CAKE NIGHT SHOW: EL ESPERADO Y CÓMICO REGRESO DE CAKE MINUESA - Canal Hablamos

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30 octubre 2019

CAKE NIGHT SHOW: EL ESPERADO Y CÓMICO REGRESO DE CAKE MINUESA



Qué fácil es pasar desapercibido, no levantar la voz ante las injusticias, comulgar con lo políticamente correcto o formar parte de una masa homogénea por el miedo al qué dirán. En una España donde parece estar mejor visto justificar al violento, levantar el puño o tener como colores preferidos el rojo y el morado hacen falta personas irreverentes y desvergonzadas con la osadía suficiente para bajarse del tren de la moral dominante. Personas como Cake Minuesa, capaz de llenar el Teatro Rialto el pasado lunes 28 para aportar un punto de vista diferente de la realidad, en clave humorística, narrar su último periplo con triste final y entrevistar a personas del mundo de la política, del periodismo y de la sociedad civil. Todo un acierto.

Eran muchas las expectativas en torno a este espectáculo de humor, no solo desde un punto de vista técnico (si optaría por el formato del monólogo, del sketch o cómo sería  la puesta en escena) sino realista, al contar con invitados de primer nivel, algunos vinculados y otros asociados al centroderecha. Reconozco que también tenía cierto temor por el contenido del show o el tono del mismo; sí, echando la vista atrás estaba muy cerca de ser un “maricomplejines”, en palabras del gran Jiménez Losantos. Pero rápidamente los complejos fueron desapareciendo y dando paso al disfrute, a la risa y al orgullo patrio.

Minuesa, abogado, escritor y periodista con amplio bagaje en el reporterismo, definió su espectáculo como “un monólogo de humor y amor a España” y subscribo cada una de estas palabras. De hecho, no se me ocurre mejor forma de comenzar el acto que escuchando los acordes del himno de España. Si otros en el siglo XXI se agrupan y entonan canciones caducas pidiendo el fin de la opresión, otros nos sentimos orgullosos de escuchar y tararear nuestro himno. Estamos acostumbrados a hacerlo con naturalidad y alto grado de aceptación en partidos de la Selección Española, pero fuera de ahí comienzan los miedos. Minuesa, curtido en batallas sociales y televisivas, demostró desde el inicio que la palabra miedo no va con él y dejó meridianamente claro que si alguien (pueden ustedes deducir las ideologías) se sentía ofendido por algunos de sus chistes, expresiones o comentarios “que se joda”. De nuevo, otro dardo, eficaz y envenenado a la falaz y supuesta superioridad moral de la izquierda, quien parece patrimonializar el humor y la cultura en nuestro país.


En un ambiente distendido y relajado, pese a notar un cierto nerviosismo inicial por parte del protagonista, Cake –bajo una estética característica de los Late Night o programas de variedades nocturnos y ataviado con unos tirantes patrióticos– fue dando rienda suelta a su humor irreverente, guasón y descarnado contra todos los partidos y sus principales líderes, ayudado por divertidos montajes audiovisuales. En definitiva y si me permiten la expresión cuasi quijotesca “No dejó títere con cabeza”, pese a una notable y llamativa excepción: Vox. Entiendo que figuras relevantes como Iván Espinosa de los Monteros o Rocío Monasterio estuvieran presentes, pero no hubiera pasado nada por dejar de lado su excesiva condescendencia y dedicar unas palabras críticas, en tono jocoso y mordaz, al partido liderado por Santiago Abascal; sin embargo, fue bastante cómico el vídeo del cabreo protagonizado por Javier Ortega Smith, secretario general del partido, al no acudir como invitado. Una muestra más de que el humor todo lo puede y que el único límite es no tenerlo.

Además de por el espectáculo en sí, había gran interés porque Minuesa contara en primera persona cómo fue su intento fallido de colarse en la basílica del Valle de los Caídos y su posterior detención. Los asistentes, muy implicados en el show con cánticos y risotadas, pudieron ver en primicia algunas de las imágenes de esta odisea y escuchar el plan de “Fray Minuesa”, con un final muy similar al de los dos detectives más famosos del cómic. Una aventura más a su expediente, pese a ser acusado de los delitos de daños y desobediencia. En su defensa y en tono serio volvió a reiterar sus disculpas a la comunidad benedictina y en especial al prior, Santiago Cantera, por los daños y molestias ocasionados.

