BILLY ELLIOT, EL MUSICAL: EL MAYOR LOGRO PERSONAL Y TEATRAL - Canal Hablamos

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30 mayo 2019

BILLY ELLIOT, EL MUSICAL: EL MAYOR LOGRO PERSONAL Y TEATRAL



Hacer realidad tus sueños es la frase más simple y común que alguien puede decirte pero no hay mayor alegría que lograrlo. Constancia, capacidad de superación y trabajo en equipo son algunas de las actitudes y aptitudes que debemos tener presentes para luchar por nuestro objetivo. Todas ellas son compartidas tanto por el protagonista de esta historia como por la excelente producción de este sensacional musical ubicado en el Nuevo Teatro Alcalá.

El título de la representación va asociado a la  película homónima, del año 2000, bajo la dirección de Stephen Daldry y con guion de Lee Hall. Su protagonista conmovió a varias generaciones y rompió barreras y tópicos sobre los absurdos estereotipos de género que hasta entonces permanecían en la mente de muchos y que, desgraciadamente, no están derribados del todo.

En esta ocasión, el público conocerá o recordará, la historia de Billy (Diego Rey), un niño de once años nacido en Easington, Inglaterra, cuya pasión es la danza. El pequeño de los Elliot deberá enfrentarse a su padre (Juan Carlos Martín), quien desea que haga boxeo, y a su hermano Tony (Adam Jezierski), en un ambiente prerrevolucionario de huelga de mineros, quienes paralizaron la industria del carbón en Reino Unido para protestar contra los recortes del gobierno de Margaret Thatcher. Sin embargo, el joven huérfano de madre (Allende Blanco) contará con el apoyo incondicional de su maestra y mentora Señorita Wilkinson (Pepa Lucas) además de los ánimos de su abuela (Mamen García). Su objetivo es lograr la admisión en la prestigiosa escuela de ballet Royal Ballet School aunque por el camino también aprenderá una lección de vida.

Uno de los mejores musicales gracias a las entrañables canciones de Elton John y el trabajo de David Serrano

Cuando supe que la producción llegaría a Madrid, hace camino de dos años, pensé sobre la pertinencia de una adaptación musical al contar, la película, con un relato muy potente, unas coreografías complejas y vistosas y la música del maestro Elton John. El archiconocido cantante inglés se declaró admirador de la película homónima y sus canciones suenan en esta producción bajo la dirección de Gaby Goldman y la batuta de Enric García. Después de visionar el espectáculo, mis reflexiones previas han sido confirmadas porque estamos ante uno de los mejores musicales de la amplia cartelera teatral madrileña, tanto en forma como en contenido.



El trabajo de adaptación y dirección de David Serrano, del libreto escrito por el propio Lee Hall, es fabuloso por múltiples motivos. Este polifacético director, guionista y adaptador de cine y teatro ha sabido proyectar la dureza del film original y plasmar los valores de tolerancia, constancia y respeto tan necesarios hoy en día. Además destacaría, y aquí reside una de las esencias de este musical, la fusión de las líneas y contextos narrativos argumentales. El drama personal del incipiente bailarín es mezclado en escena con el drama de los mineros. Al principio dichas tramas parecen paralelas e inconexas, pero poco a poco van entremezclándose de forma sensacional, a la par que las coreografías, para engrandecer, así, esta producción teatral de la mano de SOM Produce. La proporción entre las frases recitadas y cantadas es perfecta. Las primeras sirven para dar continuidad y agilidad al relato y las segundas para expresar de forma más nítida los sentimientos de los protagonistas. La suma de ambas, unida a la exquisita integración del aspecto coreográfico, nos lleva a un resultado sobresaliente con números musicales muy potentes.

