SÉ INFIEL Y NO MIRES CON QUIÉN: UN CLÁSICO VODEVIL DE ALTURA Y ENREDOS A DOMICILIO - Canal Hablamos

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19 noviembre 2019

SÉ INFIEL Y NO MIRES CON QUIÉN: UN CLÁSICO VODEVIL DE ALTURA Y ENREDOS A DOMICILIO



La lealtad a la pareja es como el valor en el ejército, se le supone. A pesar de ser esta una norma consuetudinaria (no escrita pero sí basada en la costumbre) hay personas que no lo tienen muy claro. Si desean disfrutar de infinitas infidelidades desde la barrera, sin mirar a nadie, y disfrutar de una buena comedia pueden visitar el Teatro Amaya.

El gran éxito teatral de los años 70 de dos dramaturgos británicos (John Chapman y Ray Cooney) vuelve sobre las tablas con la traducción y adaptación original de Jaime Azpilicueta y la versión de Josema Yuste. Los espectadores descubrirán, o recordarán, la editorial de libros para niños en horas bajas dirigida por Luis (Santiago Urrialde) y su mujer Bea (Teté Delgado). Con nocturnidad y alevosía, tanto Álvaro (Vicente Renovell), socio y amigo del jefe, como su mujer Rocío (Esther del Prado) pedirán a los dueños su apartamento por una noche para albergar un íntimo encuentro con una joven (Claudia Azcona) y un señor (Kiko Ortega), respectivamente. Mientras tanto, como si de una mariposa se tratara, Óscar (Josema Yuste), un afeminado interiorista, intenta mantener una peculiar relación con la chica rumana del servicio (Celine Tyll). Por si no fuera suficiente, una exitosa escritora de cuentos infantiles (Maribel Lara) hará acto de presencia y puede ser la última baza para reflotar la editorial. En definitiva, todos creen que el piso está vació cuando en realidad hay más personas que en el camarote de los hermanos Marx en Una noche en la ópera.

El sabio lector tras leer esta sinopsis quizás haya pensado: “vaya lío de faldas y pantalones” y en efecto, puede ser un buen y escueto resumen de la representación. Los clásicos nunca decepcionan y esta obra puede considerarse como una de las bases del género de la comedia de enredos con las posteriores prolongaciones teatrales como el vodevil o comedia de equívocos. El argumento es complicado e ingenioso, con un final inesperado y casi siempre feliz y sus protagonistas arquetipos de la sociedad. Esa filosofía fue la proyectada por el maestro adaptador Jaime Azpilicueta. De hecho, me cuesta encontrar un ejemplo de este género donde haya mayor número de enredos y equívocos por minuto. Dicha labor, la del adaptador, no siempre es reconocida por el gran público en su justo grado al no ser visible, pero solo una obra extranjera –en este caso comedia– puede triunfar en otro país si cuenta con traducciones tan bien realizadas como las de este director.


Como bien sabemos todos, aunque no siempre queramos reconocerlo, los tiempos cambian y esto en teatro es indisociable al concepto de versión. Al frente de este cometido está uno de los mayores referentes del humor de este país, Josema Yuste, quien realiza un trabajo sensacional. Por un lado, es fiel a la idea primigenia en espíritu y argumento pero, por otro y más importante, tiñe a la representación de un humor actual con hilarantes gags –los cuales estoy convencido desatarán la carcajada entre ustedes–, de un aire moderno acompañado de recursos mímicos, sonoros y lumínicos y, por si no fuera suficiente, el director también construye unos personajes excéntricos acorde con sus rimbombantes apellidos para potenciar la carga cómica del libreto y la cercanía con el espectador. A su vez, Yuste –integrante de “Martes y Trece”, uno de los mejores dúos cómicos de la historia– empuña la batuta del director y termina de perfilar esta gran labor.

Siempre he creído que dirigir una comedia de enredos es un balón envenado: todo parece sencillo al estar bajo el manto del humor, pero proyectar esa sensación de agilidad y ligereza supone un arduo trabajo direccional, pues son muchos los factores a tener en cuenta. El más importante es cuidar la puesta en escena, para lograr que las continuas entradas y salidas de los protagonistas y la sucesión vertiginosa de escenas no se vean traducidas en entropía escénica. Todo ello, sin olvidar que el hilo argumental de apariencia intrincada debe fluir con naturalidad y los cabos atados con el paso de las escenas. Ambas premisas son tenidas en cuenta por el actor de la serie Todos los hombres sois iguales y posteriormente Mediterráneo, El marqués de Sotoancho y La noche de los errores. Yuste, a su vez, realiza un pertinente reparto coral de roles para dar mayor sentido al relato. Este trabajo, así como parte del plantel, recuerda al éxito de Taxi (2018).

