CONVERSACIONES CON MAMA: DIÁLOGOS PARA LA ETERNIDAD - Canal Hablamos

NUEVO

27 mayo 2019

CONVERSACIONES CON MAMA: DIÁLOGOS PARA LA ETERNIDAD



“Madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle” reza la última y más conocida de las estrofas del poeta sevillano Rafael de León. Esta frase resume a la perfección, y por partida doble, esta obra representada en el Teatro Amaya como tributo a la figura materna.

Casi veinte años después de la película, con el mismo nombre, dirigida por el director y guionista argentino Santiago Carlos Oves, el público puede adentrarse de nuevo en la vida de una madre (María Luisa Merlo) de setenta y seis años de edad y de su hijo Jaime (Jesús Cisneros), en plena crisis de los cincuenta y ahogado por las deudas y problemas familiares. Un día, Jaime le comunica a su madre, quien disfruta de una segunda juventud junto a un nuevo amor, que la empresa para la que trabaja ha prescindido de él y sin el sueldo no puede sacar adelante a su mujer y dos hijos ni continuar con el alto nivel de vida.

Las frases de madre son uno de los tesoros inmateriales más preciados y fuentes inagotables de sabiduría; ahora Pilar Massa los pone a disposición del público madrileño. Esta actriz de teatro cine y televisión con enorme trayectoria dirige la producción con inteligencia, tino y perspicacia. A simple vista, tanto la descripción de la obra como su contenido pueden parecer simples y baladíes (una madre habla y consuela a su hijo) pero encierran profundas reflexiones vitales. A través del humor, con dosis de dramatismo y suspense, Massa pone de manifiesto el valor, la importancia y la capacidad sanadora de la conversación. A través de este hilo conductor nos hace reflexionar sobre: “la soledad, los hijos, la dignidad, la muerte, la vejez, la honestidad…” y, en definitiva, sobre la vida. Después de visionar la representación salgo más convencido de que conversar –aunque a veces pueda ser una mera excusa, nos hace mejores personas y nos ayuda, entre otras muchas cosas, a relativizar los problemas, a empatizar y, por qué no, a ser más felices. 


La adaptación teatral de Massa y su dirección me recordó a los artículos conocidos como cuadros de costumbres, textos donde se describían tipos, actitudes, comportamientos, valores y hábitos comunes y populares. Porque no hay nada más común y normal que conversar con una madre. Incluso, podemos extrapolar la figura materna, como ocurre en la representación, y hablar de la comunicación en general y de todas sus vertientes. No solo comunicamos con palabras, comunicación verbal; también con gestos o movimientos corporales, comunicación no verbal, y esta última suele ser la expresión más certera al realizarse, en un porcentaje elevado, de forma inconsciente, y así queda reflejado en la representación. Además, ¿quién conoce mejor a alguien aunque no articule una palabra? Una madre, efectivamente. Este aspecto igual es explotado en demasía en la obra y lleva en ocasiones a malos entendidos forzados y a diálogos por inercia sin reflejar nada. Dejando a un lado esto último, realmente estamos ante una comedia dulce, conmovedora, sugestiva, tierna en su justa medida y capaz de desconcertar y al mismo tiempo permitir su disfrute.

Tan solo dos personajes son capaces de narrarnos una historia compacta y con sentido, a pesar de hacer referencia a terceras personas como hijos, parejas, familia y, cómo no, a la omnipotente suegra. La trama central, por tanto, viene complementada con otras menores –a través de referencias implícitas, explícitas y digresiones– lo que  aporta rapidez y dinamismo a la representación y pasa a ser otra de sus esencias y virtudes.

Los encargados de dar vida a los dos protagonistas son María Luisa Merlo y Jesús Cisneros. A pesar de la diferencia de mentalidad de sus respectivos personajes, actor y actriz muestran una complicidad sobresaliente e in crescendo con el paso de los minutos como si de madre e hijo se trataran. Además, ambos proyectan sus voces y recitan su texto con convicción y delicadeza como ocurre cuando alguien lee un poema.


María Luisa Merlo da vida a una madre septuagenaria donde los años no le son impedimento para disfrutar de la vida, enamorarse de un argentino y, como ella misma reconoce: “ser feliz”. Esta actitud, a mi juicio, es compartida por esta gran actriz valenciana pionera de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y con numerosas participaciones en series de gran nivel nacional. Merlo irradia energía, vitalidad y, sobre todo, felicidad a lo largo de la representación. Además, es capaz de transmitir, con su gestualidad facial y corporal, la inteligencia, perspicacia, comprensión y escucha activa de una madre convencional y la modernidad de una actual. Puede sonar tópico apelar a la vena artística de esta saga familiar, pero después de ver a sus dos hijos en escena, Amparo y Luis, y a la matriarca de los Merlo, es indudable que respiran arte.

Por su parte, Jesús Cisneros da vida a Jaime, un padre de familia con serias dificultades para afrontar su vida, tras ser despedido y no poder hacer frente a los problemas económicos y personales. Por ello va en busca del refugio materno, de forma interesada, a pesar de no querer reconocerlo. Este actor de teatro clásico (Calígula, La dama duende, Don Juan Tenorio), cine (La estanquera de Vallecas, La Lola se va a los puertos) y series televisivas (El súper, Al salir de clase) imprime a su personaje dulzura y delicadeza sin llegar a la ñoñería. Incluso en las escenas más dramáticas, el director de Descalzos Producciones –productora de este espectáculo– desprende bondad y demuestra ser un buen hijo, en la obra, y un buen actor en la realidad.

Como suele ser habitual en este teatro, las producciones cuentan con cuidados y vistosos elementos escenográficos. En esta ocasión, Rafael Garrigós, al frente de este cometido, recrea a la perfección el interior de una casa de estilo clásico, con el salón como el lugar central de la representación. Francisco Ruiz Ariza, como responsable del diseño lumínico, realiza un cuidadoso trabajo de contrastes y degradados lumínicos entre escena y escena. Amenizadas todas ellas con melodías y ritmos de tango para potenciar, más si cabe, la fortaleza y robustez maternas.


En Conversaciones con mamá asistirán a una comedia dulce, conmovedora, sugestiva, tierna en su justa medida y capaz de desconcertar y al mismo tiempo permitir su disfrute.

Alberto Sanz Blanco
Periodista


Autor: Santiago Carlos Oves
Directora: Pilar Massa
Reparto: María Luisa Merlo y Jesús Cisneros
Lugar: Teatro Amaya (Paseo del General Martínez Campos, 9, 28010)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

-->