Un joven y profesional reparto con coreografías individuales de alta complejidad técnica

La mayor dificultad, a priori, de este musical, y a su vez una seña de identidad, es el elevado número de artistas jóvenes, por no decir niños. Todos dan una lección de que la juventud no va ligada a la  inexperiencia. Parece casi imposible cómo alguien con tan solo 13 años es capaz de ejecutar a la perfección una coreografía individual de dificultad mayúscula y cantar al mismo tiempo. Este éxito es compartido y apadrinado por los profesores de danza e interpretación, bajo la atenta mirada de los prestigiosos directores Carmen Roche y Víctor Ullate. En la obra, el pequeño Billy afirma que para llegar a ser un profesional hay que empezar a trabajar desde bien joven y todo el reparto infantil da prueba de ello.

Un pilar fundamental en este musical es el coreográfico. En otras producciones es usado como complemento de las canciones o como un añadido vistoso algo que de ningún modo sucede en esta ocasión. Precisamente en un momento de la obra, la profesora de danza explica que el baile es un vehículo de expresión, una forma de canalización de nuestras emociones y, en el caso particular del protagonista, el motor que da sentido a su vida. El prestigioso coreógrafo y bailarín inglés, Peter Darling, junto al español Toni Espinosa como asociado, realizan un recorrido por el ballet clásico, claqué y danza acrobática y regalan al espectador todo tipo de coreografías. Las que acaparan mayores aplausos son las individuales, de altísima complejidad técnica, como el movimiento conocido como Fouetté en tournant donde el bailarín rota sobre sí mismo con un único punto de apoyo. Resulta lógico que ambos coreógrafos hayan obtenido el premio del Teatro Musical a la mejor coreografía.



El joven bailarín cambia la vida de todos los personajes, incluido la de los propios artistas

Los espectadores no levantan sus ojos, durante las dos horas y media de duración, del protagonista central de esta historia. En esta función el pequeño de los Billy es interpretado por Diego Rey. Resulta complicado destacar un momento estelar porque toda su actuación está a un altísimo nivel, al igual que el resto de actores que interpretan este papel. Sí me impresionó el proceso de madurez de su personaje, que también coincide con el del joven gimnasta, cuyo punto de inflexión está en el número donde escenifica el rechazo de su padre y hermano a realizar las pruebas en la prestigiosa escuela de ballet. A partir de este momento, Rey saca todo su potencial regalándonos números emotivos –como el de su marcha donde resulta casi imposible contener la lágrima o el encuentro imaginario y epistolar con su madre–, divertidos –como el protagonizado con su amigo, que luego comentaré–, mágicos –como el momento donde Billy niño se encuentra con su yo adulto (Jerónimo Ruiz) y vuela– y sublimes, donde el joven, bajo la atenta mirada de su padre, realiza la audición y escenifica qué es el baile para él con la emotiva canción de Elton John “Electricidad”. Algunos de estos números ocupan, a mi juicio, la cima de los mejores momentos de los musicales actualmente en cartelera.

Tras la muerte de su madre, Jackie Elliot es quien se encarga de sus dos hijos. La inestabilidad en todas las facetas de su vida se apodera de él y le hace comportarse de manera agresiva y déspota. Este personaje interpretado por el actor y director Juan Carlos Martín hace un grandísimo trabajo al escenificar la metamorfosis de su papel. Comienza con la negación del sueño de su hijo y finaliza verbalizando su admiración y orgullo hacia él. Sin su cambio, incluido el de abandonar la huelga de la minería, no hubiera sido posible el sueño de su hijo. Algo similar ocurre con el mayor de ellos, Tony, a quien da vida Adam Jezierski. Este actor polaco, conocido por sus participaciones en series televisivas, realiza una de las mejores actuaciones y demuestra su poderío y garra escénica. Su personaje viene marcado por la figura paterna, la que intenta superar encabezando la revolución. Su cerrazón le impide ver las dotes de su hermano para el baile y cuando lo descubre todo cambia.

Otro personaje esencial en el relato es el de la Señorita Wilkinson, en esta función interpretada por Pepa Lucas, quien sabe apreciar las dotes artísticas del pequeño Billy y quien le acompaña en su camino hasta conseguir su meta. Esta actriz de portentosa voz experta en musicales imprime en su papel dosis de bondad y mal genio y nos regala momentos tanto emotivos como divertidos. El número musical, Nacido para bailar, en el que también interviene Alberto Sánchez como Braithwaite es sensacional.



