EL JOVENCITO FRANKENSTEIN: LA MEJOR Y MONSTRUOSA COMEDIA MUSICAL DE TODOS LOS TIEMPOS - Canal Hablamos

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06 enero 2019

EL JOVENCITO FRANKENSTEIN: LA MEJOR Y MONSTRUOSA COMEDIA MUSICAL DE TODOS LOS TIEMPOS


Calle Gran Vía, 66, 28013 Madrid

El apellido de una persona le acompaña para siempre y no es lo mismo uno común o corriente que otro al que asociamos de forma inequívoca con alguien. Generación tras generación se crean las sagas familiares, cuyo peso puede llegar a ser muy alto. El apellido Frankenstein vuelve a estar de moda y después del rotundo éxito en medio mundo, ahora resuena en el Teatro de la Luz Philips Gran Vía.

El reconocido cineasta y comediante Mel Brooks, en colaboración con Thomas Meehan, creó en 1974 una película cómica, dirigida por el propio Brooks, como una parodia del cine de terror clásico. Con el paso de los años ambos tuvieron la genial idea de traspasar la pantalla y convertirlo en un musical. En la actualidad, los cinéfilos, teatreros y el público en general ya no pueden concebir la obra de otra manera. Esta adaptación electrizante de la película monstruosamente divertida de Mel Brooks incorpora el estilo de la gran pantalla sumando además las características teatrales propias del género y con el sello distintivo de la gran productora LETSGO, responsable de otros éxitos como Dirty Dancing, la saga The Hole o La Familia Addams. Estos ingredientes convierten a la obra en un todo artístico sobresaliente, aunque en algunos instantes el coctel teatral y musical esté sobrecargado y resulte abrumador.

La historia del menor de la saga es conocida por todos. Tras la muerte del famoso doctor Víctor Frankenstein, su nieto Dr. Frederick Frankenstein (Víctor Ullate) o ´ Fronkonstin´ como él prefiere, hereda un castillo en Transilvania. Con algún que otro recelo y dejando atrás a su joven prometida Elizabeth Benning (Marta Ribera) decide viajar a la región sin más pretensión que la de visitar su nueva posesión. Allí conocerá a su jorobado sirviente Igor (Jordi Vidal), a su joven y atractiva asistente Inga (Cristina Llorente) y a una imperturbable ama de llaves, Frau Blücher (Teresa Vallicrosa). Todos ellos volverán a despertar en el prestigioso doctor el deseo de continuar con el legado de su abuelo e intentará dar vida a un nuevo ser monstruoso (Albert Gracia), aunque para ello deba lidiar con el inspector de policía Hans Kemp (Pitu Manuben) y con todo el pueblo, incluido el menos listo, Ziggy (Gerard Mingez). ¿El desenlace? Un éxito de monstruosas consecuencias.

El Jovencito Frankenstein aúna lo mejor del teatro musical con lo mejor del género cómico dando como resultado una desternillante comedia

Cada vez son más los espectadores que apuestan por los musicales debido a la  grandeza y vistosidad del género y por condensar en un mismo espectáculo cuatro de sus características intrínsecas: música, canciones, diálogo y baile. Al igual que en otros géneros teatrales podemos establecer categorías concretas y en este caso todo apunta a lo cómico. De hecho, la película de Mel Brooks fue concebida como una parodia del cine de terror clásico en homenaje a las adaptaciones cinematográficas de la novela de Mary Shelley, Frankenstein, y más concretamente a las producidas por Universal en los años 1930. En definitiva, el Jovencito Frankenstein aúna lo mejor del teatro musical con lo mejor del género cómico. ¿El resultado? Una comedia desternillante.


El responsable de la dirección artística es Steve Ferrer. No se me ocurre mejor persona para comandar la representación que este dramaturgo y actor de dilatada carrera debido a sus conocimientos en el género cómico, con éxitos tan rotundos en la cartelera teatral madrileña y nacional como Toc Toc o Por los pelos, y por su experiencia en la dirección del teatro musical como La Familia Adams. Como adaptador del guion original, Ferrer realiza un magnífico y arduo trabajo porque es capaz de mantener los diálogos originales de la película, incorporar nuevas escenas y transiciones y adaptar el frío humor inglés a la realidad y cultura española con guiños a la actualidad. No sé si es una pretensión del director, pero las referencias implícitas y explícitas al corazón y al cerebro, las cuales me fascinaron, adquieren una dimensión mayor al de los propios órganos y dejan una interesante reflexión que invito a los espectadores a extraerla.

