POR LOS PELOS: EL CRIMEN TEATRAL DE LA TEMPORADA - Canal Hablamos

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01 junio 2019

POR LOS PELOS: EL CRIMEN TEATRAL DE LA TEMPORADA



En una peluquería de moda no suele haber incidentes reseñables; más allá de quedarse sin la laca, que algún cliente no cumpla el orden de llegada o que este no quede conforme con el acabado. Sin embargo,  en el teatro, todo es posible. Si desean descubrir el crimen de la temporada y colaborar para resolverlo pueden visitar el Teatro Príncipe Gran Vía.

Los creadores de Imprebís y los productores de La cena de los idiotas, La ratonera y Taxi nos invitan a adentrarnos en la peluquería Por los pelos. En el local trabajan Toni Carreras (Carles Castillo) y Bárbara Marcos (Marta Chiner), como un día normal. Algunos clientes, Mª Elisa de Boluda y Agramunt (Lola Moltó) y Eduardo Santamarta (Carles Montoliu), entran en la peluquería con la aparente intención de arreglarse el pelo. Las notas de la pianista Isabel Sczerny, vecina del piso de arriba, amargan la estancia de los presentes hasta que su melodía deja de sonar al ser asesinada. Dos policías, el comisario Serrano (Juan Gea) y Miki Clots (Rafa Alarcón), entran en acción con el objetivo de esclarecer lo sucedido. Todos son sospechosos pero solo uno es el culpable.

El dramaturgo alemán Paul Pörtner nos propone una comedia de intriga, drama, humor espontáneo y la participación del público. Un coctel de elementos difíciles de extrapolar a otras obras actualmente en cartelera tanto en España como en el resto del mundo; por ello, es la comedia no musical que más tiempo lleva en cartel en Estados Unidos, motivo por el cual ha entrado en el Libro Guiness de los Récords. Condecoraciones aparte, Pörtner, gracias a la exquisita dirección y versión de Santiago Sánchez, nos abre las puertas al conocido como teatro interactivo, en el cual el argumento es modificado por decisión de los espectadores. Estos no se comportan como sujetos pasivos sino que interviene de lleno en la acción, como testigos oculares de los hechos, y tienen el poder de modificar el final de la obra. Por ello, en cierto modo, esta producción también comparte rasgos con el teatro inmersivo y experimental.

En la dirección, la mayor dificultad reside en medir bien los tiempos de la obra para combinar las partes donde el reparto escenifica su papel y donde interviene el respetable. El polifacético actor, director y productor Sánchez sabe cómo hacerlo y en términos generales cumple con esta premisa, a pesar de alargar en demasía la contribución de los presentes. La adaptación no consiste simplemente en la traducción del libreto sino en la puesta al día del mismo con la incorporación de rasgos propios del país.  Sánchez propone diálogos ágiles y disparatados, comparaciones ingeniosas y, de forma latente, una mordaz crítica a la sociedad española actual.


Para que esta obra pueda funcionar, todo lo que dependa del equipo teatral debe estar medido al milímetro porque la parte del público nunca puede llegar a controlarse del todo. No obstante, tampoco debe proyectarse esa sensación de medición absoluta porque la naturalidad debe primar, como así sucede. En este punto, hago un llamamiento a los lectores que deseen asistir para colaborar y seguir las pautas propuestas por el reparto. Si la continuidad de cualquier obra depende única y exclusivamente de los asistentes en esta, dicho factor es aún más importante.

Sobre el papel parece sencillo y divertido el juego que nos propone la representación pero si la dirección es complicada la implementación lleva aparejada mayor dificultad aún. Los actores y actrices en escena no solo deben conocer su texto si no saber modificarlo en función de los deseos del espectador y posteriormente justificarlo. Además, en un momento dado, el público puede participar de forma directa en los interrogatorios por lo que la capacidad de improvisación debe primar, como de nuevo ocurre. Sin olvidarnos de que es este quien decide quién es el culpable del asesinato, como si del juego del Cluedo se tratara.

Una obra con estos ingredientes solo puede triunfar con un reparto experimentado y con grandes habilidades artísticas, como el propuesto con una perfecta caracterización por Mercedes Lujan y vestuario de Gabriela Salaverri. Carles Castillo da vida a un deslenguado y pícaro estilista con las hormonas propias de un adolescente y con motivos más que suficientes para atentar contra la pianista. Este papel le viene pintiparado a este actor participante en infinitos programas de radio (Onda Cero, M80), televisión (Al salir de clase, Aquí no hay quien viva) y cine (Atasco en la nacional, La semana que viene sin falta). Castillo hace gala de su vis cómica, de su histriónica gestualidad facial y corporal, de sus movimientos y ademanes exagerados cual diva de Hollywood y de su infinita locuacidad. A su lado le acompaña la actriz valenciana Marta Chiner en el papel de Bárbara Marcos, una peluquera sencilla con gran facilidad para las amistades y relaciones. Chiner, de dilatada formación y trayectoria teatral (Infinities, Cyrano de Bergerac, Chao Chochín) y serial televisiva (Les moreres, Cuéntame, Bon dia o Los misterios de Laura), aporta contrapuntos humorísticos, garra escénica y desparpajo natural, al no dudar en encararse con el espectador, siempre en el plano del humor, cuando no le gusta su reconstrucción de los hechos. Parece la más inocente, pero la relación con algunos de los personajes también le da motivos para ejecutar el asesinato.



La experiencia, presencia y delicadeza escénicas vienen de la mano de Lola Moltó   en el papel de Mª Elisa de Boluda, una ricachona con prisas para irse a las islas Seychelles. Esta actriz, participante en producciones como Assumpció, El saperlón o  Comedias bárbaras entre otras, es la elegancia personificada y con pocos movimientos consigue escenificar lo que desea. Además, no dubita en provocar a los espectadores e intercambiar visiones de los hechos porque también tiene motivos para acabar con la vida de la pianista. Por su parte, Carles Montoliu –actor habitual de L´OMIMPREBÍS con montajes como, Zapping, Galileo, Quijote o Don Juan, entre otros– aporta a su personaje un halo misterioso muy interesante y sus movimientos y contradicciones dan mucho juego para el desenlace ¿será él el asesino?

Los encargados de poner algo de orden, porque con el plantel antes mencionado no puede imponerse uno mucho, son el comisario Serrano y el agente Miki Clots. El primero es interpretado por un gran Juan Gea quien además de dar vida a su personaje también es el encargado de derrumbar la cuarta pared y de dar paso a las opiniones de los presentes. Su enorme experiencia en teatro, cine y televisión le llevan a realizar ambos cometidos a la perfección. El punto cómico a la actuación policial viene de Rafa Alarcón quien muestra su facilidad para la comedia (realiza monólogos desde hace 14 años, con más de 1.000 actuaciones) y su ingenio para el humor.

La peluquería, escenario de los interrogatorios, es perfectamente recreada por Diego Ibáñez ayudado por la iluminación de Rafael Mojas, quien con los cambios de intensidad ayuda al espectador a saber cuándo debe pasar a formar parte de la obra. ¿Y ustedes, quién diría que es el asesino?


En Por los pelos serán testigos y protagonistas de una divertida y alocada comedia policiaca donde solo ustedes deciden el final


Alberto Sanz Blanco
Periodista @AlbertoSBlanco

Autor: Paul Pörtner
Versión y Dirección: Santiago Sánchez
Reparto: Juan Gea, Rafa Alarcón, Carles Castillo, Marta Chiner, Lola Moltó y Carles Montoliu
Lugar: Teatro Príncipe Gran Vía (Calle de las Tres Cruces, 8, 28013)

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