El amigo del protagonista, Michael, es interpretado por Manuel Baldé quien brilla por su naturalidad, expresividad y vis cómica. Este personaje es clave para el protagonista porque será la mano amiga que le ayude a continuar y le enseñe que los prejuicios son solo eso, prejuicios. Baldé, quien a pesar de su juventud ha protagonizado la serie Flipante Noa, realiza junto a Rey un histriónico número musical vestidos de mujer y que finaliza con cabezudos como caricatura a los miembros de la familia inglesa. Más allá de lo divertido, “Sé mismo”, es un canto a la libertad. La parte cómica también es compartida tanto por la genial Mamen García (quien da vida a la dicharachera y senil abuela, protagonista de un vistoso número musical, “La canción de la abuela”) como por el sensacional Andoni Agirregomezkorta, en el papel de George, el profesor de boxeo al que todos ignoran.

Resulta complicado hacer una mención concreta al resto del reparto aunque su contribución es sensacional. Sin ellos los números corales y las magníficas polifonías en números como “Las estrellas nos observan”, “Solidaridad” o el apoteósico final serían imposibles. 

Una gran producción como esta debe ir acompañada de una gran construcción escenográfica, pero jamás imaginé un despliegue de medios como este. Los decorados aparecen y desaparecen gracias al trabajo de los tramoyistas y algunas plataformas permanecen ocultas debajo del escenario. Ricardo Sánchez Cuerda, al frente de este cometido, recrea a la perfección las tres plantas donde vive la familia protagonista, incluida la azotea. Un juego de alturas sensacional y con escasos precedentes. El diáfano local de ensayo, el cual también sirve para albergar la revolución minera, y el resto de exteriores destacan por su realismo. Mención especial también para los maestros de la iluminación Juan Gómez Cornejo y Carlos Torrijos quienes acompasan los juegos de luces a los ritmos musicales y realizan degradados perfectos. En definitiva, una producción sobresaliente para un espectáculo de matrícula de honor.


En Billy Elliot disfrutarán de una historia de vida, cantada, bailada e interpretada por un joven y sensacional reparto bajo una puesta en escena inigualable


Alberto Sanz Blanco
Periodista @AlbertoSBlanco


Libreto y letras: Lee Hall
Adaptación y Dirección: David Serrano
Coreografía: Peter Darling
Director Musical: Gaby Goldman
Productores: Gonzalo Pérez, Marcos Cámara, José María Cámara, Pilar Gutiérrez y Juan José Rivero
Traducción y Adaptación de las canciones: Alejandro Serrano y David Serrano
Reparto: Natalia Millán, Juan Carlos Martín, Adam Jezierski, Mamen García, Andoni Aguirregomezkorta, David Lorente. Noemí Gallego, Axel Amores, Albert Bolea, Elsa Álvaro, Manolo Albarracín, Manu García, Miriam Madrid, Alberto Sánchez, Angel Saavedra, Aranzazu Zárate, Carlos Salgado, Gonzalo Larrazábal, Hugo Ruíz, Joaquín Fernández, Lourdes Zamalloa, Manuel Ramos, Patricia Clark, Pepa Lucas, Pitu Manubens, Santiago Cano y Víctor Genestar
Billy: Pablo Bravo, Julián Cecilio, Pau Gimeno, Hugo González, Miguel Millán, Óscar Pérez y Diego Rey
Músicos: David Carrasco, Miguel Malla, Fernando Hurtado, José Robles, Quique Berro, Oscar Fernández, Alex Zarzalejo y Alex Larraga
Lugar: Nuevo Teatro Alcalá  (Calle de Jorge Juan, 62, 28009 Madrid)
Venta de entradas:https://www.taquilla.com/entradas/billy-elliot-el-musical?t10id=1201


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