EL LENGUAJE SECRETO: EL TEATRO COMO LA POESÍA DEL AMOR - Canal Hablamos

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20 octubre 2019

EL LENGUAJE SECRETO: EL TEATRO COMO LA POESÍA DEL AMOR



El maestro Federico García Lorca definió la poesía como “La unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio”. Esta certera y lúcida frase resume a la perfección el secreto del lenguaje de esta representación, la cual todavía pueden ver este viernes 25 en el Umbral de Primavera.

Entre tanta superproducción musical, grandes construcciones escenográficas y fastuosos elementos técnicos, vale la pena aislarse, aunque solo sean unas horas, y acudir a modestas salas teatrales para encontrar paz, reflexión y las bases del teatro primigenio, sin las cuales ninguna de esas grandes producciones tendrían sentido. En El lenguaje secreto, este sustrato es formulado y puesto en escena a través de la poesía de autores y autoras de la conocida como Generación del 27. Permitidme citar de nuevo un verso del poeta granadino porque aúna de forma magistral la relación entre teatro y poesía: “El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse, habla, grita, llora y se desespera”. Estas acciones estarán muy presentes en El lenguaje secreto.

Marlene Michaelis, al frente de la dirección de esta representación y actriz de la misma, nos invita a conocer a dos personajes sin nombre interpretados por Daniel Conde y Lorena Jiménez. Dos personas afrentadas (una está en frente de la otra) sedientas de sentimientos encontrados de amor y odio expresados a través de la sonrisa cómplice y de miradas lascivas, cuyas vidas no pueden entenderse la una sin la otra. Sería sencillo si para comunicarse entre ellos usaran un lenguaje prosado, pero probablemente también inútil. Optan por usar el lenguaje de los poetas donde las palabras adquieren fortaleza, las ideas exhalan lucidez y los verbos son transformados en acción.  

Resulta probable y entendible que el gran público no esté acostumbrado a representaciones donde los poemas son el texto base y sirven como hilo argumental del relato. Estamos, por tanto, ante una propuesta novedosa y diferente y solo por ello ya es digno de elogio. También permite hablar de un carácter didáctico al ser un ejercicio de acercamiento de la poesía tanto al espectador más versado en este género, como al más neófito y, de forma concreta, al público más joven para que sienta que la poesía no es un lenguaje arcaico de otra época, sino una expresión artística de la belleza por medio de la palabra. La filosofía de este espectáculo encaja con la de la productora euniceproducciones, especializada en mostrar espectáculos no convencionales y dar a conocer propuestas singulares y de gran calidad.


La directora, de enorme formación y amante del teatro europeo, es la encargada de seleccionar los poemas de autores y autoras de la Generación del 27 y coetáneos para estructurar y encaminar la representación. Algunos, normalmente del género masculino, son nombres archiconocidos de la poesía de esta época como Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Emilio Prados, Pedro Salinas, Gerardo Diego o Pablo Neruda; mientras que otras como Concha Méndez, Ernestina de Champourcín, Carmen Conde o Josefina de la Torre quizá no sean tan populares, al quedar relegadas en los libros de texto a un mero y olvidado apartado.

Las anteriores mujeres, pensadoras y artistas españolas son conocidas como “Las Sinsombrero” por el gesto de quitarse el sombrero en público. No se me ocurre un mejor homenaje que incluir sus versos en esta representación, la cual hace hincapié en la igualdad de género formulada desde la dualidad complementaria de poner a veces en boca del hombre poemas escritos por mujeres y viceversa, para apreciar los matices de cómo ambos géneros expresan las mismas emociones. No obstante, y desde una mirada personal, algunos de los versos escogidos quizá estén algo descontextualizados desde la formulación del autor, aunque sobre el escenario casen de forma elegante.  

