa al germen del circo y, con ello, pretende rendir un homenaje a todos esos artistas que un día se atrevieron a soñar y decidieron dedicar su vida a hacer felices a los demás, desafiando a Newton y sus leyes, convirtiendo lo imposible en posible y, sobre todo, emocionando.

Todo evento cultural en la actualidad debe ofrecer una experiencia al espectador y contar con un relato o elemento estructurador. Circlassica supera con nota ambas premisas. Nada más entrar en el recinto, de carpa circense, ya comienza la experiencia para el público, con actividades enfocadas a los más pequeños y con espacios específicos para inmortalizar este momento; por no hablar del olor inconfundible de las palomitas recién hechas o el del algodón de azúcar. Pocos minutos después, suena la melodía de un pequeño órgano. Bajan las luces y comienza el espectáculo.

Toda historia debe tener al menos un narrador, en este caso es doble. Por un lado, el externo, con la voz cálida y entusiasta del mismo Emilio Aragón, quien nos va introduciendo, de forma audiovisual, los números con pequeñas pinceladas de historia. Estas píldoras de sabiduría, su recuerdo particular a la mujeres y la aproximación a disciplinas afines como la pintura enfatizan el carácter didáctico de la representación y, por tanto, son a mi juicio un valor añadido. Por otra parte, el narrador del relato, propiamente dicho, recae en un cándido, bonachón e ingenuo payaso, Nim (Samuel Peña) enamorado de Margot (Nardelis), una joven bailarina. Ambos artistas destacan por su marcada gestualidad facial y corporal y por una comunicación no verbal desbordante. Su historia de amor no correspondido genera momentos tanto divertidos como emotivos y, como antes hice referencia, su presencia tampoco es casual. Estos dos personajes son un homenaje a dos artistas referentes del universo circense, al payaso Gabriel Aragón, más conocido como Pepino, y a Virginia Foureaux, acróbata ecuestre. En boca de los artistas Nim y Margot llevan al espectador al interior del corazón del circo.


Los asistentes podrán ver las disciplinas clásicas del circo como funambulistas, trapecistas, equilibristas, bailarines y malabaristas, y también algunas innovaciones y actuaciones nunca vistas. Esta mezcla da como resultado unos números circenses inteligentes, ingeniosos e imaginativos, puestos a disposición del público bajo una sutil y elegante puesta en escena, en ocasiones igual algo lenta. Un ejemplo práctico es la recreación de los animales gracias al gran trabajo de caracterización y vestuario, por parte de los mismos artistas, ante la lógica prohibición de participar en los circos. En definitiva, los cincuenta profesionales, realizaron unos números soberbios que contaron con el aplauso y el beneplácito de los espectadores; incluso en un momento dado hasta los abucheos están justificados. El hermanamiento intercultural entre todos ellos, es una de las mejores lecciones que nos deja este circo, porque como bien dice Aragón, no tienen casa pero sí hogar y forman, así, una familia.

Sin ánimo de destripar nada, destacaría la elasticidad y coordinación del dúo Ebenezer. La habilidad de caminar sobre el alambre de Erik Niemen, la de Pavel Evsukevich con los aros y pelotas y la combinación de fuerza y equilibrio de The Realcris. Por su parte, las rusas Toupe Skokov realizaron saltos imposibles en un balancín gigante. Los acróbatas aéreos, Flying Zuniga, desafiaron las leyes de la gravedad y volaron de un lado a otro del recinto. En relación a los números acrobáticos, en un primer momento eché en falta aparatos fijos, pero posteriormente me di cuenta que no eran necesarios porque las partes del cuerpo de los artistas servían como elementos de apoyo y, en ocasiones, con único punto. Los hermanos Días realizaron una sorprendente actuación como icarios –malabaristas que únicamente se valen de sus pies–, y el cuerpo de baile tiñó de elegancia todo el espectáculo. Por último, un circo no sería tal sin la actuación de payasos como los de la compañía española Ale hop.


Otra de las esencias de este espectáculo es la música en directo creada y ejecutada por cuatro de los hermanos Aragón integrados en la banda ALARMANTIKS. Sus notas acompañan todos los números circenses y ayudan a potenciar las situaciones de tensión. En un espectáculo de esta envergadura es tan importante los artistas como el equipo técnico con nombres como Juanjo Llorens, con una correcta y mágica Iluminación, Kristine Lindmark, en coreografía y movimientos escénicos, o la compañía METRICO MEDIA, al frente de la escenografía. Esta última, ubicada bajo una enorme carpa blanca, recrea a la perfección los camerinos, estancias de los artistas y la entrada semicircular de los circos. Todos hacen posible que el circo siga de moda y que continuemos soñando allá donde vayamos. Larga vida al circo.



Circlassica, el mejor homenaje a los 250 años de la creación del circo con un espectáculo inteligente, ingenioso e imaginativo bajo una sutil y elegante puesta en escena

Alberto Sanz Blanco
Periodista 

Creación: Manuel y Rafael González (productores de sonrisas)
Dirección artística: Emilio Aragón
Músicos: Rodrigo Aragón Jiménez (bajo y coros), Alejandro Aragón Mingo (teclados), Gonzalo Aragón Jiménez (guitarra y voz) y Alonso Aragón Jiménez (batería y coros)
Lugar: Av. Partenón, 5, 28042 Madrid

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