INVENCIBLE: DOS PAREJAS, UN PROTAGONISTA Y MUCHO HUMOR - Canal Hablamos

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30 septiembre 2019

INVENCIBLE: DOS PAREJAS, UN PROTAGONISTA Y MUCHO HUMOR



Mudarse de residencia implica, de forma implícita, convivir diariamente con personas hasta antes desconocidas. En cierto modo, los vecinos son como la familia: no podemos elegirlos. En esta lotería cabe salir agraciados con personas cercanas a nuestros intereses y estilos de vida o justo todo lo contrario. Esto último es lo que les ocurre a los protagonistas de esta obra representada en el Teatro Cofidís Alcázar.

El dramaturgo y guionista inglés Torben Betts, gracias a la dirección de Daniel Veronese y la traducción de Jordi Galcerán, nos invita a colarnos en la casa de una nueva pareja de alto estatus social y cultural la cual, a causa de la crisis económica, se ve obligada a trasladarse a un barrio más humilde de la periferia madrileña. En un ejercicio de socialización, o más bien de adaptación, Emilia (Maribel Verdú) y Julio (Jorge Bosch) deciden invitar a cenar a sus nuevos vecinos, pareja formada por Laura (Pilar Castro) y Pablo (Jorge Calvo). Una velada donde sus formas diferentes de ser y actuar entrarán en conflicto y causará damnificados.

Cuando el espectador acude a ver esta representación tiene pocos datos sobre  cómo va a transcurrir o cuál será el motor central del conflicto; aspecto positivo para así llegar blanco de prejuicios y disfrutar y reír de una comedia contemporánea de base realista llevada al extremo. Un formato con enorme acogida en países anglófonos que también está cosechando buenos resultados en España. Para conseguir esto es necesaria la figura del traductor y de personas tan solventes en este campo como Jordi Galcerán, experto en la adaptación de obras y en la trasposición de realidades culturales. El objetivo de Betts, logrado a la perfección, es construir una obra de contenido satírico sobre las diferencias sociales y culturales con un protagonista ausente, recogido en el título de la representación, y con sorprendentes e inesperados giros de trama. Con estos mimbres estamos ante una comedia social, ágil, ligera y extremadamente divertida.


La inteligencia teatral puede demostrarse desde muchos puntos. Uno de ellos está en presentar un tema candente (diferencias sociales y culturales entre clases sociales) sin parecer que sea el objeto central de la representación; dicho de otro modo, que sean los protagonistas del relato quienes con sus acciones vayan posicionándose en estereotipos concretos para así poder desmontarlos. Esta habilidad en la forma de implementar algo, de forma sutil, es propia de este prolífico director y dramaturgo, al frente de más de veinte obras en su haber, como lo demuestra en otras construcciones como Todas las mujeres, actualmente en cartelera. Partiendo de un tono informal y desenfadado, la dirección de Veronese es capaz de plasmar la hipocresía en la forma de ser y comportarse de algunos individuos movidos por una supuesta superioridad moral para tapar sus miserias éticas con consecuencias muy dañinas. En otras ocasiones, he definido a este actor y director argentino como maestro de lo psicológico y en esta ocasión da un paso más allá y se adentra en la sociología humana.

La forma de darse cuenta de algo es llevándolo al absurdo, y así ocurre en esta representación de tintes surrealistas. Puede parecernos innovador y contemporáneo el recurso teatral de caricaturizar o de presentar algo desde lo grotesco, pero no dista mucho del género castizo del esperpento creado por el maestro Ramón María del Valle-Inclán. Mientras visionaba la representación me vinieron a la mente algunas de las características de esta modalidad teatral como la degradación de los personajes, el abuso del contraste o la apariencia de burla y caricatura de la realidad. Todos estos rasgos son plasmados con brillantez por este cuarteto de actores de enorme trayectoria que hacen suyo el conocido refrán de: “Dime de qué presumes y te diré de qué careces.”

Los encargados de dar vida a la pareja de clase alta venida a menos son Maribel Verdú  y Jorge Bosch. La imagen mental de su genial actuación puede resumirse en el concepto de izquierda caviar, expresión de origen francés para referirse a la inconcurrencia de aquellas personas de ideas de izquierda pero que en realidad tienen una vida con ciertos lujos, acomodada y elitista. Esta archiconocida y multipremiada actriz, ganadora de dos Premios Goya, regresa a los escenarios después de tres años como Emilia, una mujer de mentalidad comunista con ideas extremas, quién sabe si para tapar traumas pasados. Verdú hace gala de su elegancia escénica, incluso en los momentos de mayor desenfreno y agitación, y borda una gestualidad facial y corporal basada en la soberbia y altivez. A su lado, le acompaña Jorge Bosh como Julio, un personaje en un principio plano pero esencial en el desarrollo y clímax de la trama. Este actor, de incontables participaciones en películas y series televisivas, es capaz de dinamitar la representación con actitud pausada, condescendiente y escurridiza.


En el lado opuesto se sitúa la pareja formada por Laura y Pablo, un matrimonio de clase trabajadora de pensamientos y comportamientos cristalinos. Como en el caso anterior, la voz cantante la lleva Pilar Castro, actriz madrileña de enorme trayectoria en teatro – Babel (2012) –, cine –Es por tu bien (2017) – y televisión – Olmos y Robles (2015-2016) – y como en todos sus trabajos está brillante. Una de sus mayores cualidades es mimetizarse con sus papeles y tocar todos los registros existentes. En esta ocasión, hace las veces de una mujer de estética y actitud provocativas, por no decir choni,  donde nos regala divertidísimos momentos. Por si no fuera suficiente, su papel adquiere un cariz más profundo y nos emociona en los últimos compases de la obra. Por su parte, Jorge Calvo se viste de un hombre patriota, bonachón y de enorme sensibilidad y verborrea. Su personaje le permite traspasar la barrera de la corrección y monopolizar todas las conversaciones tanto por su locuacidad, como por sus excéntricos movimientos corporales, los cuales permiten pasar de la risa a la carcajada. Todo ello es interpretado por este actor vallisoletano con gracia, donaire y enorme desenvoltura.

La construcción escenográfica recuerda a obras pasadas de Veronese. En esta ocasión, Elisa Sanz reproduce a la perfección y hasta el mínimo detalle un apartamento con jardín. Con inteligencia, apuesta por un espacio diáfano para permitir el libre movimiento de los actores a excepción de una mesa central con sillas y un sofá. Sabemos que Juan Gómez Cornejo, en compañía de Ion Anibal, es un experto de los focos y, en esta ocasión, me fascinó la buena y potente iluminación durante toda la obra; así como la cenital en un momento esencial de la misma. Los acordes musicales de tensión, gracias al espacio sonoro de Andrés Belmonte, elevan la nota de esta divertida representación donde lo invencible no lo es tanto.


En Invencible disfrutarán de una hilarante, corrosiva y esperpéntica comedia sobre clases sociales con un ausente como protagonista

Alberto Sanz Blanco
Periodista


Autor: Torben Betts
Director: Daniel Veronese
Reparto: Maribel Verdú, Jorge Bosh, Pilar Castro, Jorge Calvo



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