DONDE MUEREN LAS PALABRAS: UNA AMISTAD TEATRAL BASADA EN LA INCOMUNICACIÓN VITAL - Canal Hablamos

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28 septiembre 2019

DONDE MUEREN LAS PALABRAS: UNA AMISTAD TEATRAL BASADA EN LA INCOMUNICACIÓN VITAL



Vivir con alguien entre cuatro paredes no es sinónimo de conocimiento mutuo. Cuántas veces oímos y no escuchamos, hablamos pero no decimos o lanzamos un grito de ayuda inaudible o no descifrable por el otro. Suena tópico aunque es una gran verdad que cada momento es único y puede ser el último; por este motivo, y para poner cara y voz a esta y otras reflexiones, les recomiendo acudir a la sala Lola Membrives del Teatro Lara.

Bajo el sello de la productora Serie Teatro –experta en elegir obras de temática joven y actual– Ángel Caballero (autor, director y también actor de esta representación) nos invita a colarnos en el piso de cuatro amigos: Ángel (Ángel Caballero), Jose (Ramón San Román), Carlos (Álex Pastrana) y Juan (Carlos Camino). Sus vidas transcurren con aparente normalidad, como la de cualquier joven en busca de hacer realidad sus sueños y cumplir sus aspiraciones, aunque –como afirma uno de ellos– lo bueno siempre viene seguido de algo malo que lo empaña; como su amistad, a simple vista indestructible, la cual puede terminar como el título de la representación.

Si leemos detenidamente esta breve sinopsis falta un elemento desestabilizador claro o un catarsis vital explícita sobre la que bascular la representación pero es tal la carga de humanidad y realismo que no necesita de un conflicto inicial; dicho de otro modo, las acciones en nuestras vidas transcurren sin un esquema previo, más allá del que nosotros queramos darle, donde alegrías y desgracias aparecen y desaparecen marcando, así, nuestra curva de la vida. Algo similar ocurre en esta obra; de ahí que podamos encuadrarla en el género de la tragicomedia o dramedia contemporánea, donde situaciones cómicas conviven con otras dramáticas y juntas conforman el relato. También resulta pertinente tomar prestado el concepto televisivo de comedia de situación o sit comedy cuyos episodios se desarrollan regularmente en los mismos lugares y con los mismos personajes. En definitiva, un cóctel completo de géneros y subgéneros al servicio de la representación.



Este dramaturgo malagueño, participante en conocidas series televisivas como Carmina, Perdóname Señor o Brigada Costa del Sol, construye una obra moderna basada en los problemas reales de los jóvenes, y de no tan jóvenes, donde la madurez es un grado y, a diferencia de los universitarios, no dura cuatro años si no toda una vida. Los temas centrales son la amistad y la comunicación y con esos dos pilares es capaz de construir un libreto, de 90 minutos de duración, compacto, inteligente y de enorme profundidad vital. Quizá podrían simplificarse algunas de las escenas para no perder el hilo central del relato aunque, todas suman para conformar una historia ágil y atrayente con un halo de pesimismo. Caballero consiguió que me olvidara de que estaba visionando una obra teatral, pues perfectamente los problemas e inseguridades de los protagonistas podrían ser compartidos por algunos de los presentes, de los cuales me incluyo.

Ángel Caballero también está al frente de la dirección y su trabajo es solvente. La mayor dificultad, a mi juicio, está en saber equilibrar la balanza entre situaciones de contenido cómico y dramático e implementarlas de forma oportuna. Objetivo conseguido, aunque en algunas escenas domine cierta sobreactuación. Otra de las virtudes de su dirección, y de la obra en su conjunto, es la naturalidad y simpleza. Como antes hice referencia, parece que estamos asistiendo a episodios mundados de una persona y este cuarteto de actores sean los elegidos para representarlos. Me fascina, y aquí radica otra de las grandezas de la obra y aciertos de Caballero, la profundidad de los cuatro personajes y lo bien dibujadas que están sus respectivas vidas. De nuevo, veo un reflejo de la vida misma porque los implicados pasan por situaciones cómicas y dramáticas y no son los mismos al principio que al final de esta historia.


Los roles de los protagonistas son corales y sus diferentes formas de ver, actuar y sobrellevar las situaciones van complementándose y engrandecen la representación. Caballero, quien se desdobla de su doble faceta de dramaturgo y director, da vida a un periodista musical deslenguado, extrovertido y aparentemente impasible ante los problemas propios y ajenos. En esta vertiente, el actor malagueño está colosal y nos deja un sinfín de momentos cómicos, aunque también sorprendan sus cambios de actitud y registros en los últimos compases de la representación, donde demuestra su madurez artística. Ramón San Román da vida a un estudiante de derecho de fuerte carácter. En los primeros instantes su personaje parece algo plano y reservado pero, como en la vida, todo tiene una explicación y cuando el público la conozca entenderá la buena interpretación de este actor participante en conocidas series televisas (Sin tetas no hay paraíso, Aída o Amar es para siempre) y montajes teatrales (No nos moverán). Una vez despojado de las ataduras de su personaje vemos a un actor con luz propia.

El papel más complicado, desde mi óptica, por su profundidad y exigencia recae en Álex Pastrana, quien da vida a un joven taciturno de enorme debilidad emocional y baja autoestima, tan grandes como el talento no percibido por él mismo. Será el encargado de dinamitar la representación y cambiar los tempos y el tono de la misma. Este actor de portentoso físico y dilatada formación imprime una sentimentalismo bárbaro con miradas tristes y apagadas, por exigencias de su personaje, creando un clima propicio para derramar alguna lágrima. Por último, el personaje de Carlos Camino es el nexo de unión de los anteriores, su rol de líder y su actitud sarcástica hará calmar los ánimos en los momentos más tensos. Como le define uno de sus compañeros: “Es capaz de  decir las palabras adecuadas en el momento justo”. Esta polivalencia es interpretada con inteligencia, bonhomía y perspicacia por este actor de teatro (Una chica especial, 2018), cine (The Kill Team, 2017) y televisión (Aquí mando yo, 2018). En definitiva, la interpretación de los cuatro actores es perfecta, con independencia de algún trastabille o titubeo nervioso, y demuestran que juventud no va ligado a inexperiencia.


Una tragicomedia contemporánea sobre la pérdida de la inocencia y de la amistad donde disfrutarán de un relato compacto, inteligente y de enorme profundidad vital y descubrirán donde muren las palabras


Alberto Sanz Blanco
Periodista

Autor y director: Ángel Caballero
Reparto: Ángel Caballero, Ramón San Román, Carlos Camino y Álex Pastrana.
Venta de entradas: https://bit.ly/2mmWqW5
                       

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