TREINTEAÑERO TERMINAL: LA MADUREZ CÓMICA DE MIGUEL IRÍBAR - Canal Hablamos

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28 julio 2020

TREINTEAÑERO TERMINAL: LA MADUREZ CÓMICA DE MIGUEL IRÍBAR


Un año. Otro año. Una decena .Tres decenas. El paso de los años es como unas vacaciones exprés con tu pareja, cuando te quieres dar cuenta ya han llegado a su fin. Sin contar con un confinamiento que ha trastocado la vida de jóvenes y no tan jóvenes. Ante una decepción incipiente y una latente zozobra hay dos principales alternativas: el lamento perpetuo o aguar las penas en risas y compartir, como si un club de autoayuda se tratara, tus desdichas con otras personas. Para la primera opción no necesitamos a nadie, para la segunda es necesario contar con alguien experimentado (que no senil), ducho en locales nocturnos (de humor, no piensen mal) y con la socarronería en el punto exacto. Esa descripción puede asociarse con Miguel Iríbar.

La ventaja y facilidad del género monologal cómico es el reparto de roles marcado. El cómico divaga sobre un tema concreto y el público muestra su reacción al instante con risas, aplausos o silencios incómodos. Esta sencillez en el reparto de tareas se ha visto incrementado con la proliferación de jóvenes talentos, nuevos espacios de reunión y la consolidación de locales como la Chocita del Loro, veintidós años siendo el centro neurálgico del humor y escuela de maestros cómicos. ¿Dónde está el factor diferencial? En saber encontrar la mejor forma (puesta en escena) con el mejor de los fondos (base textual). Ambas facetas son cuidadas por este redactor, guionista y monologuista sevillano.

Al público no le gusta sentirse estafado y el mejor punto de partida es un título lo más acorde al el tema central del espectáculo, unido a lo novedoso o con cierto interés en el receptor. Dichas características no deben suponer una merma en la capacidad sorpresiva del público y deben mantenerse a lo largo del mismo. En Treinteañero terminal todas estas premisas son logradas con facilidad e ingenio.

Si en algo coincidimos los seres vivos con raciocinio (algunos los llaman humanos) es en el paso de los años, con las respectivas peculiaridades en cada etapa, marcadas principalmente por las crisis. La de mayor peso es la de los treinta, donde la falta de logros personales, laborales y sentimentales planean sobre nuestras mentes. Con este leitmotiv, Miguel Iríbar aborda asuntos como la madurez, relaciones de pareja, películas de culto moduladoras de la personalidad y un sinfín de derivadas bajo la óptica del tema generacional. Su formación como periodista y guionista y su habilidad para la comunicación le llevan a ir saltando de forma pasmosa de uno a otro tema con comparaciones ingeniosas e hilarantes, repeticiones de adjetivos con varias tonalidades de voz y mucha guasa. No obstante, sería aún más positivo si tratara más efectos directos de las crisis de los treinta y las formas de superarlas, aunque esto último quizá no gustase demasiado al género de los psicólogos. Sea como fuere, el objetivo último de este género, la risa, es cumplido con creces junto a otro no tan fácil de lograr, las muecas de asentimiento e identificación por parte de los presentes.


Otro elemento de manual en la comedia en vivo es narrar experiencias personales, o hacerlas pasar como propias, para otorgar mayor verosimilitud al espectáculo. Esta herramienta es bien implementada por el coordinador de contenidos en “Central de Cómicos” y autor de seis monólogos. Además, hace una mezcla muy interesante de varias modalidades de humor relacionadas con distintas comunidades autónomas.  En definitiva, Iríbar nos abre las puertas de su vida, lástima que no las de su casa, como ejemplo de que a lo largo del día, algunos de los peores instantes pueden tener su parte cómica, si alguien la sabe extraer y contarla, como es su caso.  Así descrito, la función parece bascular en un pesimismo existencial; sin embargo solo es una apariencia y los asistentes que acudan verán por qué.

Además de por las risas, de potenciar la cultura cómica en un momento delicado como el actual, me quedaría con la conclusión de que la edad, más allá de la parte biológica, es un estado de ánimo y con una actitud combativa, algo de guasa y momentos de desconexión (como el que acabo de analizar) todo se sobrellava mejor, y la crisis de los 30 también.

 

En Treinteañero Terminal asistirás a un monólogo maduro en forma y fondo de la mano del siempre joven Miguel Iríbar y descubrirás que las crisis son menos crisis si están acompañadas de risas

 

Alberto Sanz Blanco

Periodista

 

Autor y director: Miguel Iríbar

Lugar: La Chocita del Loro 

Contacto: http://www.lachocitadelloro.com/show-miguel-iribar-treintanero-terminal.php

 

 


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