La temática y motor central del conflicto es el amor. Son muchos los rasgos que caracterizan a estos autores y autoras, pero uno de ellos es su predilección por el tema amoroso. Michaelis pretende emular sobre el escenario de fondo negro la historia de amor contada entre los poetas y poetisas, consiguiendo tal objetivo desde la templanza. Para ello, me fascinó el carácter erótico de la representación y cómo la poesía sirve de vehículo de transmisión de las pasiones más primarias del individuo. Esto solo es posible gracias a la mirada femenina de las poetisas antes mencionadas. Recomiendo a los espectadores cerrar un instante los ojos para apreciar de forma más pura las frases declamadas y sentir como propio la forma y fondo del mensaje de los versos. Ustedes podrán apreciar figuras como la antítesis (“Sabrás que no te amo y que te amo”), las comparaciones de Aleixandre, las hipérboles de Guillén o las metáforas de Méndez.

Simbolismo, belleza y enorme delicadeza bañan la puesta en escena. Una implementación presentada desde lo vanguardista (autores con máscaras y objetos en sus frentes con movimientos y performance provocativas) hasta lo surrealista, con la exageración de los elementos anteriores y un perfecto aprovechamiento del espacio escénico. Precisamente, el mismo viaje realizado por los autores y autoras de esta generación. Resulta pertinente destacar la categoría teatral del subtexto, entendido como todo aquello que está por debajo del personaje teatral, al significado profundo y que da sentido al papel interpretado y que, en definitiva, responde al “por qué”. Solo a través de este modo, el actor y las dos actrices, gracias al trabajo de Michaelis y del director artístico, Jamil Sumiri, pueden transmitir a los presentes los sentimientos expresados en los versos. Porque esta obra también es una interpelación directa al espectador, una llamada de atención mediante un diálogo silencioso, secreto e íntimo con el respetable.


La pareja protagonista es interpretada por Lorena Jiménez y Daniel Conde. Ambos, en ocasiones descalzos, reproducen los versos con convicción, seguridad, lirismo y enorme dicción. Resulta bello ver, pero sobre todo escuchar, la voz dulce y apasionada de esta actriz licenciada en Filología Hispánica con trabajos en teatro clásico y anuncios publicitarios y la contundencia y seriedad de este polifacético actor de teatro clásico y contemporáneo participante en conocidas series televisivas. Juntos, con traje de poesía como afirma Lorca, forman un perfecto tándem donde, como ya he descrito, dialogan o soliloquian, hablan o callan y crean un lenguaje secreto pero descifrable a medida que avanza la función de una hora de duración. Michaelis, por su parte, se desdobla de su faceta de directora y da vida a una histriónica mujer, la cual por su tonalidad vocal me recordó a la cantante y compositora islandesa Björk. Su vestido rojo, los andares circenses propios de la Reina de corazones de Alicia en el país de las maravillas, su marcada gestualidad facial y corporal y las frases en otros idiomas son el mejor ejemplo del surrealismo antes mencionado. Es la encargada de abrir la representación, de provocar rupturas en la misma en forma de catarsis, de ser una especie de sacerdotisa de la pareja y el ojo indiscreto que todo lo ve.

El apartado técnico va en consonancia con el simbolismo y espiritualidad de esta representación. Manuel Ordenavia realiza un trabajo sobresaliente al frente de la dirección apostando por un tono intimista de colores fríos. Demuestra una enorme inteligencia al repartir focos lumínicos a lo largo y alto del escenario, dejándonos bellos juegos de luces y sombras y sorpresas propias del mundo del ilusionismo. Este ambiente poético es potenciado por las notas musicales en forma de acordes de piano y de un programa de mano, con foto carnal y unificadora tomada por Ana Inga Barabino, diseñado por Jorge de la Cruz. Una valiosa enseñanza sobra la fusión de artes y lenguajes escénicos como elementos y canales de expresión.  


“El teatro es la poesía que se hace humana” de la voz y mano de tres grandes actores en una bella y simbólica representación donde descubrirán El lenguaje secreto


Alberto Sanz Blanco
Periodista

Directora: Marlene Michaelis
Reparto: Lorena Jiménez, Daniel Conde y Marlene Michaelis
Dirección artística: Jamil Sumiri
Producción: EUNICE
Lugar: El Umbral de Primavera (Calle de la Primavera, 11, 28012)
Contacto: http://elumbraldeprimavera.com/evento/el-lenguaje-secreto-2/




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