El libreto de la obra es ágil, ligero y desternillante y la balanza entre las frases recitadas y cantadas es correcta. Las primeras sirven para agilizar la trama y las segundas, en forma de números musicales, para mostrar los estados de ánimo de los personajes. Este resultado óptimo también puede apreciarse en la adaptación de las letras realizadas por el propio Ferrer y Silvia Montesinos. El inconveniente que observo, y no es una crítica negativa, es si el público puede ser capaz de digerir la abundancia de información en las letras por la velocidad de algunas de las canciones, como ocurre en los números de “El cerebro” o “De nuevo y por fin los dos juntos”.

Pegadizas melodías interpretadas en directo con vistosas y elegantes coreografías grupales

Como no puede ser de otro modo, las canciones y la música, en sentido genérico, son los elementos definitorios del género musical y lo que el espectador nunca olvida. A la salida del teatro pude comprobar cómo un grupo de niños bailaban y tarareaban algunas de las letras del musical. Una prueba simple pero empírica de lo pegadizo de las melodías. También sirve como ejemplo del carácter familiar de este evento, objetivo ya logrado con la película. Al frente de dicho cometido, la dirección musical, se encuentra Julio Awad, un nombre propio en este ámbito.  Hay pocas obras musicales que no hayan pasado por sus manos, desde éxitos actuales como 33 El Musical o Grandes éxitos hasta clásicos como Sonrisas y lágrimas o El Fantasma de la Opera. En esta ocasión, Awad apuesta por un leitmotiv central –con mismo tempo y ritmo que se irá replicando en muchos de los números– y por motivos concretos adaptados a la idiosincrasia de los protagonistas, como luego comentaré; todos ellos envueltos bajo una estética y ritmos cabaretescos. El punto positivo es la facilidad de reconocer las melodías pero algunas de ellas, y sobre todo en el primer acto, terminan siendo muy similares y los números musicales pierden cierta identidad propia. No puedo dejar de mencionar la música en directo ejecutada sensacionalmente por la orquesta, formada por quince músicos bajo la batuta de Lola Barroso, situada en el lugar donde le corresponde, el foso de orquesta.

Las construcciones coreográficas de los doce bailarines, creadas y dirigidas por Montse Colomé, acompañan las melodías del musical. Con buen criterio, esta multipremiada coreógrafa combina composiciones grupales y distributivas –como la del pueblo en forma de polca o el número de cabaret– con las individuales donde los ojos de los espectadores se posan sobre los protagonistas. Los más de veinte actores y actrices, incluidos ensambles y covers, realizan un soberbio trabajo teatral y musical, gracias al excelente proceso de selección de Daniel Anglés como director de casting, y consiguen proyectar las singularidades de sus personajes, por los que los hacen únicos. De hecho, esta es una de las esencias de la obra, poder presenciar en directo los míticos, arcaicos y dantescos protagonistas de la película homónima. Para conseguir ese realismo el trabajo, por un lado, de peluquería, maquillaje y caracterización, por Olaya Brandón, y vestuario, por otro, a cargo de Felype de Lima es esencial y el resultado final es sobresaliente.


Los míticos personajes de la película ahora en el escenario, interpretados de forma solvente e hilarante con una genial caracterización y vestuario

El protagonista indiscutible que da nombre a la obra es Dr. Frederick Frankenstein, brillante neurocirujano, profesor y nieto del maniático Dr. Víctor Von Frankenstein, genialmente interpretado por Víctor Ullate. Este actor, bailarín y coreógrafo, experto en musicales, destaca por su naturalidad, elegancia y por aportar un aire erudito y señorial a su personaje. Ullate demuestra una vez más su versatilidad artística y sus dotes para el canto y baile. Me fascinó la perfecta ejecución de la difícil técnica del quasi parlato,  además de una marcada gestualidad facial y corporal muy cómicas. Marta Ribera da vida a Elizabeth Benning, la coqueta, escandalosa y excéntrica prometida de Frederick. Los amantes del teatro musical sabrán de las enormes cualidades vocales de esta actriz y cantante con innumerables papeles en espectáculos. Ribera vuelve a regalarnos solos mágicos, juegos melismáticos y modulaciones de difícil ejecución, acompañados de sensuales movimientos de piernas. Su actuación me recordó al fastuoso género de la revista, ahora en decadencia, aunque su esencia todavía continúa presente.