Los artífices de plasmar lo anteriormente expuesto son las cinco actrices y los tres actores, cuyo trabajo es sensacional e hilarante. Su mayor éxito conjunto es lograr la milimétrica coordinación para que lo único improvisado sean las carcajadas de los presentes. La pareja protagonista de editores es interpretada por Teté Delgado. Esta carismática actriz –con más de una docena de obras a sus espaldas como El intercambio (2017-2018) o Sofocos Plus (2015-2016)– se viste de Bea, donde rebosa sinceridad y naturalidad y le otorga un componente dramático muy interesante. A su lado, Santiago Urrialde aporta –con Luis, su personaje– un toque castizo y pragmático. Son muchos los trabajos de este actor en teatro (Taxi), cine (Torrente 4: Lethal Crisis, ¡Ja me maaten...!) y televisión (La hora de José Mota, Escenas de matrimonio) pero en todos ellos encontramos el humor desvergonzado y las profundas y expresivas miradas y gestos de este actor y reportero.


Esta obra no tendría sentido sin Josema Yuste, quien, si me permiten la broma, solo le falta acomodar a los presentes en sus butacas. Como tal, su personaje no adquiere rango de protagonista pero con el paso de los minutos va cogiendo cada vez más peso, sin deslumbrar a sus compañeros. Si tienen en mente las apariciones televisivas de este actor dedicado a la comedia, puedo asegurarles que en directo es todavía mejor, con infinitos recursos humorísticos y con una gestualidad facial y corporal característica así como sus inflexiones de voz, en esta ocasión dando vida a Oscar Pena, un diseñador correveidile con aires amanerados como arma de disuasión. Su personaje mantiene un juego de seducción con la excéntrica empleada del hogar de la casa, interpretada por Celine Tyll, quien vuelve a demostrar su comodidad en el género cómico.

Los encargados de enmarañar más si cabe la historia y hacer honor al título son Álvaro y Rocío. El primero es interpretado por un gran Vicente Renovell, con más de veinte años dedicados a la interpretación, quien aporta un toque picarón y lascivo con su personaje. Algo similar ocurre con el papel interpretado por la polifacética Esther del Prado, que nos regala divertidas entradas con una misma y triste frase.  Los personajes interpretados por Kiko Ortega y Claudia Azcona son esenciales para consumar, aunque sea mentalmente, la infidelidad y a pesar de su escasa presencia, su actuación también es sobresaliente. El contrapunto a la lujuria y placeres carnales viene del personaje interpretado por Maribel Lara, una puritana escritora de cuentos infantiles con una vida monacal. Esta actriz de teatro (La cena de los Idiotas, Políticamente Incorrecto) y series televisivas (Hospital Central El Comisario) es la encargada de recoger todas las risas sembradas por sus compañeros, acrecentarlas y terminar de conducir la representación a su final.

El lugar de los hechos es recreado por Javier Ruiz de Alegría, un fijo y maestro en diseño escenográfico. Como nos tiene acostumbrados realiza una recreación fiel, en esta ocasión del apartamento y sus estancias donde tiene lugar la acción de la obra. El elemento principal son las puertas para permitir las vías de escape del reparto, las cuales destacan por su funcionalidad. Carlos Alzueta, otro referente en este caso de la iluminación, realiza pertinentes degradados en función de dónde se desarrolla la acción y opta por la potencia blanquecina de luces. Potencia similar a las carcajadas de los espectadores y aplausos finales.


En Sé infiel y no mires con quién disfrutarán de una comedia de enredos actualizada en forma y fondo interpretada con soltura e hilaridad por un gran reparto fiel a las risas del público


 Alberto Sanz Blanco
Periodista

Autores: John Chapman y Ray Cooney
Coordinación: Jaime Azpilicueta
Versión y dirección: Josema Yuste
Reparto: Josema Yuste, Teté Delgado, Santiago Urrialde, Esther del Prado, Maribel Lara, Vicente Renovell, Celine Tyll,  Kiko Ortega, Claudia Azcona
Lugar: Teatro Amaya (Paseo del General Martínez Campos, 9, 28010)


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