Una vez finalizada la primera parte del espectáculo centrado en su monólogo y andanzas personales, con la intervención del subinspector de Policía Nacional, Alfredo Perdiguero, para narrar un episodio surrealista, dio paso a la sección de entrevistas, característica intrínseca de los antes mencionados late night, con una pregunta común a todos los invitados: “¿qué aspecto destacaría como lo mejor de España? La primera en subir al escenario, incluso antes de su turno, fue Cristina Seguí, traductora y periodista de Okdiario. En el nivel de polémica que la caracteriza, no dudó en cargar de forma furibunda contra el feminismo y atacar a quienes defienden conceptos como heteropatriarcado, así como narrar su prototipo de hombre ideal. En un tono más conciliador y distendido, protagonizó un divertido sketch para recordar su pasado como azafata. A la pregunta de Minuesa, de qué era para ella lo mejor de España, la colaboradora televisiva afirmó que “las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”, respuesta aplaudida de forma unánime y ensordecedora.


Pocos logran un afecto como el conseguido por Pedro Aguado, actual director general de juventud de la Comunidad de Madrid. El presentador no desaprovechó la ocasión para indagar por qué había aceptado la llamada de los populares. Ante la pregunta central, el exjugador de waterpolo, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, sentenció –entre risas– que “Lo mejor de España es la letra ñ”. Por otra parte, me fascinó su relato sobre la impaciencia de los jóvenes y su deseo de tener todo al instante, fruto mayormente de las nuevas tecnologías y aparatos electrónicos, en comparación a los jóvenes de su generación. Siempre es un placer escuchar los testimonios de personas que han ayudado a adolescentes y familias en conflicto.

El plato fuerte de la noche, sin desmerecer a los anteriores, fue Iván Espinosa de los Monteros, vicesecretario de relaciones internacionales de Vox, uno de los invitados más aplaudidos. El promotor inmobiliario, envuelto en la polémica de la licencia de las obras en su domicilio, destacó por su discurso moderado casi más personal que político y por las profundas frases con las que es difícil no sentirse identificado: “La materia prima de España es el talento de los españoles”. Otro de sus comentarios, en tono partidista, más aclamados por el auditorio fue al augurar un futuro con Abascal como presidente del Gobierno.

Uno de los muchos puntos fuertes del espectáculo de humor de Cake Minuesa, además de sus chistes y entrevistas, fue el uso de material audiovisual propio y ajeno. Si por algo es conocido este reportero es por ir a lugares conflictivos donde sabe que no va a ser bien recibido, a pesar de ser acusado de “ir a provocar”. Ojalá hubiera más personas que fueran a provocar a cónclaves terroristas, como hizo en Vizcaya donde instó a los asesinos y a sus cómplices a pedir perdón, o a territorios como Alssausa o Vía Layetana en Barcelona, donde fue agredido por un matón encapuchado de los autodenominados CDR, o a facultades como la de Ciencias Políticas, donde grabó la radicalización de algunos estudiantes y el incumplimiento sistemático de normas mínimas de convivencia. El reportero, quien desprendía ilusión y orgullo, también tuvo palabras de agradecimiento a sus cámaras, sin los cuales ninguno de sus trabajos podría haber sido difundido y conocido por todos.

Más allá de la hora y media de risas, entrevistas, canciones, vídeos inéditos y prohibidos en televisión, me quedo con la osadía de Minuesa de haber llenado un teatro para denunciar la melodía progresista y políticamente correcta y exponer su mirada particular compartida por no pocas personas y recogida en esta certera frase del escritor José Bergamín: “Somos subjetivos porque somos sujetos; y para ser objetivos deberíamos ser objetos”.


En Cake Night Show disfrutarán de un monólogo irreverente, ácido y políticamente incorrecto, de divertidas entrevistas y de la particular visón del polifacético periodista y reportero Cake Minuesa

Alberto Sanz Blanco
Periodista @AlbertoSBlanco

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