Como bien refleja la canción “De nuevo y por fin los dos juntos”, el menor de los Frankenstein no puede ser entendido sin su leal y fiel lacayo Igor, representado por Jordi Vidal. La dificultad de este papel recae en saber mantener durante las más de dos horas de duración del espectáculo la cifosis (curvatura de la columna vertebral) de su personaje y el actor barcelonés lo logra con mucha gracia y donaire. La imagen mental para describir los movimientos de Vidal es la de una pulga en movimiento y sin, duda, acrecienta la risa de los presentes. En una actitud hierática e impertérrita está Frau Blücher, ama de llaves del castillo de Frankenstein y antigua amante de Víctor. Al contrario que el anterior personaje, la grandeza reside en los escasos movimientos y en no perder la mirada fría y distante, aunque los instantes de descontrol son geniales. Todo ello es genialmente interpretado por la actriz barcelonesa Teresa Vallicrosa. La candidez, bonhomía e inocencia son aportadas por Cristina Llorente, actriz vallisoletana experta en teatro musical, con Inga, una joven y atractiva transilvana contratada para asistir a Frederick en el laboratorio.

Un monstruo anda suelto en busca de comprensión…

El pueblo, como ente, también interviene en la representación en forma de turbas y pequeñas insurrecciones para impedir los experimentos del joven doctor. Entre ellos destaca Ziggy conocido como “el tonto del pueblo” interpretado de forma ingeniosa e hilarante por Gerard Minguez. Al frente de los aldeanos está el Jefe de policía de Transilvania, Hans Kemp, quien tiene un brazo y una pierna de madera como consecuencia de un enfrentamiento con el monstruo original. Pitu Manuben es el encargado de interpretarlo de forma muy realista y también se viste de un ciego ermitaño cuyo único propósito es encontrar un amigo, protagonizando, de este modo, un divertido sketch. Hablando de criaturas monstruosas, y aunque parezca imposible, Albert Gràcia da vida a un abominable humanoide de gran corazón. Sus movimientos torpes pero coordinados y los inesperables giros de guion ocupan la mayor parte del segundo acto. Este actor barcelonés experto en musicales pone a disposición del público sus conocimientos en mímica y sus estudios como payaso, porque el monstruo no tiene capacidades para el habla y solo emite sonidos. En definitiva, una actuación sobresaliente.

La construcción escenográfica, obra de Felype de Lima, está a la altura de este musical. De forma funcional y realista se recrean los distintos ambientes por los que transcurre la representación: el aula magna del profesor, las calles de Transilvania, los alrededores del castillo –en videoescena– y el laboratorio como sala de experimentos. Allí, podemos presenciar una alucinante elevación. Sin duda, uno de los mejores momentos del musical, técnicamente hablando. Todos estos escenarios son posibles gracias a las plataformas móviles. Su estratégica forma de colocación y su recubrimiento acristalado son sensacionales y consiguen el efecto de profundad infinita.  Por último, la perfecta iluminación de Juanjo Llorens, con proyecciones de videos en el escenario incluidas, y el correcto diseño sonoro supervisado por Javier Isequilla crean efectos especiales mágicos y terroríficos, con chispas y humo artificial. Dos adjetivos también aplicables a este sobresaliente musical.


En El Jovencito Frankenstein disfrutarán de la mejor y monstruosa comedia musical de todos los tiempos


Alberto Sanz Blanco
Periodista


Autor: Mell Brooks
Productor Artístico: Iñaki Fernández
Director artístico: Esteve Ferrer
Adaptación de letras: Esteve Ferrer y Silvia Montesinos
Director musical: Julio Awad
Reparto: Víctor Ullate Roche, Marta Ribera, Jordi Vidal, Albert García, Cristina Llorente , Teresa Vallicrosa Pitu Manubens, Gerard Mínguez, Pablo Plaza, Joselu Lopez, Adrián Quiles Arias, Álex Chávarri, Avelino Piedad, Maria José Garrido, Desirée Moreno, Laura Castrillon, Belén Marcos, Graciela Monterde,  Chema Zamora ,  Natalia Delgado,  Thais Curiá y Natxo Núñez.
Lugar: Teatro de la Luz Philips Gran Vía (Calle Gran Vía, 66, 28013 Madrid)
Venta de entradas: https://www.taquilla.com/entradas/el-jovencito-frankenstein?t10id=1201

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